danie
solo un pensamiento...
Has olvidado la garra, el corazón,
cada latido, cada suspiro de cielo.
¿Has olvidado acaso tu bautismo
en manos de Jesús?
No en las manos blanquitas de un hombre
de larga sotana, de viejos hábitos,
incluso más que las mismas cenizas de Dios.
¿Has olvidado acaso que
sin espinas no hay rosas
y que las mismas rosas nacieron
de la tierra abonada con estiércol?
No, no creo que hayas olvidado nada,
y sé que en esta época
es más fácil adaptarse al silencio
pretendiendo que nunca existieron los sueños
ni un placentero paraíso.
No es cierto que mueren los ideales,
los hombres mueren, pero los ideales no.
Y mientras la sangre de tantos crímenes, pestes
fecundan a su paso los ríos, pueblos, escuelas,
hasta los lejanos campos de trigo
algunos obreros/ campesinos
siguen cosechando cultivos a tu salud.
Y tú solo miras/espías
desde las grandes ventanas de la necrópolis.
Corres la cortina y observas a esos cuerpos sin alma
que se agachan, tiemblan y sudan
sin poesía ni música,
sin siquiera pan ni una copa de vino en la mesa.
"Las sombras se expanden como bestias enormes
devorando a los hombres
que no tienen sueños ni memorias" Recuerda esto que una vez dije y
sal de ahí, vete a fuera,
enciende un cigarrillo, contamina un poco,
pero contempla a la noche pasible, calmada.
En la noche no hay cotorreos
ni discursos de sabiondos parlanchines que revuelven los oídos
y por un momento recuerda aquellas excursiones de antaño
a la Corona del inca, el Talampaya, el Ischigualasto
y como los gigantes de piedra
capturaron todo este Valle hasta la misma luna
para entregártela
sin derramar ni una mísera gota de tu puta sangre.
cada latido, cada suspiro de cielo.
¿Has olvidado acaso tu bautismo
en manos de Jesús?
No en las manos blanquitas de un hombre
de larga sotana, de viejos hábitos,
incluso más que las mismas cenizas de Dios.
¿Has olvidado acaso que
sin espinas no hay rosas
y que las mismas rosas nacieron
de la tierra abonada con estiércol?
No, no creo que hayas olvidado nada,
y sé que en esta época
es más fácil adaptarse al silencio
pretendiendo que nunca existieron los sueños
ni un placentero paraíso.
No es cierto que mueren los ideales,
los hombres mueren, pero los ideales no.
Y mientras la sangre de tantos crímenes, pestes
fecundan a su paso los ríos, pueblos, escuelas,
hasta los lejanos campos de trigo
algunos obreros/ campesinos
siguen cosechando cultivos a tu salud.
Y tú solo miras/espías
desde las grandes ventanas de la necrópolis.
Corres la cortina y observas a esos cuerpos sin alma
que se agachan, tiemblan y sudan
sin poesía ni música,
sin siquiera pan ni una copa de vino en la mesa.
"Las sombras se expanden como bestias enormes
devorando a los hombres
que no tienen sueños ni memorias" Recuerda esto que una vez dije y
sal de ahí, vete a fuera,
enciende un cigarrillo, contamina un poco,
pero contempla a la noche pasible, calmada.
En la noche no hay cotorreos
ni discursos de sabiondos parlanchines que revuelven los oídos
y por un momento recuerda aquellas excursiones de antaño
a la Corona del inca, el Talampaya, el Ischigualasto
y como los gigantes de piedra
capturaron todo este Valle hasta la misma luna
para entregártela
sin derramar ni una mísera gota de tu puta sangre.