De joven yo admiraba a Bob Dylan, ahora los jóvenes-y no tan jóvenes- admiran a Bad Bunny.
En las canciones de Dylan encontraba no solo buena música, también unas letras donde la poesía y el mensaje social iban de la mano en una época contestataria y llena de ideales. Así era la juventud de entonces.
No conozco a fondo las canciones de Bad Bunny, eso sí su forma de interpretar es conmovedora, ya que tiene algo de infantil y meloso, arrastrando sílabas sin entender muy bien lo que dice hasta que lo has oído como mil veces, exige por tanto un esfuerzo intelectual; y las letras tienen tal simpleza que llegan rápidamente a los corazones, tocan la fibra sensible del fan gracias en parte a ese invento, el auto-tune, que activa zonas del cerebro desconocidas que en mí comienzan a despertar cuando lo escucho con atención. Es también un referente de la moda por su elegancia en el vestir. Un gran artista y además un icono para los jóvenes latinos frente al poderío anglosajón.
Ya no admiro a Dylan, comienzo a admirar a Benito, por su poder de arrastrar a las masas y darles un sentido a sus vidas. Además de seguir así se hará más rico que Dylan.
¡Viva Bad Bunny, muera Dylan!
En las canciones de Dylan encontraba no solo buena música, también unas letras donde la poesía y el mensaje social iban de la mano en una época contestataria y llena de ideales. Así era la juventud de entonces.
No conozco a fondo las canciones de Bad Bunny, eso sí su forma de interpretar es conmovedora, ya que tiene algo de infantil y meloso, arrastrando sílabas sin entender muy bien lo que dice hasta que lo has oído como mil veces, exige por tanto un esfuerzo intelectual; y las letras tienen tal simpleza que llegan rápidamente a los corazones, tocan la fibra sensible del fan gracias en parte a ese invento, el auto-tune, que activa zonas del cerebro desconocidas que en mí comienzan a despertar cuando lo escucho con atención. Es también un referente de la moda por su elegancia en el vestir. Un gran artista y además un icono para los jóvenes latinos frente al poderío anglosajón.
Ya no admiro a Dylan, comienzo a admirar a Benito, por su poder de arrastrar a las masas y darles un sentido a sus vidas. Además de seguir así se hará más rico que Dylan.
¡Viva Bad Bunny, muera Dylan!
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