Cecilya
Cecy
Ella supo, desde siempre
que aceptar la realidad suele ser ardua tarea.
Sumergida en un silencio de penumbra y soledad
miró su fotografía
y le habló
como si un papel con rostro fuese capaz de oírla.
A él…
al caballero gentil
el habitante del alma
realizador de sus obras
fiel seguidor de sus causas
dulce artesano de lágrimas
y culpable de sonrisas.
Inspirador de poemas.
refugio en tantas tormentas
encantador de palabras.
El que jamás la rozó
el que nunca la besó
el que siempre la deseó
un amante nominal
tal vez el que más la amó.
Voy a soltarte la mano
voy a llamarme distancia,
pronunció entonces sin miedo
como axioma inapelable.
Había llegado el momento
el instante del disfraz
de máscaras, de teatro
estaba creando el epílogo
debía parecer de hielo
aunque el precio fuese alto
y quedara deslucido su acto de honestidad.
Se lo guardó en la nostalgia
y dibujó despedida,
nunca fue
nunca va a ser
porque no siento lo mismo
porque no mora en mí el fuego
porque tengo que ser clara
porque es mi obligación ser justa
no voy a jugar con él
no está en mis genes mentir
no está en mi espíritu herir
se repitió una y mil veces
hasta quedarse dormida.
Porque era preferible así
arrancarle el corazón
arrancarse el corazón
y regalárselo al tiempo.
Con un último suspiro
esa noche, noche triste
el habitante del alma
el caballero gentil...
se convirtió en un recuerdo.
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que aceptar la realidad suele ser ardua tarea.
Sumergida en un silencio de penumbra y soledad
miró su fotografía
y le habló
como si un papel con rostro fuese capaz de oírla.
A él…
al caballero gentil
el habitante del alma
realizador de sus obras
fiel seguidor de sus causas
dulce artesano de lágrimas
y culpable de sonrisas.
Inspirador de poemas.
refugio en tantas tormentas
encantador de palabras.
El que jamás la rozó
el que nunca la besó
el que siempre la deseó
un amante nominal
tal vez el que más la amó.
Voy a soltarte la mano
voy a llamarme distancia,
pronunció entonces sin miedo
como axioma inapelable.
Había llegado el momento
el instante del disfraz
de máscaras, de teatro
estaba creando el epílogo
debía parecer de hielo
aunque el precio fuese alto
y quedara deslucido su acto de honestidad.
Se lo guardó en la nostalgia
y dibujó despedida,
nunca fue
nunca va a ser
porque no siento lo mismo
porque no mora en mí el fuego
porque tengo que ser clara
porque es mi obligación ser justa
no voy a jugar con él
no está en mis genes mentir
no está en mi espíritu herir
se repitió una y mil veces
hasta quedarse dormida.
Porque era preferible así
arrancarle el corazón
arrancarse el corazón
y regalárselo al tiempo.
Con un último suspiro
esa noche, noche triste
el habitante del alma
el caballero gentil...
se convirtió en un recuerdo.
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