malco
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Miembro del JURADO DE LA MUSA
Equipo Revista "Eco y latido"
Tuve un nombre por mi olvidado
Tuve un nombre por mi olvidado
y el arcano tiempo lo silenció en mi memoria
fueron tiempos de sublime gloria
tuve un nombre por mi olvidado.
Marché luego a lejanas tierras
y el horizonte distante fue mi destino
anduve por cumbres, selvas y sierras
crucé por desiertos y luengos caminos.
Caminé sin rumbo por pampas y esteros
en alboradas de niebla y rocío
y un eco lejano de vientos austreros
me trae tú nombre cual leve cantio.
Pálida luz que en la penumbra vaga
una tenue visión se asoma entre brumas
y en la vastedad del silencio divaga
tú voz entre sombras y aromadas espumas.
Y aquella tarde de crepuscular semblante
cuando la noche su rostro asoma
bajo una lluvia pertinaz y distante
mi fe y mi esperanza de penar se abroma.
Un atardecer brumoso de un otoñal frio
sobre las bronzinas hojas que al suelo han caído
tus huellas con lentos pasos se dirigían al río
y alli entre sus aguas de aquel río crecido
tú cuerpo inerme ha quedado
en aquel momento sombrío.
Y en tan aciago momento en tan malhadada hora
mi corazón sufre y llora y mi alma se entristece
y en las oscuras noches de un silencio profundo
en el penar yo me hundo y en el latir de mis pesares
hondos son mis penares cual la hondura de anchos mares
y mi tristeza no se agota y de mi alma entera brota
una soledad umbría al recordar aquel día
que mi vida quedó rota.
Por eso voy triste y desconsolado
por eso tuve un nombre por mi olvidado.
Tuve un nombre por mi olvidado
y el arcano tiempo lo silenció en mi memoria
fueron tiempos de sublime gloria
tuve un nombre por mi olvidado.
Marché luego a lejanas tierras
y el horizonte distante fue mi destino
anduve por cumbres, selvas y sierras
crucé por desiertos y luengos caminos.
Caminé sin rumbo por pampas y esteros
en alboradas de niebla y rocío
y un eco lejano de vientos austreros
me trae tú nombre cual leve cantio.
Pálida luz que en la penumbra vaga
una tenue visión se asoma entre brumas
y en la vastedad del silencio divaga
tú voz entre sombras y aromadas espumas.
Y aquella tarde de crepuscular semblante
cuando la noche su rostro asoma
bajo una lluvia pertinaz y distante
mi fe y mi esperanza de penar se abroma.
Un atardecer brumoso de un otoñal frio
sobre las bronzinas hojas que al suelo han caído
tus huellas con lentos pasos se dirigían al río
y alli entre sus aguas de aquel río crecido
tú cuerpo inerme ha quedado
en aquel momento sombrío.
Y en tan aciago momento en tan malhadada hora
mi corazón sufre y llora y mi alma se entristece
y en las oscuras noches de un silencio profundo
en el penar yo me hundo y en el latir de mis pesares
hondos son mis penares cual la hondura de anchos mares
y mi tristeza no se agota y de mi alma entera brota
una soledad umbría al recordar aquel día
que mi vida quedó rota.
Por eso voy triste y desconsolado
por eso tuve un nombre por mi olvidado.