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Pequeños novios de la muerte

Luis Rubio

Moderador ENSEÑANTE/Asesor en Foro Poética Clásica
Miembro del equipo
Moderadores
Moderador enseñante
Las personas de bien tienen los niños justos;
otros los usan como escudos humanos
o los entregan a las mafias para
cruzar el río Grande. Las personas de bien
no ponen a sus hijos en peligro
atravesando Centroamérica.
Los llevan a la línea en valenciano
para que no se mezclen con el hijo
del inmigrante, que ya tiene
bastante con saber la lingua franca.
Los independentistas ponen niños
frente a los coches de la policía.
Los palestinos tienen grandes proles
para evitar las bombas del estado
israelí. Los indios de Colombia
llevan sus hijos ante los cañones
para que los torturen las fuerzas policiales.
Las minorías nacionales tienen
niños en China para molestar
a los chinos de bien y a su partido.
Las mujeres rohinyas paren por diversión:
dan a luz en el fango por nostalgia
de la tierra birmana que las viola.
Está muy feo eso de tener
tantos hijos, ofrendas a la muerte,
pasto de los imperios, de las guerras;
niños que viajan en pateras, solos,
madres crueles e insensatas, madres
que han llevado sus hijos al cadalso
porque son malas madres. Las personas de bien
tienen los niños justos y derriban
los edificios que les da la gana
porque sus niños son los niños justos.
 
Última edición:
Las personas de bien tienen los niños justos;
otros los usan como escudos humanos
o los entregan a las mafias para
cruzar el río Grande. Las personas de bien
no ponen a sus hijos en peligro
atravesando Centroamérica.
Los llevan a la línea en valenciano
para que no se mezclen con el hijo
del inmigrante, que ya tiene
bastante con saber la lingua franca.
Los independentistas ponen niños
frente a los coches de la policía.
Los palestinos tienen grandes proles
para evitar las bombas del estado
israelí. Los indios de Colombia
llevan sus hijos ante los cañones
para que los torturen las fuerzas policiales.
Las minorías nacionales tienen
niños en China para molestar
a los chinos de bien y a su partido.
Las mujeres rohinyas paren por diversión:
dan a luz en el fango por nostalgia
de la tierra birmana que las viola.
Está muy feo eso de tener
tantos hijos, ofrendas a la muerte,
pasto de los imperios, de las guerras;
niños que viajan en pateras, solos,
madres crueles e insensatas, madres
que han llevado sus hijos al cadalso
porque son malas madres. Las personas de bien
tienen los niños justos y derriban
los edificios que les da la gana
porque sus niños son los niños justos.

Buenas noches
Una triste realidad que vemos, sentimos y vivimos cada día dentro y fuera de nuestras fronteras
una injusticia que es muy difícil de erradicar y más cuando los únicos valores que se tienen, tienen por meta el dinero, la fama o el poder.
Gracias por tan bonito escrito
Un placer leerlo
Un saludo
 
En algunas latitudes los niños siempre son demasiados, aunque ni ellos ni sus madres tienen la culpa. Un poema con mucha, muchísima tela que cortar, con una ironía ácida muy bien utilizada y que encaja bien con el mensaje. Muy bueno, Luis. Mis felicitaciones y abrazo, compañero.
 
Las personas de bien tienen los niños justos;
otros los usan como escudos humanos
o los entregan a las mafias para
cruzar el río Grande. Las personas de bien
no ponen a sus hijos en peligro
atravesando Centroamérica.
Los llevan a la línea en valenciano
para que no se mezclen con el hijo
del inmigrante, que ya tiene
bastante con saber la lingua franca.
Los independentistas ponen niños
frente a los coches de la policía.
Los palestinos tienen grandes proles
para evitar las bombas del estado
israelí. Los indios de Colombia
llevan sus hijos ante los cañones
para que los torturen las fuerzas policiales.
Las minorías nacionales tienen
niños en China para molestar
a los chinos de bien y a su partido.
Las mujeres rohinyas paren por diversión:
dan a luz en el fango por nostalgia
de la tierra birmana que las viola.
Está muy feo eso de tener
tantos hijos, ofrendas a la muerte,
pasto de los imperios, de las guerras;
niños que viajan en pateras, solos,
madres crueles e insensatas, madres
que han llevado sus hijos al cadalso
porque son malas madres. Las personas de bien
tienen los niños justos y derriban
los edificios que les da la gana
porque sus niños son los niños justos.

así es el infierno, y ha sido la orden del dios de estos infiernos que las gentes se reproduzcan para entregárselos a él en sacrificio.

no dejo de pensar en las presas por abortar en centroamérica, pudriéndose en una mazmorra que hace que alcatraz parezca un hotel de lujo.

entonces, que el pecado entre en fila como migrantes en masa, saltándose las vallas de la frontera norte.

buen poema mae. salud allí.
 
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Las personas de bien tienen los niños justos;
otros los usan como escudos humanos
o los entregan a las mafias para
cruzar el río Grande. Las personas de bien
no ponen a sus hijos en peligro
atravesando Centroamérica.
Los llevan a la línea en valenciano
para que no se mezclen con el hijo
del inmigrante, que ya tiene
bastante con saber la lingua franca.
Los independentistas ponen niños
frente a los coches de la policía.
Los palestinos tienen grandes proles
para evitar las bombas del estado
israelí. Los indios de Colombia
llevan sus hijos ante los cañones
para que los torturen las fuerzas policiales.
Las minorías nacionales tienen
niños en China para molestar
a los chinos de bien y a su partido.
Las mujeres rohinyas paren por diversión:
dan a luz en el fango por nostalgia
de la tierra birmana que las viola.
Está muy feo eso de tener
tantos hijos, ofrendas a la muerte,
pasto de los imperios, de las guerras;
niños que viajan en pateras, solos,
madres crueles e insensatas, madres
que han llevado sus hijos al cadalso
porque son malas madres. Las personas de bien
tienen los niños justos y derriban
los edificios que les da la gana
porque sus niños son los niños justos.

Como dijo Luis este poema tiene mucha tela, te dejo una historia muy cercana:
Hace 2 meses murió mi tía Amelia ( hermana de mi madre) con 98 años. Mi querida tía estaba haciendo contrarrevolución y mandó a su única hija para Estados Unidos con 13 años. Muchos niños a principios de la revolución salieron sin sus padres para evitar que fueran adoctrinados, se les llamó " Operación Pedro Pan". Después de eso pasó 15 años en la cárceles comunistas. Pudo salir de Cuba cuando su hija ya casada tenía 36 años. Éramos muy cercanos y conocía de su sufrimiento y culpa que llevó como condena hasta sus últimos días. Esta historia es un ejemplo de la desesperanza de las madres en distintas situaciones de la vida. Mi tía era una gran mujer, te dejo una foto
 

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