Marion Will
Poeta recién llegado
(Catedral de Girona, claustro. Foto Marion Will)
Testigos de generaciones,
guardianes de confesiones,
celosos secretos esconden...
¡Ay, si las piedras hablasen!
El hombre las ornamenta
y el tiempo las habita,
imprimiéndoles su huella.
Con el paso de los siglos,
¡oh paradoja!,
se hacen más bellas.
Por sus grietas y rendijas
el aire quiere colarse,
como un niño revoltoso,
silbando viejas canciones.
Ecos lejanos de trovadores
parecen escucharse;
no os inquietéis,
la historia quiere explicarse.
¡Dejemos que las piedras hablen!
Sabremos que viven si las tocamos;
y revelarán su memoria,
en el calor de nuestras manos.
Marion Will
Última edición: