José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Marca de un instante, piedra pulida
por un alma que siente la indeleble huella
de los gestos, el pétreo tránsito de la noche
de amplio canto, gemido de una lengua
en su metamorfosis a rosa.
Ilusión de rostro viviendo su latir, huérfana luz
buscando la vanidad de lo liviano, lo que muere
tras minutos de desnudez en su origen,
ojo de infancia transparente transitando bandadas
de segundos en su límite
cuando me ahogo en lo alto de la tarde.
La fantasía de un rayo oculto
que se quiebra entre dientes, la senda primaria
de la lira en su suave presencia transgrediendo
todo lo que adereza la conciencia
en su viaje a la luz habitable.
Aturdido aroma donde crece el perfume,
límite que se desborda en sus deseos
atravesando ojos que viven en claveles
como si fuese otro mundo.