AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Albergo el deseo y el vértigo
cada vez que pienso
en mi pueblo e infancia.
Amor, indignación y rabia
acrecentada cuando transito
entre los Olivos.
Árboles que pintaron
el paisaje verdiplata de mi niñez,
manifestándose como un hechizo
que me ancla a la tierra.
Versos erguidos
y testigos presentes desde eras remotas.
Mis ojos cautivados
por las estaciones pausadas del campo,
y por esas historias que nadie cuenta,
que año tras año se despliegan,
sufren, persisten
y aun resuenan
entre sus brazos de madera.
Leyendas en los troncos viejos,
ahuecados, tan agrietados,
como las marcas de quienes los amaron.
Manos curtidas con jeroglíficas
cicatrices que nos cuentan
los capítulos tallados
en las palmas de las manos
como si fueran palabras.
De su fruto emana el sudor
de los que, con tenacidad en su labor,
fueron atrapados;
como el barro a las raíces de la memoria.
Tradición es un nuevo intento
de sobrevivir al invierno.
Un amor que vive en las venas,
hacia la esperanza,
en cada gota extirpada de la tierra
aunque el tiempo pase
y las estaciones mueran,
los Olivos seguirán cantando al viento,
en su marcha eterna.
cada vez que pienso
en mi pueblo e infancia.
Amor, indignación y rabia
acrecentada cuando transito
entre los Olivos.
Árboles que pintaron
el paisaje verdiplata de mi niñez,
manifestándose como un hechizo
que me ancla a la tierra.
Versos erguidos
y testigos presentes desde eras remotas.
Mis ojos cautivados
por las estaciones pausadas del campo,
y por esas historias que nadie cuenta,
que año tras año se despliegan,
sufren, persisten
y aun resuenan
entre sus brazos de madera.
Leyendas en los troncos viejos,
ahuecados, tan agrietados,
como las marcas de quienes los amaron.
Manos curtidas con jeroglíficas
cicatrices que nos cuentan
los capítulos tallados
en las palmas de las manos
como si fueran palabras.
De su fruto emana el sudor
de los que, con tenacidad en su labor,
fueron atrapados;
como el barro a las raíces de la memoria.
Tradición es un nuevo intento
de sobrevivir al invierno.
Un amor que vive en las venas,
hacia la esperanza,
en cada gota extirpada de la tierra
aunque el tiempo pase
y las estaciones mueran,
los Olivos seguirán cantando al viento,
en su marcha eterna.