Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Después de tanto tiempo hoy tengo noticias tuyas,
noticias que rondan en el misterio
y miradas que entre tiernas y absurdas
van doblando mis rodillas con paso no tan lento,
deberíamos de tomarnos un café
para celebrar o recordar este momento,
te cuento que los años te han sentado bien
en tanto yo ya me envejezco.
Un café, para contarte que mis penas no sanaron
y que al cabo de los años
aunque no volviste, te soñé,
y aunque entiendo que tienes un nuevo amor
y que yo no te merezco, te extrañé.
Yo pude ser el padre de tus hijos,
pero imagino que en el amor te ha ido bien,
yo sigo solo, porque a nadie nunca he amado como a ti,
confieso que este día me ha encantado,
supongo que aún sigo enamorado, ya me ves...
aún guardo los besos que me diste
y siempre fueron mi medida y no hallé nunca en la vida
otros labios con sabor a miel.
Un café, para contarte que mis brazos te extrañaron
y aunque al cabo de los años no viniste,
entendí que un nuevo amor te conseguiste
y hoy veo una mano triste sin anillo ni pasión.
Acepto que al inicio no estuve tan claro de venir,
tuve mis dudas y pensé hasta en ignorarte,
pero ahora que te miro estoy contento de venir y escucharte
decir que me amas sólo a mí...
Lo siento no quiero marcharme sin antes confesarte
que aprendí a vivir sin ti... adiós.
noticias que rondan en el misterio
y miradas que entre tiernas y absurdas
van doblando mis rodillas con paso no tan lento,
deberíamos de tomarnos un café
para celebrar o recordar este momento,
te cuento que los años te han sentado bien
en tanto yo ya me envejezco.
Un café, para contarte que mis penas no sanaron
y que al cabo de los años
aunque no volviste, te soñé,
y aunque entiendo que tienes un nuevo amor
y que yo no te merezco, te extrañé.
Yo pude ser el padre de tus hijos,
pero imagino que en el amor te ha ido bien,
yo sigo solo, porque a nadie nunca he amado como a ti,
confieso que este día me ha encantado,
supongo que aún sigo enamorado, ya me ves...
aún guardo los besos que me diste
y siempre fueron mi medida y no hallé nunca en la vida
otros labios con sabor a miel.
Un café, para contarte que mis brazos te extrañaron
y aunque al cabo de los años no viniste,
entendí que un nuevo amor te conseguiste
y hoy veo una mano triste sin anillo ni pasión.
Acepto que al inicio no estuve tan claro de venir,
tuve mis dudas y pensé hasta en ignorarte,
pero ahora que te miro estoy contento de venir y escucharte
decir que me amas sólo a mí...
Lo siento no quiero marcharme sin antes confesarte
que aprendí a vivir sin ti... adiós.
Última edición: