Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Es tan filosa la oferta de la inmortalidad, envenenada manzana en garras de la cobardía, tan traicionero su brillo de pantano, que aun la sibila de Cumas, la más conspicua de la Antigüedad, naufragó entre sus aguas pestilentes. Alzando en las manos un puñado de arena, respondió al don ofrecido...
Cuidado con el fuego.
Cuidado con el punzón
que esconde en su pecho la belleza;
cuidado si un relámpago ilumina
tus ojos palpitantes en sus manos.
Cuidado cuando encuentres
el clavel de la alambrada y confundas,
con eco de sollozos,
los duros arpegios del canto de la libertad.
Cuidado...
Cuando el rayo del bosque echó por tierra sin vida a su hermano Ciro, Marco se encerró en la más apartada torre de su palacio para sajar con su espada los impasibles días, hasta que el viento inmóvil fuera más poderoso que el acero. En el goteo continuo de las horas, el príncipe imploró a los...
Vengo herido de flecha, mi corcel
ha muerto en la batalla.
Mintieron con vesania nuestros dioses:
ya los bárbaros
devastan la ciudad.
Sin duda manos piadosas
saltarán de mi cara
los ojos que contemplaron tanto horror.
Para mi tumba había
arrancado una violeta;
debí perderla en las...
La Herida vino a mí por primera vez cuando aún era un niño. Ese amanecer, una horda vecina pretendió arrebatarnos el fuego. Pudimos repelerlos, pero mi muslo derecho quedó abierto y sangrante, y todos, pese a que me dieron por muerto, desbrozaron los entresijos de un oscuro ritual que trajo...