Pececillo de ciudad.

F. Noctívago

Poeta recién llegado

Al alba,
la calle huele a pan,
y la luz de lunas bajas
mece mi sombra.

Voces salen de ventanas,
y el viento trae campanas
donde reconozco mi nombre.
El asfalto guarda la lluvia
que el camión cuba vertió,
limpiando las huellas
de la gente y las máquinas,
y cada charco es un espejo
que refleja el trajín de los años.
donde aún alcanzo a mirarme.
Cada esquina parece un puerto,
y la luz de los balcones
parece faros encendidos
para navegantes.
Las plazas huelen a hierba y verano.
Me gusta cerrar los ojos
e imaginar que puedo nadar
en este mar de asfalto
donde aprendí a respirar.
 
Al alba,
la calle huele a pan,
y la luz de lunas bajas
mece mi sombra.

Voces salen de ventanas,
y el viento trae campanas
donde reconozco mi nombre.
El asfalto guarda la lluvia
que el camión cuba vertió,
limpiando las huellas
de la gente y las máquinas,
y cada charco es un espejo
que refleja el trajín de los años.
donde aún alcanzo a mirarme.
Cada esquina parece un puerto,
y la luz de los balcones
parece faros encendidos
para navegantes.
Las plazas huelen a hierba y verano.
Me gusta cerrar los ojos
e imaginar que puedo nadar
en este mar de asfalto
donde aprendí a respirar.
Me gusta esa expresión de luz de los balcones que se asemeja a faros, guiando a quienes navegan por la vida.

Saludos
 
Me gusta esa expresión de luz de los balcones que se asemeja a faros, guiando a quienes navegan por la vida.

Saludos
Al parecer se me quedó toda la noche encendida. A la madrugada cuando volvía de tomar café y comprar pan, allí estaba, como indicándome el camino.
Un abrazo, Alde.
 
Al alba,
la calle huele a pan,
y la luz de lunas bajas
mece mi sombra.

Voces salen de ventanas,
y el viento trae campanas
donde reconozco mi nombre.
El asfalto guarda la lluvia
que el camión cuba vertió,
limpiando las huellas
de la gente y las máquinas,
y cada charco es un espejo
que refleja el trajín de los años.
donde aún alcanzo a mirarme.
Cada esquina parece un puerto,
y la luz de los balcones
parece faros encendidos
para navegantes.
Las plazas huelen a hierba y verano.
Me gusta cerrar los ojos
e imaginar que puedo nadar
en este mar de asfalto
donde aprendí a respirar.
Una descripción muy lírica de esas primeras horas de la mañana. Saludos cordiales.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba