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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Preces

musador

esperando...
Ved en el campo las flores
cómo crecen:
sin afanes ni sudores
se abastecen
entregando sus primores.

Mirad al pez en el río
cómo nada:
sin hogueras contra el frío
su morada
donde destella su brío.

Mirad las aves del cielo
cómo vuelan:
sin palabras dan consuelo
cuando velan
su nidada bajo el hielo.

Ved la lombriz en la tierra
cómo cava:
sin la furia de la guerra
en la grava
de su trinchera se aferra.

Los afanes y sudores,
las palabras, las hogueras,
son de la guerra trincheras
donde guarda sus amores
el hombre que tú no esperas.

Las aves y las lombrices
y las flores y los peces
son destino de mis preces
que tu saña hace que trices
en el altar, con tus heces.
 
Última edición:
Otra curiosa casualidad, Jorge. Estos días he estado leyendo un librito con poemas de Fray Luis de León con los que me he deleitado. El bello bucolismo de tus quintillas de pie quebrado me ha recordado su "Canción a la vida solitaria" poema que, aunque está hecho en liras, me ha recordado el tono de tus estrofas; te extraigo tres de ellas :

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.
---------------------

¿No ves inevitable que recuerde ese poema al leer tus excelentes estrofas, Jorge? Me ha gustado mucho este trabajo que nos dejas aquí, amigo, al que solo le objeto ese añadido final con esas dos quintillas, ya no de pie quebrado, que me han dejado algo desconcertado, si no es que has querido hacer algo similar a lo que hacía tu compatriota Enrique Banchs con sus sonetos que era ir de la descripción del paisaje exterior a lo largo de sus estrofas a la manifestación del paisaje íntimo que expresaba al final de sus poemas. Tu me diras.

Un abrazo.
 
Última edición:
Gustoso he disfrutado el poema en sus estrofas quebradas, luego en las quintillas he tropezado, me cuesta asimilar su relación y significado sobre todo en la estrofa final.

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Ya que de citas estamos, amigo Juan, te dejo aquí unas décimas de Pedro Calderón de la Barca, en «El mágico prodigioso». Verás que las tres primeras son bucólicas, describiendo distintas maravillas naturales ¡y con qué riqueza! La última, en cambio, resume todo lo anterior para decir que toda esa belleza es parte de la de Justina, esa divina mujer por la que Cipriano entrega su alma al diablo y, luego, su cabeza al verdugo.

Estas décimas fueron el gatillo que disparó mis quintillas, en particular en el intento de practicar esta figura retórica tan bonita que consiste en recolectar asuntos anteriores y revertirlos (Angel Romera en su Manual de Retórica llama a esta figura «enumeración recolectiva», y pone un ejemplo de esta misma obra de Calderón, aunque del parlamento de Justina), como hace don Pedro en la última.
En mis últimas quintillas, el títere confiesa que todo su poético interés por la naturaleza es fruto del desdén que la dama tiene hacia sus ruegos.
abrazo
j

La hermosa cuna temprana
del infante sol, que enjuga
lágrimas cuando madruga,
vestido de nieve y grana;
la verde prisión ufana
de la rosa cuando avisa
que ya sus jardines pisa
abril, y entre mansos hielos
al alba es llanto en los cielos
lo que es en los campos risa;

el detenido arroyuelo,
que el mormurar más süave
aun entre dientes no sabe,
porque se los prende el hielo;
el clavel, que en breve cielo
es estrella de coral;
el ave, que liberal
vestir matices presuma,
veloz cítara de pluma,
al órgano de cristal;

el risco que al sol engaña,
si a derretirle se atreve,
pues, gastándole la nieve,
no le gasta la montaña;
el laurel que el pie se baña
con la nieve que atropella,
y, verde Narciso de ella,
burla sin temer desmayos
en esta parte los rayos
y los hielos en aquélla;

al fin, cuna, grana, nieve,
campo, sol, arroyo o rosa,
ave que canta amorosa,
risa que aljófares llueve,
clavel que cristales bebe,
peñasco sin deshacer,
y laurel que sale a ver
si hay rayos que le coronen
son las partes que componen
a esta divina mujer.
 
Última edición:
Le explicaba en mi respuesta a Juan, Marcos, que mi intención era practicar esa figura retórica de recolección de diversos elementos de varias estrofas en una sola, que muchas veces cambia el sentido de un poema (ahí puse un muy bonito ejemplo de don Calderón de la Barca). En este caso, el títere (es decir el presunto autor) confiesa al final que la destinataria de sus versos es la dama, cuyo desdén los desvía hacia la naturaleza.
abrazo
j
 
Con esta aclaración que nos haces, Jorge, tan bien ilustrada además con esas bellas décimas, creo que todo está dicho, aunque, por ser algo puntilloso te diría que veo una diferencia de matiz entre las décimas de Calderón y tu poema : mientras la última estrofa de don Pedro en mi opinión sigue siendo bucólica, aunque con el añadido de que es también amorosa en ese final, en tus quintillas finales con las que terminas aprecio un desden rencoroso que nada tiene que ver con el amor sino más bien con el desamor, y el último verso especialmente es muy significativo al respecto. Es justamente ese final tan duro el que parece romper el tono elevadamente lírico de todo el resto del poema, aunque, insisto, releido ahora con la explicación que has dejado se entiende mucho mejor.

Decirte para terminar que buscar en los clásicos el motivo para inspirarse es una de las mejores cosas que podemos hacer los que tenemos este veneno en la sangre que es la poesía; a mi me sucede con frecuencia y cuando hago eso es probablemente cuando mejor me sopla la musa.

Un abrazo, amigo.


Ya que de citas estamos, amigo Juan, te dejo aquí unas décimas de Pedro Calderón de la Barca, en «El mágico prodigioso». Verás que las tres primeras son bucólicas, describiendo distintas maravillas naturales ¡y con qué riqueza! La última, en cambio, resume todo lo anterior para decir que toda esa belleza es parte de la de Justina, esa divina mujer por la que Cipriano entrega su alma al diablo y, luego, su cabeza al verdugo.

Estas décimas fueron el gatillo que disparó mis quintillas, en particular en el intento de practicar esta figura retórica tan bonita que consiste en recolectar asuntos anteriores y revertirlos, como hace don Pedro en la última.
En mis últimas quintillas, el títere confiesa que todo su poético interés por la naturaleza es fruto del desdén que la dama tiene hacia sus ruegos.
abrazo
j

La hermosa cuna temprana
del infante sol, que enjuga
lágrimas cuando madruga,
vestido de nieve y grana;
la verde prisión ufana
de la rosa cuando avisa
que ya sus jardines pisa
abril, y entre mansos hielos
al alba es llanto en los cielos
lo que es en los campos risa;

el detenido arroyuelo,
que el mormurar más süave
aun entre dientes no sabe,
porque se los prende el hielo;
el clavel, que en breve cielo
es estrella de coral;
el ave, que liberal
vestir matices presuma,
veloz cítara de pluma,
al órgano de cristal;

el risco que al sol engaña,
si a derretirle se atreve,
pues, gastándole la nieve,
no le gasta la montaña;
el laurel que el pie se baña
con la nieve que atropella,
y, verde Narciso de ella,
burla sin temer desmayos
en esta parte los rayos
y los hielos en aquélla;

al fin, cuna, grana, nieve,
campo, sol, arroyo o rosa,
ave que canta amorosa,
risa que aljófares llueve,
clavel que cristales bebe,
peñasco sin deshacer,
y laurel que sale a ver
si hay rayos que le coronen
son las partes que componen
a esta divina mujer.
 
Última edición:
Por supuesto, Juan, que mis quintillas no imitan las décimas de Calderón, solo las puse para ilustrar la figura retórica, amén de que vale la pena leerlas. Mis títeres son manieristas, casi todos, cuando les digo que pinten una princesa la pintan c... omiendo.
abrazo
j
 
Muchas gracias, don Alonso,
por su lindo comentario
que me deja en el osario
como muerto sin responso,
como cristo sin calvario.

Sí, a mí también me sigue gustando ese cambio tajante de tonalidad.

abrazo
j
 
Última edición:
No se que mas puedo decir que no hayan dicho ya anteriormente, , me fascina tu escritura no solo por lo que lleva si no por la explicación tan interesante que das siempre sobre lo que escribes, gracias , un fuerte abrazo.
 
Jajaja, no eres el único, Ramón, que me ha dicho algo así. Parece que soy mejor comentarista que pueta...
gracias por pasar
abrazo
j
 
Ved en el campo las flores
cómo crecen:
sin afanes ni sudores
se abastecen
entregando sus primores.

Mirad al pez en el río
cómo nada:
sin hogueras contra el frío
su morada
donde destella su brío.

Mirad las aves del cielo
cómo vuelan:
sin palabras dan consuelo
cuando velan
su nidada bajo el hielo.

Ved la lombriz en la tierra
cómo cava:
sin la furia de la guerra
en la grava
de su trinchera se aferra.

Los afanes y sudores,
las palabras, las hogueras,
son de la guerra trincheras
donde guarda sus amores
el hombre que tú no esperas.

Las aves y las lombrices
y las flores y los peces
son destino de mis preces
que tu saña hace que trices
en el altar, con tus heces.
Muy lograda tu poesía con deleitosa música, amigo musador. Saludos desde Paraguay.
 
Y sí, estimada Lourdes, la verdad es que el título es poco significativo. Me alegro de que te agradaran las quintillas.
abrazo
j
 
Ved en el campo las flores
cómo crecen:
sin afanes ni sudores
se abastecen
entregando sus primores.

Mirad al pez en el río
cómo nada:
sin hogueras contra el frío
su morada
donde destella su brío.

Mirad las aves del cielo
cómo vuelan:
sin palabras dan consuelo
cuando velan
su nidada bajo el hielo.

Ved la lombriz en la tierra
cómo cava:
sin la furia de la guerra
en la grava
de su trinchera se aferra.

Los afanes y sudores,
las palabras, las hogueras,
son de la guerra trincheras
donde guarda sus amores
el hombre que tú no esperas.

Las aves y las lombrices
y las flores y los peces
son destino de mis preces
que tu saña hace que trices
en el altar, con tus heces.

Pues me encantan tus quintillas y esa "enumeración recolectiva" que haces y de la que habla Ángel Romera. Una suerte disfrutar de tus poemas, de los comentarios y tus respuestas, que siempre espero, para terminar descifrarlos. Ha sido muy enriquecedor Jorge, un regalo. Cierto que ese verso final es, digamos..., sorprendente, pero eso también forma parte de tu genialidad. Gracias por compartir.
Abrazo.
 
Última edición:
Ved en el campo las flores
cómo crecen:
sin afanes ni sudores
se abastecen
entregando sus primores.

Mirad al pez en el río
cómo nada:
sin hogueras contra el frío
su morada
donde destella su brío.

Mirad las aves del cielo
cómo vuelan:
sin palabras dan consuelo
cuando velan
su nidada bajo el hielo.

Ved la lombriz en la tierra
cómo cava:
sin la furia de la guerra
en la grava
de su trinchera se aferra.

Los afanes y sudores,
las palabras, las hogueras,
son de la guerra trincheras
donde guarda sus amores
el hombre que tú no esperas.

Las aves y las lombrices
y las flores y los peces
son destino de mis preces
que tu saña hace que trices
en el altar, con tus heces.
Me ha gustado mucho, en especial las estructuras que yo no conocía, intentaré esas nuevas.
 
Ved en el campo las flores
cómo crecen:
sin afanes ni sudores
se abastecen
entregando sus primores.

Mirad al pez en el río
cómo nada:
sin hogueras contra el frío
su morada
donde destella su brío.

Mirad las aves del cielo
cómo vuelan:
sin palabras dan consuelo
cuando velan
su nidada bajo el hielo.

Ved la lombriz en la tierra
cómo cava:
sin la furia de la guerra
en la grava
de su trinchera se aferra.

Los afanes y sudores,
las palabras, las hogueras,
son de la guerra trincheras
donde guarda sus amores
el hombre que tú no esperas.

Las aves y las lombrices
y las flores y los peces
son destino de mis preces
que tu saña hace que trices
en el altar, con tus heces.
Una oración que debería ser difundida. Un placer leerte.
Abrazo, Jorge.
 
Las "preces del agnóstico" bien pudiera ser un título alternativo. Me ha gustado ese recurso de reciclar en las dos estrofas de cierre las palabras "pivot" de las estrofas que las preceden. Muy naturales te han salido los simbolismos que la escueta estructura te permite.

