Me gusta mucho el poema por su desenvoltura en los vaivenes que te acompañan pero, tal vez por las telarañas de la noche, se me aleja la relación de aquél rito católico a hora vespertina (maitines a nona) que refieres tanto como la del obispo de Hipona en este asunto. ¿Es por su conversión al Cristianismo?
Con toda sinceridad y sin paracaídas me expongo al desatino pero, la verdad, no veo mucha relación entre los heterónimos de Pessoa y las tribulaciones maniqueas de San Agustín.
Sin embargo, sí que me llega la evidente garra de este formidable poema, ya ves tú.
Un abrazo.
Me alegro que te haya gustado Vicente. Para aclararte las dudas sobre la relación que pueda haber entre Agustín de Hipona, Doctor y Padre de la Iglesia, con el título "
Trasiego", con Pessoa y hasta con el pensador Zygmunt Bauman al que también cito, creo que tendré que hacerte una explicación un poco amplia. Si te caigo pesado con ella, discúlpame.
Ten en cuenta en primer lugar que esto es una especie de homenaje a Pessoa y que con la cuarteta inicial suya que reproduzco bajo su foto quiero ofrecer una pista de la “impostura” que frecuenta el poeta y que frecuento yo también. Quiero decir que en el poema el “yo” poético que habla en primera persona es una especie de trasunto de Pessoa. Partiendo de esa premisa quizás lo entiendas mejor.
1.- Ese niño de la leyenda agustiniana que trasegaba agua desde la orilla del mar hasta un hoyo cercano, es para mí todo un símbolo del
trasiego, pero no en el sentido que le diera Agustín de Hipona a esta anécdota para justificar que nuestra pretensión de meter en nuestro limitado cerebro los misterios de la divinidad es una vana pretensión, no; el sentido que yo le he querido dar aquí es más bien uno equiparable a la leyenda de Sísifo y la piedra que trasegaba cuesta arriba para que luego cayera rodando y tener que volverla a subir, por eso uso aquí el verbo
trasegar en la acepción nº2 que le da el RAE:
- Mudar las cosas de un lugar a otro, y en especial un líquido de una vasija a otra.
2.- Es a propósito de lo de
líquido por lo que menciono a Bauman con su concepción de la
modernidad líquida aplicada a múltiples aspectos de la vida. Reconozco que está traído bastante por los pelos mencionarlo aquí en relación a las tan fluidas personalidades que se adjudicó Pessoa en sus escritos, pero lo cierto es que, metafóricamente, Pessoa
trasegó su
“alma líquida” a los múltiples envases de sus heterónimos.
3.- El recurso de mencionar dos de la horas canónicas (maitines y nona) me vino de la mano de un recuerdo materno infantil; mi madre, tenía una frase que solía repetir con frecuencia y que era esta:
“Desde que Dios amanece hasta que Dios anochece se pasa uno el día trasegando” (ya ves que lo de
trasegar me viene de lejos); quería expresar esa idea del “trasegar todo el día” y entonces me vino a la cabeza la “hora nona” como rima perfecta para encajarla con Hipona. De ese modo quedaba ese espacio de tiempo (maitines y nona) como representación del “trasiego diario” del trasunto de Pessoa, ese que habla en primera persona en el poema, y que en esos versos lo que quiere decir es que en dichas horas
“trasiega su alma líquida” en múltiples envases que son en los que se transforma cuando usa sus diferentes heterónimos.
Es muy probable que esta explicación te haya resultado enrevesada en exceso, pero te puedo asegurar que ese fue el hilo conductor de este poema. Gracias por tu comentario que me ha permitido aclararlo.
Abrazo.