Salve Manolo. Según mi visión este poema tiene más complejidad en el contenido que en la forma. En cuanto a esta se trata de una magnífica combinación de versos octosílabos con versos octonarios (8+8) con la cesura sirviendo de pausa armónica como ha de ser. En cambio me descoloca un poco esta versificación, cuando la estrofa completa es otro octonario perfecto al margen de la puntuación que no altera la medida. Lo mismo ocurre con los tres versos finales. Tus razones habrás tenido.
Distinta cosa es escudriñar el fondo profundo del poema plagado de una retórica culta que no he llegado a descifrar del todo. Figuras brillantes tiene sin lugar a dudas como ese “resta y sigue después del stop” que es una genialidad que se vuelve contra ti irremediablemente. O esa”unción con el aceite del cárter”, aparente irreverencia, de la cual se infiere que, no solo no te la ha dado, sino que te ha desprovisto del estado de gracia suficiente para lidiar con la “astada vida”. En definitiva, tu ingenio puesto al servicio del acíbar. “Para olvidar” lo titulas, pero vas apañao si lo intentas. Mi experiencia que es bastante, ingresos hospitalarios incluidos y profusos tratamientos, me tiene dicho mil veces que mientras me vea ensoberbecido sin lospies de barro, mis muchos defectos, vicios del carácter y pecados contra el Cielo y contra el propio mundo, se me pondrán de pie en los peores momentos asaz importunos para arrebatarme la exigua paz interior de la que adolezco. En esos instantes la mejor arma es el perdón a nosotros mismos y a los demás que tiene tres fases: el pedirlo, el darlo y, con la humildad del que se siente además que imperfecto, enterrarlos en la medida que permitan nuestras fuerzas u en cuanto asomen un dedo aplastar a la impostora memoria cuanto antes.
Bueno querido, tenemos ambos poco tiempo y bastante que hacer. Aquí me tendréis siembre.
Un enorme abrazo para ambos.
Salvador.
Aciaga es la tarde...
y mustios, los pensamientos de dichas,