Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
A tu interés por mí,
siempre genuino,
lo pagué con helada indiferencia.
Quizá mi juventud fue la culpable,
tal vez fue la ignorancia.
Reconozco mi enorme egocentrismo
por no considerar tu real valía.
Lamento mis enojos,
las rabietas
y las regias puteadas
que en tropel salieron de mi boca,
confrotándote
mes a mes,
año tras año,
por creerte
una abusiva demandante.
Hoy,
solo,
ya sin nada,
con estos pobres versos,
necesito pedirte
me perdones,
olvides el ayer,
y vengas a mi lado,
ya,
muy pronto,
a transitar el resto del sendero,
juntos por siempre,
hasta que la guadaña nos separe,
mi amada,
dulce
y fiel
jubilación...
siempre genuino,
lo pagué con helada indiferencia.
Quizá mi juventud fue la culpable,
tal vez fue la ignorancia.
Reconozco mi enorme egocentrismo
por no considerar tu real valía.
Lamento mis enojos,
las rabietas
y las regias puteadas
que en tropel salieron de mi boca,
confrotándote
mes a mes,
año tras año,
por creerte
una abusiva demandante.
Hoy,
solo,
ya sin nada,
con estos pobres versos,
necesito pedirte
me perdones,
olvides el ayer,
y vengas a mi lado,
ya,
muy pronto,
a transitar el resto del sendero,
juntos por siempre,
hasta que la guadaña nos separe,
mi amada,
dulce
y fiel
jubilación...
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