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Ella, ojos brillantes,
tal cual estrella.
No podría existir
mujer más bella.
No le puedo mentir,
no, no a ella.
Sus pecas, noche constelada,
sobre su piel tan bella.
Aquella, mujer de mis ojos...
Escribir con letras invisibles,
así no sientes mi dolor.
Así lees sin leerme,
pasas la página sin tocarme,
dices “qué bonito”
sin saber que me estoy desangrando entre palabras.
Escribir bajito...
No sé decirte “te amo” de forma bonita.
A mí me sale así,
medio roto, medio urgente,
como quien llama a la puerta de madrugada
sin saber si lo van a dejar entrar.
Te amo
cuando no estás
y la casa...
Cuando el ciego me miró,
no buscó mis ojos—
buscó mis actos.
Y vio más que todos.
Cuando el sordo me escuchó,
no oyó mis palabras—
oyó mis silencios.
Y entendió más que nadie.
Cuando el mudo...
Mira… yo no sé decir esto bonito, pa’ qué te voy a mentir.
A mí me sale así, de pecho, sin filtro, medio algarete.
Te quiero… pero no de esos “te quiero” suaves.
Es un te quiero que pesa, que...
Tracé una línea de llegada
con vocación de espejismo
para sueños vectoriales
propulsados por vacío.
¡Disfrutad, tortugas,
del aplauso colectivo!
NATALIA DOÑATE
Si no tienes libertad de equivocarte, difícilmente aprenderás en profundidad y alcance.
Por esto es necesario aceptar los errores, en lugar de tratar de corregir al mundo.
Me ha gustado como dos moléculas de alegría chocan en una Vía Láctea, convirtiendo fracasos literarios marginales en un todo distante y unificado.
Saludos
Princesa de un cuartito de chapa,
ratón de biblioteca.
Musa,
de sonetos triunfantes
que adornaron mi frente,
cual laureles de jardín.
Yo, victoria desalada,
en caparazón de tortuga,
juro...
Yo vengo de buscarte en el útero de la niebla,
allí donde el Cauca es un hilo de plata herida
y el volcán bosteza cenizas sobre el pensamiento,
a tí, que eres la hija del agua vertical...
EL JARDINERO INVISIBLE
En abril
y tras un periodo de lluvia abundante,
las manos del jardinero invisible
ponen un manto de flores
de variopintos colores
sobre el paisaje campestre.
Y al mismo...
Desde la perspectiva en que lo leo, lo veo como una critica del lenguaje imperativo, exagerado y teatral, propio de un siglo pasado, que confunde la verdadera conmoción con la mera provocación de...
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