Abrazo

Ved en el campo las flores
cómo crecen:
sin afanes ni sudores
se abastecen
entregando sus primores.

Mirad al pez en el río
cómo nada:
sin hogueras contra el frío
su morada
donde destella su brío.

Mirad las aves del cielo
cómo vuelan:
sin palabras dan consuelo
cuando velan
su nidada bajo el hielo.

Ved la lombriz en la tierra
cómo cava:
sin la furia de la guerra
en la grava
de su trinchera se aferra.

Los afanes y sudores,
las palabras, las hogueras,
son de la guerra trincheras
donde guarda sus amores
el hombre que tú no esperas.

Las aves y las lombrices
y las flores y los peces
son destino de mis preces
que tu saña hace que trices
en el altar, con tus heces.

Otra curiosa casualidad, Jorge. Estos días he estado leyendo un librito con poemas de Fray Luis de León con los que me he deleitado. El bello bucolismo de tus quintillas de pie quebrado me ha recordado su "Canción a la vida solitaria" poema que, aunque está hecho en liras, me ha recordado el tono de tus estrofas; te extraigo tres de ellas :

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.
---------------------

¿No ves inevitable que recuerde ese poema al leer tus excelentes estrofas, Jorge? Me ha gustado mucho este trabajo que nos dejas aquí, amigo, al que solo le objeto ese añadido final con esas dos quintillas, ya no de pie quebrado, que me han dejado algo desconcertado, si no es que has querido hacer algo similar a lo que hacía tu compatriota Enrique Banchs con sus sonetos que era ir de la descripción del paisaje exterior a lo largo de sus estrofas a la manifestación del paisaje íntimo que expresaba al final de sus poemas. Tu me diras.

Un abrazo.
 
Me ha gustado mucho, en especial las estructuras que yo no conocía, intentaré esas nuevas.
La quintilla, estimada Luciana, tiene una gran tradición en nuestra lengua. Desde ya fue practicada en abundancia en el siglo XV y primera mitad el XVI. En el siglo XVII se refugió mayormente en el teatro, donde aparece a veces. La décima real, muy popular hasta el siglo XVII, está formada por dos quintillas de rimas independientes. El uso de los quebrados también era usual en aquellos tiempos.

gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
Pues me encantan tus quintillas y esa "enumeración recolectiva" que haces y de la que habla Ángel Romera. Una suerte disfrutar de tus poemas, de los comentarios y tus respuestas, que siempre espero, para terminar descifrarlos. Ha sido muy enriquecedor Jorge, un regalo. Cierto que ese verso final es, digamos..., sorprendente, pero eso también forma parte de tu genialidad. Gracias por compartir.
Abrazo.
Ayyyyyy, querida Isabel: te he salteado inadvertidamente... ¿podrás perdonarme? ¡Graciassss! Muaaaaac

Jorge
 
Ayyyyyy, querida Isabel: te he salteado inadvertidamente... ¿podrás perdonarme? ¡Graciassss! Muaaaaac

Jorge

Eres tú? no te reconozco. Hombre, con un comentario del 2015, el salto ha sido olímpico, te podías haber matado. Ese Muaaaccc es un plagio?
Graciasss?? las que usted tiene caballero jajaja
Ay señor, si no por estos ratos...

Isabel
 
Última edición:
Las "preces del agnóstico" bien pudiera ser un título alternativo. Me ha gustado ese recurso de reciclar en las dos estrofas de cierre las palabras "pivot" de las estrofas que las preceden. Muy naturales te han salido los simbolismos que la escueta estructura te permite.

Abrazo
Y sí, ommy, eso de la recolección invirtiendo el argumento fue toda la idea de este tema. Yo soy ateo militante.
gracias y abrazo
Jorge
 
Diseminación y recolección son figuras retóricas que van más allá de la palabra y el verso,porque pueden extenderse por todo el poema. Es un recurso difícil, que requiere un guión previo, mucho ingenio y mucho trabajo. No apto, pues, para improvisadores. Es un recurso que se prodiga en poetas manieristas y barrocos, pero que se adapta muy bien a la poesía sin métrica y sin rima, especialmente a los que escriben en plan club de la comedia. Las estoy estudiando. Un saludo. Luis
 

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