Plegaria

No sé que decirte Nancy, este poema tuyo me ha calado hasta lo más hondo, ya que me parece mi propia historia. y la música de Enaudi, me parece subyugante. Encantada de leer tu hermosísimo poema. Besos y bendiciones.
Muchas gracias Maria, por acompañar estas letras con palabras que dejan gran huella, abrazos y bendiciones.
 
Lo he disfrutado de principio a fin, bellisimo escrito que me genera profunda admiracion por su trabajo.
Como siempre gracias por compartir su arte.
Saludos.
 
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Plegaria

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Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días,

sin programas, mas con aquella

entrega exclusiva de latidos

que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,

y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…





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Nancy Santiago Toro

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www.nancysantiagotoro.com



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Vaya manera de hacer poemas de amor ! El corazón sensible entregado y a flor de piel. Bello tema
Saludos cordiales
 
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Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días,

sin programas, mas con aquella

entrega exclusiva de latidos

que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,

y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…





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Sencillamente hermoso, esta es una poesía dificil de comentar, pues no se han inventado los adjetivos para hacerlo, solo te dejo mi cariño de siempre mi bonita Nancy.
 
Guau Nancy , es una preciosidad lo que has escrito.
Esa conversación íntima con el creador sobre tus sentimientos de amor profundos hacia la persona amada.
Esto es poesía. Viva el arte.
Lo voy a releer para mi gozo personal
Mis aplausos, mi cariño y mi fraternal abrazo.



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Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días,

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que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,

y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…





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Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días,

sin programas, mas con aquella

entrega exclusiva de latidos

que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,

y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…





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Hermoso poema plegaria repleto de sensibilidad y sentimientos casi misticos que trazan unos versos bellos y certeros. Me ha gustado Mucho Nancysant. Un abrazo. Paco.
 
Última edición:
Magnífico poema embargando los sentimientos de dos amores el celestial y el terrestre con belleza infinita. Un placer pasar por su poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Ayyy Nancy, el amor es vida y su huella nos marca para siempre y nos señala el camino de la felicidad. Nunca nos debemos arrepentir de haber amado, sea de la forma que sea, en cualquiera de sus manifestaciones y eso lo sabe El Padre. Me ha encantado leerte mi querida amiga, siempre me encanta. Besazos llenos de mucho cariño y de mucha admiración.
Muchas gracias Lomi por llegar a estas letras, un abrazo grande.
 
Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…
Soberbias letras, un lujo de poema mas bien una joya,delicadas letras sublimes imágenes,cariños Nancy.
 
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Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días,

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que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,

y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…





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Nancy, compatriota amiga, que hermoso te ha quedado este poema y que hondo toca. Un placer volver a pasar por aqui. Saludos desde mi orilla y muchas bendiciones.
Alma Taina (siempre geralda)
 
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Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días,

sin programas, mas con aquella

entrega exclusiva de latidos

que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,

y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

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Como un gran río este poema se desata y se derrama, inundando las orillas por las que crece, anegando almas, llenando de esperanza los pechos que se han abierto a sus palabras.
Un abrazo.
 




Plegaria

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Padre, tal vez no debí quererlo...,

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y sin más, me lo llevé hacia el alma.

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un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

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que me sentí una ladera en su montaña.

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y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

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cielo en su mirada

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que me sentí una ladera en su montaña.

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para hacerla mía entre vivencias y etapas.

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y con las formas del amoroso sentimiento

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y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

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Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

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Bella, bellísima plegaria en sintonía con la profundidad de los sentimientos. Dejas el corazón abierto, para que de él fluya la sensibilidad y así, deleitar al lector, para imbuirse e implicarse hasta el fondo, con el mágico talento tuyo, capaz de atrapar a quien te lee.

Aplausos para la exquisitez de tu finísima pluma.

Un abrazo grande.
 

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