Sin entrar en detalle -porque aburre-
y sabiendo que nada te interesa
apelo a la palabra que aún me pesa
y que de tanto en tanto en falta incurre.
Harta debes de estar y se me ocurre
que ni los pros o contras ya sopesa
una razón antigua, sin sorpresa,
que en algún nuevo tono te susurre.
Cuando la lluvia acabe con tus huellas
puede que tu silencio eleve el rango
y así enmudezcan todas mis querellas.
Ten la sartén caliente por el mango.
Devuelve cada chispa a sus centellas
y al ídolo de barro con su fango.
Última edición: