Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lejos, nos refugió una cabaña
ardía el fuego de la chimenea,
y el dulce espumoso de champaña.
En el centro cual flor de Galatea,
romántica danzaba entre tus brazos;
mi pecho cerca al tuyo ¡Qué ternura!
Éxtasis en quiméricos remansos,
amándonos sin pausa y sin premura.
Nacían soles en tus ojos miel,
aunque la luna en lo alto relucía.
Tus manos dibujando cual pincel,
en mis lienzos, libidinosa hombría,
en mi vientre flotabas cual doncel,
¡Misticismo, solsticio y poesía!