Todo lo que en este mundo se acaba produce una gran tristeza, pero la muerte de un amigo, un gran caballero y un gran poeta, deja una profunda herida en el alma, rasga las paredes de nuestro corazón y penetra en nosotros sacudiendo nuestros sentimientos, los zarandea y nos obliga a llorar. Amigo Ramiro, sé que ahora estarás mejor, no me cabe duda, llegaste al lugar que, posiblemente, andabas buscando y sé también que ahí no estarás solo. Aquí, donde los que continuamos en este mundo tan desigual y agresivo, nunca te faltará el cariño de tus amigos, poetas o no, que te hemos admirado en vida y que no vamos a abandonarte en tu ausencia. Es verdad lo que ya han dicho otros compañeros poetas, el cuerpo se va, pero el poeta no muere... Descansa en paz, mi querido amigo y espero y deseo que tus familiares más allegados sepan y puedan aceptar tan triste pérdida, para ellos mis deseos de paz y aceptación de lo que ya, inevitablemente, ha ocurrido. Mi más sentido pésame. Un cariñoso abrazo Ramiro, de esos que duran una eternidad.