Rosendo
Poeta adicto al portal
En el cielo se imprimen sus lumínicos sellos,
que titilan y muestran esa luz que dilata;
son tachones eternos que a la noche hacen grata,
por su inmensa belleza de infinitos destellos.
A admirarlos se impone por los lampos aquellos
que al fulgir pertinaces han rociado de plata
a ese manto celeste cuya luz se retrata
en espacios lejanos, insondables y bellos.
Y mi mente me lleva hacia aquellos confines,
en un vuelo fantástico, en sus alas inquietas,
con el firme propósito de encontrar serafines.
Además ser testigo de las cosas secretas
que se esconden silentes en sus vastos jardines;
esas cosas que sólo pueden ver los poetas.
que titilan y muestran esa luz que dilata;
son tachones eternos que a la noche hacen grata,
por su inmensa belleza de infinitos destellos.
A admirarlos se impone por los lampos aquellos
que al fulgir pertinaces han rociado de plata
a ese manto celeste cuya luz se retrata
en espacios lejanos, insondables y bellos.
Y mi mente me lleva hacia aquellos confines,
en un vuelo fantástico, en sus alas inquietas,
con el firme propósito de encontrar serafines.
Además ser testigo de las cosas secretas
que se esconden silentes en sus vastos jardines;
esas cosas que sólo pueden ver los poetas.
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