Asísteme
las veces que lo dicte tu conciencia
o por áspero, ciego y loco impulso.
Con desmedido arrojo o con prudencia.
Por sustancioso pago o casi insulso.
Insísteme
por mucho, lo contrario a tu creencia,
la misma que con gusto yo repulso
a poco de advertir brutal sentencia
de demonios que tarde y mal expulso.
Resísteme
creyente si se trata de nosotros
profanando los últimos santuarios.
Ya atados pies y manos en los potros.
Persísteme
en los plazos que estimes necesarios
o para cuando no figuren otros
y nuestros nombres llenen obituarios.
Última edición: