Es tal mi fantasía en el amor
que ya éste ni siquiera me tolera.
Su pulso abstracto encuentra la manera
de convertir en risa su clamor.
La indiferencia vence así al temor.
Ya puede hacer con él lo que ella quiera.
Tratarlo como al gato cuando es fiera
y a su discurso azul añil rumor.
A lo real embiste con un cuerno.
Ese cachorro ahora es un mastín
que ladra y muerde todo juicio alterno.
Que presto muta verde por carmín
en soliloquio sordo que es eterno
sin un fruto silvestre en su jardín.
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