Creaste para ti tu propio idioma,
hecho de pétalos y savia viva.
Piedra fundamental, certero axioma
de voz, que con coraje me cautiva.
Eres espíritu de fortaleza.
La esperanza que emana de la sombra
y encuentra en tempestades su belleza.
La muerte se estremece si te nombra.
Eres la cantidad de amor precisa
que sabe cómo derribar murallas.
Solo con tu fantástica sonrisa
te logras imponer en las batallas.
Tienes el esplendor de un día claro,
y de noche, tus ojos son mi faro.