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Sueño sublime...

Si hay algo, que realmente se estime en grado sumo, es la dedicaciòn y todo el amor que tienen las abuelas para todos sus hijos Y màs allegados. hermoso poema y grandioso reconocimiento para este ser tan especial, que no todos tenemos la suerte de tenerlo (a).
Gracias, Iván, mi querido amigo... tus palabras siempre hacen parte de la sensibilidad que brota de tu noble pensamiento. Valoro mucho tu comentario y agradezco la deferencia que tienes con estas humildes letras.
Un abrazo entrañable desde mi cálida ciudad de Valledupar... ojalá llegue hasta tu bella Buenos Aires
 
La abuela sentada en su mecedora,
teje pacientemente un sino de heredad
¿Quién sabe en cuántas auroras,
tejió en silencio su soledad?

Llora la abuela por los días tristes,
vividos en los días de su juventud
¿Quién sabe de los momentos grises,
que le robaron la calma y la quietud?

La abuela sentada en su mecedora,
va hilvanando paciente su paso por la vida
¿Quién sabe de la huella inquisidora,
que le marcó en el alma las heridas?

Sonríe la abuela por las épocas ufanas,
de aquellos tiempos en un pueblo lejano
¿Quién sabe de las suaves mañanas,
vivencias que evocan recuerdos del pasado?

La abuela sentada en su mecedora,
suelta una lagrima que cae en el vacío
¿Quién sabe de la tristeza abrasadora
que produce en su alma el cruel olvido?

La abuela sentada en su mecedora...
unas gafas caen sobre el piso ignoto
Silencio absoluto, paz acogedora,
un ruido inaudible de cristales rotos



Duerme la abuela en un sueño sublime,
miríadas de ángeles la miran con amor
Vuela, abuela querida... vuela libre,
que tu impulso te lleve junto a Dios

Es muy conmovedor este trabajo, con su carga de ternura y también de esa realidad del atardecer de la vida de todo ser humano y su momento de partir. Estamos hechos de historias.
Hay en estas líneas una delicada, profunda sensibilidad.
Fue agradable leerte.
Que tengas un bello día, poeta.
 
Última edición:
La abuela sentada en su mecedora,
teje pacientemente un sino de heredad
¿Quién sabe en cuántas auroras,
tejió en silencio su soledad?

Llora la abuela por los días tristes,
vividos en los días de su juventud
¿Quién sabe de los momentos grises,
que le robaron la calma y la quietud?

La abuela sentada en su mecedora,
va hilvanando paciente su paso por la vida
¿Quién sabe de la huella inquisidora,
que le marcó en el alma las heridas?

Sonríe la abuela por las épocas ufanas,
de aquellos tiempos en un pueblo lejano
¿Quién sabe de las suaves mañanas,
vivencias que evocan recuerdos del pasado?

La abuela sentada en su mecedora,
suelta una lagrima que cae en el vacío
¿Quién sabe de la tristeza abrasadora
que produce en su alma el cruel olvido?

La abuela sentada en su mecedora...
unas gafas caen sobre el piso ignoto
Silencio absoluto, paz acogedora,
un ruido inaudible de cristales rotos



Duerme la abuela en un sueño sublime,
miríadas de ángeles la miran con amor
Vuela, abuela querida... vuela libre,
que tu impulso te lleve junto a Dios
Triste, pero absolutamente exquisito poema, cada verso es de una ternura angelical, imágenes donde vuelan los recuerdos. Simplemente magistral. Felicitaciones Antonio por su maravillosa poesía, saludos Daniel
 
La abuela sentada en su mecedora,
teje pacientemente un sino de heredad
¿Quién sabe en cuántas auroras,
tejió en silencio su soledad?

Llora la abuela por los días tristes,
vividos en los días de su juventud
¿Quién sabe de los momentos grises,
que le robaron la calma y la quietud?

La abuela sentada en su mecedora,
va hilvanando paciente su paso por la vida
¿Quién sabe de la huella inquisidora,
que le marcó en el alma las heridas?

Sonríe la abuela por las épocas ufanas,
de aquellos tiempos en un pueblo lejano
¿Quién sabe de las suaves mañanas,
vivencias que evocan recuerdos del pasado?

La abuela sentada en su mecedora,
suelta una lagrima que cae en el vacío
¿Quién sabe de la tristeza abrasadora
que produce en su alma el cruel olvido?

La abuela sentada en su mecedora...
unas gafas caen sobre el piso ignoto
Silencio absoluto, paz acogedora,
un ruido inaudible de cristales rotos



Duerme la abuela en un sueño sublime,
miríadas de ángeles la miran con amor
Vuela, abuela querida... vuela libre,
que tu impulso te lleve junto a Dios
Buenas tardes
Bellas letras.
Gracias por compartirlas.
Un beso
 
Es muy conmovedor este trabajo, con su carga de ternura y también de esa realidad del atardecer de la vida de todo ser humano y su momento de partir. Estamos hechos de historias.
Hay en estas líneas una delicada, profunda sensibilidad.
Fue agradable leerte.
Que tengas un bello día, poeta.
Gracias, Cecilya... tienes una sensibilidad única para entender los mensajes que emanan del alma. Esa es una virtud
Te saludo con abrazo cariñoso y deseo que tu familia y tu, estén genial
 
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