Puedo vagar con un suspiro tuyo
sobre olas de alta mar sin un destino,
de ti sentirme preso mientras huyo
y por tu oscuridad abrir camino,
seguir el curso de tus nubes grises
hasta el desfiladero montañoso
y en tu brillo de luna sin matices
llenar de sangre y lágrimas mi foso.
Puedo ser, más allá de tus querellas,
lluvia de arena en pos del firmamento
que usurpa de tus ojos mil estrellas
sin un atisbo de remordimiento.
Te puedo hacer creer en lo que veo
pues de tu tempestad es que lo leo.