Buenos días.
Soy Andrés, el hijo pequeño de Rosario. La verdad es que no sé ni cómo empezar este post... lo único que siento ahora mismo es gratitud. Gratitud a todos vosotros por vuestras palabras. Como bien le dije a Violeta hace unos minutos por un mensaje privado, si bien las palabras por sí solas no llenan ningún espacio, el cariño con el que son dichas sí lo hace.
Mi madre ha dejado un pozo, un abismo difícil o casi imposible de llenar, pero estas emociones que nos estáis transmitiendo nos están reconfortando a toda la familia y contribuyen al llenado. En representación de mi hermano y mi padre, os doy las gracias de todo corazón.
Rosario se fue tranquila, dormida, sin angustias, el pasado 10 de septiembre a las 18:27 de la tarde. La metástasis, producto de su cáncer de pulmón, ganó la partida e hizo que su cuerpo se "olvidara" de cómo se respira. Yo tuve la suerte de llegar en el mismo momento en el que mi padre salía de su habitación en el Hospital de Guadarrama, en la sierra norte de Madrid. Llorando, desgarrado, derrotado, tal y como nos encontramos el resto de la familia al salir el médico y confirmar su fallecimiento.
Vosotros conocéis a mi madre, era una luchadora y tenía una capacidad impresionante para hacerse querer. Solo os diré que la propia doctora, acostumbrada ya a este tipo de situaciones, salió con la mirada vidriosa a darle un abrazo a mi padre. Así era ella, hasta en las situaciones más límite tenía la capacidad de congregar a la gente a su alrededor.
Pasamos la noche entera en el tanatorio de San Lorenzo del Escorial, localidad donde ella vivía. Tuvimos la suerte de estar completamente solos ya que no había ningún otro oficio ese día. La atención fue exquisita y la intimidad que nos dieron a la familia simplemente sobresaliente. Al día siguiente empezó la riada de llamadas, visitas, abrazos y condolencias de amistades y conocidos. Un abrazo especial a Eva, compañera vuestra en MP, la cual se cruzó la mitad de la Comunidad de Madrid para estar con nosotros en estas horas tan duras. Un cielo de mujer, gracias Eva por tu simpatía y tus ánimos.
Mi madre siempre dijo, con un poco de sorna, que ella quería que su funeral no fuera un momento de llanto ni de pena, sino de alegría por la vida que había tenido. Dijo incluso en alguna ocasión que quería hasta payasos. Lamentablemente no tuve el coraje para contratar un grupo de actores, pero no dudé en ningún momento en recordar estas palabras a todo el mundo, para que recordaran cómo era ella.
Finalmente, 24 horas después del acontecimiento, se llevaron el cuerpo de mi madre para su incineración. La despedida definitiva fue desgarradora, pero necesaria. Hoy por la tarde, en unas horas, iremos a recoger las cenizas. La familia no tenemos aun claro lo que haremos con ellas, tenemos la opción de enterrarla con su familia en Madrid o llevarla a Galicia, su tierra en el corazón, para verterlas en la ría de Arosa, sitio donde quedó enamorada de esa tierra y sus aguas.
No tengo muchas más palabras que añadir, me temo. estoy escribiendo esto tal como me viene y seguramente se me quedará en el tintero muchas cosas que os querría decir. Sí que quiero destacar una cosa: vosotros sois también su familia, os lo habéis ganado a pulso todos y cada uno de vosotros. Os llevará en el corazón siempre allá donde vaya, tened por seguro que cuando cada uno de nosotros vayamos a acompañarla, nos tendrá listo un recibimiento con fiestas y risas. Es así como era ella.
Nosotros, por nuestro lado, seguiremos publicando los poemas que nos ha dejado (tanto publicados aquí como inéditos) en su blog
versosuelto.com, a razón de un poema diario. Gracias a ella, el material que tenemos es numeroso, podemos estar hasta un año publicando. Así haremos, conocedores del gran cariño que todos le teníais.
Si cualquiera quiere ponerse en contacto con nosotros, es más que bienvenido. Me podéis dejar un mensaje privado a través de MP, dad por seguro que cada mensaje tendrá su respuesta.
Muchas gracias de nuevo por todo, GRACIAS.
Derrotado, destrozado, pero contento por tener a mi madre en las mejores manos en que puede estar.
Andrés Velez de Cuenca