Por fin la lluvia vino a la dehesa,
la tierra, agostada y yerma estaba,
apenas el ganado se amparaba
del forraje de la última remesa.
Si perdura la lluvia, hierba espesa,
cornucopia que tanto se soñaba,
el prado con un verde se colmaba
de una mullida alfombra extensa y gruesa.
De contento trinó la cogujada,
mayúscula fortuna recibida
aunque sea ardentía su morada.
Del pastor, alegría cohibida,
con gozo y gratitud disimulada;
la pena del estío fue vencida.
la tierra, agostada y yerma estaba,
apenas el ganado se amparaba
del forraje de la última remesa.
Si perdura la lluvia, hierba espesa,
cornucopia que tanto se soñaba,
el prado con un verde se colmaba
de una mullida alfombra extensa y gruesa.
De contento trinó la cogujada,
mayúscula fortuna recibida
aunque sea ardentía su morada.
Del pastor, alegría cohibida,
con gozo y gratitud disimulada;
la pena del estío fue vencida.