Solaz interior

María Rentería

Luna en Acuario.
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido alrededor,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir con más claridad
la dulzura del momento.



Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada, descubrí que eras tú!

 
Última edición:
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital.
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada descubrí que eras tú!

Que bello y romántico y que bien escrito como acostumbras, le das un sutil toque de misterio que resuelves bellamente al final. Me gustó mucho amiga María. Abrazote de té de canela para ti. Paco.
 
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital.
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada descubrí que eras tú!


Hermosa narración en estos bellos versos, un final redondo. lo disfruté mucho, muchas gracias por compartirlo, poetisa.

Pax

Giovanni
 
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital.
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada descubrí que eras tú!

Bellísimo poema María, me encantaron esos versos enigmáticos y románticos, muy grato este momento entu espacio bonita, te dejo mil besos.
 
Que bello y romántico y que bien escrito como acostumbras, le das un sutil toque de misterio que resuelves bellamente al final. Me gustó mucho amiga María. Abrazote de té de canela para ti. Paco.

Mi querido Paco, mi mosquetero Valiente, qué gozo tu comentario en mi humilde poema, porque al parecer logra su efecto de misterio y amor. Encantada de recibir tus bellas palabras, mi querido amigo poeta. Recibo con cariño tu abrazo de té de canela, que me llena de calorcito el corazón, el alma. Recibe un abrazo igual de cariñoso hasta donde estás, y un beso en cada mejilla.
 
Bellísimo poema María, me encantaron esos versos enigmáticos y románticos, muy grato este momento entu espacio bonita, te dejo mil besos.

Mi querido Manfred, un gozo enorme compartir contigo mis sencillas letras enamoradas. Recibe mi cariño en un gran abrazo y un beso en cada mejilla. Agradezco tu comentario desde lo más profundo de mi corazón.
 
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada descubrí que eras tú!

Hacer un sueño y escribir con lapiz de amor las sensaciones
de seadas., son ojos, besos..., vitalidad para esa risa segura
de la entrega entrañable. felicidades, tan real como el valor
de los dulces e intimos dialogos. luzyabsenta
 
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada descubrí que eras tú!

Ayyy María, te miraste en los ojos del amor, en su calma y en su caricia de paz, ayyy qué vehementes y sentidos son estos hermosísimos versos, me ha encantado leerlos, mucho, querida amiga. Encantada de leerte siempre. Besazos llenos de cariño y de admiración....muááááácksss...
 
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada descubrí que eras tú!


Un bonito poema, María.
Disfruté de su lectura
Un abrazo
 
Hacer un sueño y escribir con lapiz de amor las sensaciones
de seadas., son ojos, besos..., vitalidad para esa risa segura
de la entrega entrañable. felicidades, tan real como el valor
de los dulces e intimos dialogos. luzyabsenta

Muchas gracias, mi querido amigo Luzyabsenta, una gran alegría que te haya gustado, un gozo tu comentario y tu presencia en mi sencillo poema. Recibe un abrazo cariñoso y un beso.
 
Ayyy María, te miraste en los ojos del amor, en su calma y en su caricia de paz, ayyy qué vehementes y sentidos son estos hermosísimos versos, me ha encantado leerlos, mucho, querida amiga. Encantada de leerte siempre. Besazos llenos de cariño y de admiración....muááááácksss...

Mil gracias mi Lomita querida, eres muy generosa con tus amables comentarios hacia mis trabajos amiga mía. Encantada también yo por gozar de tu presencia en mis poemas y en mi vida. Recibe mi cariño y muchos besos.
 
Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada descubrí que eras tú!
bello poema amiga como siempre, es un deleite siempre el leerte.. un beso
 
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada descubrí que eras tú!

Tu poema me llega hermoso, he sentido esa llegada del amor que sabe prevalecer en unos ojos conocidos que envuelven con su luz, pues es lo mismo que siento en mis días, un saludo cordial.
 
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada descubrí que eras tú!



¡Wow María! ¿Y como no me lo dijiste antes?
Ay, me metí en el guión y no soy yo, jajaja.

PRECIOSO de principio a fin, con tan encantadora sorpresa que te devolvió la vida.
De la desesperación a la calma interior con tan vital visión. Ufff. PRECIOSO...
Un gusto acompañar tu bella inspiración mujer soñadora.
Alegre paz te envuelva.
Vidal
 
Última edición:
Tu poema me llega hermoso, he sentido esa llegada del amor que sabe prevalecer en unos ojos conocidos que envuelven con su luz, pues es lo mismo que siento en mis días, un saludo cordial.

Qué gusto Nancy, nada más feliz para un poeta que quien le lee experimente la emoción que pretende transmitir, por identificación. Muchas gracias por tu visita y hermoso comentario. Besos.
 
¡Wow María! ¿Y como no me lo dijiste antes?
Ay, me metí en el guión y no soy yo, jajaja.

PRECIOSO de principio a fin, con tan encantadora sorpresa que te devolvió la vida.
De la desesperación a la calma interior con tan vital visión. Ufff. PRECIOSO...
Un gusto acompañar tu bella inspiración mujer soñadora.
Alegre paz te envuelva.
Vidal

Ay, mi querido Vidal, me causó gran ternura tu comentario, jejejeje. Bello, sí. Me encanta la interpretación que haces de mi sencillo poema, amigo mío. La agradezco con el alma en la mano. Recibe mi cariño. Besos.
 
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cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada, descubrí que eras tú!


Cuánta belleza, qué romanticismo tan hermoso has escrito con una dulzura sublime que te imagino escribiéndola.
Has hecho que uno se meta en el papel del hombre que calla su nombre para después con suma belleza tus ojos descubran al dueño que te dejó un beso en tus labios.
Me encanta María, me dejas cautivo.
Un fuerte abrazo querida amiga con un gran beso que ya espera en tu ventana.
 
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Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido afuera,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir en mi piel
el dulce tacto de la suya.

Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada, descubrí que eras tú!

Hola Maria R , grato disfrutar de tus espirituales y evocantes letras que atrapan los sentidos, un placer, cariños.
 
Cuánta belleza, qué romanticismo tan hermoso has escrito con una dulzura sublime que te imagino escribiéndola.
Has hecho que uno se meta en el papel del hombre que calla su nombre para después con suma belleza tus ojos descubran al dueño que te dejó un beso en tus labios.
Me encanta María, me dejas cautivo.
Un fuerte abrazo querida amiga con un gran beso que ya espera en tu ventana.

Mil gracias por tu bello comentario, mi querido Luis... es un deleite para mí lograr que haya identificación con los protagonistas de mis temas. Es un gozo, sin lugar a dudas. Me encanta tu comentario y lo agradezco con el corazón. Recibo el abrazo y el beso y te envío muchos más a donde estás tú.
 

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