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Que Dios te bendiga, madre

lesmo

Poeta veterano en el portal
También para todas las poetas.
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.
 
Última edición:
que ternura de estrofas sextinas que delicia leer esto tan bello dirigido a una madre.El sentimiento fluye
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.
 
Con un simple renglón Marga ha resumido todo lo que yo intententaba decirte sobre este hermoso poema, Lesmo, así que rubrico su comentario y te felicto de veras por este acierto poético. Bendita Sevilla que da poetas como tú.

Un abrazo.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.
 
Con un simple renglón Marga ha resumido todo lo que yo intententaba decirte sobre este hermoso poema, Lesmo, así que rubrico su comentario y te felicto de veras por este acierto poético. Bendita Sevilla que da poetas como tú.

Un abrazo.
¡Qué cosas tan agradables me dices, querido amigo! Estas sentidas letras se ven enriquecidas por tu magnífica presencia. Por todo, te mando mi abrazo junto a mi agradecimiento.
Salvador.
 
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.

Impresionante Salva!!
Qué hermosura de poesía dedicas a tu Señora Madre en unos magistrales romances dobles como no podía ser de otra manera con tu excelsa maestría... adjetivo que nunca me cansaré de decírtelo amigo mío.
Recibe un fuerte abrazo de este tu admirador y amigo con mis sinceras felicitaciones por tu talento y ese sentir que siempre desnudas en tus letras.
Un fuerte abrazo Salva.
 
Impresionante Salva!!
Qué hermosura de poesía dedicas a tu Señora Madre en unos magistrales romances dobles como no podía ser de otra manera con tu excelsa maestría... adjetivo que nunca me cansaré de decírtelo amigo mío.
Recibe un fuerte abrazo de este tu admirador y amigo con mis sinceras felicitaciones por tu talento y ese sentir que siempre desnudas en tus letras.
Un fuerte abrazo Salva.
Muchísimas gracias, querido amigo Luis, por esa cercanía que me muestras la cual valoro enormemente. Estos versos sentidos salieron casi de un tirón y es que una madre inspira tantas emociones.
Vuelvo a reiterar mi agradecimiento.
Recibe mi abrazo y mii admiración también.
Salva.
 
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.

Preciosa composición con versos muy fluidos, tan fluidos como el sentimiento de ternura, admiración y amor que expresas hacia tu querida madre, te felicito, un cordial saludo con toda mi estima.
 
Preciosa composición con versos muy fluidos, tan fluidos como el sentimiento de ternura, admiración y amor que expresas hacia tu querida madre, te felicito, un cordial saludo con toda mi estima.
Muchísimas gracias, mi estimado Arnet, por la consideración con que tratas estas letras mías. Celebro que hayan sido de tu agrado.
Con mi abrazo fuerte.
Salvador.
 
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.

Estimado Lesmo
Preciosa poesía con reminisencias lorquianas que me han cautivado; todo el tema se siente con inusitada fuerza.
Vaya mi felicitación más sincera por tan magnífica obra. Cordialmente. Claudio
 
Última edición:
Estimado Lesmo
Preciosa poesía con reminisencias lorquianas que me han cautivado; todo el tema se siente con inusitada fuerza.
Vaya mi felicitación más sincera por tan magnífica obra. Cordialmente. Claudio
Muchísimas gracias, estimado Claudio, por esta visita amable y el comentario hermoso que dejas en mis letras.
Con mi saludo muy cordial.
Salvador.
 
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.

Que delicia y que bien se queda uno al leer un poema así.
Te felicito por saberlo decir tan bien
Te felicito por disfrutar de esa madre.
Pero sobre todo...
Te felicito por ese corazón tan grande.


Un fuerte abrazo, Maestro.
 
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.

Qué delicados y hermosos estos versos..., ¡bravo, Lesmo!
De estos poemas se escriben pocos.
Un saludo.
 
Última edición:
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.


Querido Salvador: verdaderamente hermoso y conmovedor, no ya solo lo que dices , sino el cómo lo dices que tiene tanta musicalidad que podría cantarse, que no se puede leer sin el imperiosos deseo de recitarlo...y que cae como una bendita semilla en el alma del lector; desde luego que te dejó todo un legado de amor, de ternura, que brota de tu pluma y nos transmites en tus versos, en estos, especialmente bellos, poesía en estado puro, admirado poeta, apreciado amigo. Gracias por compartir tu inspiración.
Un abrazo fuerte con cariño desde la amistad.
Isabel.
 
Última edición:
Que delicia y que bien se queda uno al leer un poema así.
Te felicito por saberlo decir tan bien
Te felicito por disfrutar de esa madre.
Pero sobre todo...
Te felicito por ese corazón tan grande.


Un fuerte abrazo, Maestro.
Celebro, querido Alfonso, que estas letras sentidas, hayan producido en ti esas agradables sensaciones y te agradezco enormemente este comentario tan amable y especial.
Con mi abrazo fuerte.
Salva.
 
Querido Salvador: verdaderamente hermoso y conmovedor, no ya solo lo que dices , sino el cómo lo dices que tiene tanta musicalidad que podría cantarse, que no se puede leer sin el imperiosos deseo de recitarlo...y que cae como una bendita semilla en el alma del lector; desde luego que te dejó todo un legado de amor, de ternura, que brota de tu pluma y nos transmites en tus versos, en estos, especialmente bellos, poesía en estado puro, admirado poeta, apreciado amigo. Gracias por compartir tu inspiración.
Un abrazo fuerte con cariño desde la amistad.
Isabel.
Llegas, querida Isabel, como siempre, a tocar el sentimiento con tus palabras. Tu mirada generosa y amable se posa en estas letras que fueron escritas casi de un tirón solo pensando en esa mujer que me dio la existencia y que afortunadamente conservo aquí para poder besarla, también con mis palabras. Tú, como mujer, sabrás ponerte en sus pieles y en lo que significa ser madre. Yo ya con mis años cada vez valoro más su presencia que se ha hecho sentir, especialmente, en los momentos más difíciles. Valgan estas letras para honrar a todas las madres. Editaré el poema y lo pondré en su cabecera.
Recibe mi abrazo emocionado.
Salvador.
 
También para todas las poetas.
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.
Tiernas letras, tributo a ese ser insuperable,abrazos.
 
También para todas las poetas.
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.

Olé, mi buen amigo. Qué derroche poético,qué homenaje tan hermoso.
Salva, este poema es muy emocionante. Al igual que tú, yo siento auténtica devoción por mi madre.
Es muy bonito. Enhorabuena. Y encima naciste en Sevilla. Una de mis ciudades preferidas. Parte de mi luna de miel la pasé allí. Un fuerte abrazo Salva, con mi admiración y mi amistad.
 
Olé, mi buen amigo. Qué derroche poético,qué homenaje tan hermoso.
Salva, este poema es muy emocionante. Al igual que tú, yo siento auténtica devoción por mi madre.
Es muy bonito. Enhorabuena. Y encima naciste en Sevilla. Una de mis ciudades preferidas. Parte de mi luna de miel la pasé allí. Un fuerte abrazo Salva, con mi admiración y mi amistad.
Muchas gracias, querido Luis, por esta consideración con que tratas estas letras mías. ¡Qué afortunados de conservar a nuestras respectivas madres, insustituibles seres! Efectivamente nací en Sevilla, tierra la que me unen lazos muy fuertes. Celebro que te guste, amigo.
Te mando un abrazo muy fuerte.
Salva.
 
También para todas las poetas.
¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vista!
Esta mirada que arde
cuando veo las encinas,
el trigo, los olivares,
del campo de Andalucía.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque puedo oír la risa!,
y escucho también el cante,
¡qué sé yo por bulerías!,
¡qué sé yo por soleares!,
o el que se canta en las minas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por mis manos que acarician!
las rosas en los rosales,
jazmines en celosías,
con las que puedo enjugarte
las lágrimas de alegría.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por ese olor a cocina!
El perfume de los mares
que a lomos de tierna brisa
galopa sobre cristales
recorriendo las marismas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
por la ternura que inspiras!
Que lleva siempre a besarte
por las penas que me quitas,
que nadie como tú sabe
donde tengo las espinas.

¡Que Dios te bendiga, madre,
porque me diste la vida!
Mejor nacencia no cabe,
no cabe mejor familia,
y en el pecho no me cabe
decir que nací en Sevilla.
Precioso poema que me ha encantado leerte amigo. Una madre se merece lo mejor del mundo. Un fuerte abrazo Salva.
 

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