ÚTIL RELOJ INÚTIL
Le dio cuerda mi hijo a aquel reloj
colgado en la pared de nuestra entrada,
y sonando, potente, el carillón,
era un loco tocando las campanas.
A la una marcaba con las dos
ya fuera por la noche o de mañana,
confuso me encontraba en el error,
ya que todo a destiempo se pasaba.
Equivocado no servía el son,
cual si un violín de orquesta no afinara,
y fiel como los perros con su voz
esperando un ladrido se callaba.
Sin ser como si fuera el corazón,
que en el pecho latiendo no se para,
despertaba mi alma para Dios,
por eso agradecía su compaña.
Muy inútil era útil el reloj
advirtiendo que apenas queda nada
y del tiempo fugaz que ya pasó
con sus manos girando ahora en marcha.
Los dedos, diligentes por amor,
ajustaron de nuevo la hora exacta
y afina cómo afina un diapasón
llenando su canción toda la casa.
Salva Glez. Moles.
Septiembre, 2025.
Le dio cuerda mi hijo a aquel reloj
colgado en la pared de nuestra entrada,
y sonando, potente, el carillón,
era un loco tocando las campanas.
A la una marcaba con las dos
ya fuera por la noche o de mañana,
confuso me encontraba en el error,
ya que todo a destiempo se pasaba.
Equivocado no servía el son,
cual si un violín de orquesta no afinara,
y fiel como los perros con su voz
esperando un ladrido se callaba.
Sin ser como si fuera el corazón,
que en el pecho latiendo no se para,
despertaba mi alma para Dios,
por eso agradecía su compaña.
Muy inútil era útil el reloj
advirtiendo que apenas queda nada
y del tiempo fugaz que ya pasó
con sus manos girando ahora en marcha.
Los dedos, diligentes por amor,
ajustaron de nuevo la hora exacta
y afina cómo afina un diapasón
llenando su canción toda la casa.
Salva Glez. Moles.
Septiembre, 2025.