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Soneto

68 entradas
lesmo · · 0 comentarios Soneto Traducción
A cigarra

Cante cigarra sua estrofe quente,
a mosca dance o ritmo do seu canto,
se enrosca sob sarçal uma serpente
e as videiras estendem verde manto.

As heras vão subtis em ascendente
tal qual cortina esplêndida, entretanto
que lembra a fonte rude e sorridente,
e o branco e fresco muro do recanto.

Não permita às asas a fadiga,
canta do campo o seu frutado gosto,
cheia de sol e do trabalho amiga.

Cantora excita ao inflamado agosto
para dar grão de cada loira espiga
e o jato turvo dum ardente mosto.

Salvador Rueda
(1857-1933)

Tradução e adaptação do poema original em espanhol, Salvador González Moles e Geny Pereira.

La cigarra

Canta tu estrofa, cálida cigarra,
y baile al son de tu cantar la mosca,
que ya la sierpe en el zarzal se enrosca
y lacia extiende su verdor la parra.

Desde la yedra que a la vid se agarra
y en su cortina espléndida te embosca,
recuerda el caño de la fuente tosca
y el fresco muro de la limpia jarra.

No consientan tus élitros fatiga,
canta del campo el productivo costo,
ebria de sol y del trabajo amiga.

Canta y excita al inflamado agosto
a dar el grano de la rubia espiga
y el chorro turbio del ardiente mosto.

Salvador Rueda.
(1857-1933)

lesmo · · 0 comentarios Soneto Traducción

Outubro



Deitado estava eu na terra em frente
dos infinitos campos de Castela,
naquele outono envolto na amarela
doçura de seu claro sol poente.

O arado em paralelo, lentamente,
deixava no terreno a sua estela
e as honestas mãos colocavam nela,
partida, na sua entranha, a semente.

Pensei o meu coração lá me arrancar,
cheio dum sentimento alto e profundo,
no sulco atirar do terroir terno,

a ver se com parti-lo e com plantar
mostrava a primavera pelo mundo
a pura árvore do amor eterno.


Juan Ramón Jiménez
(1881-1958)

Tradução e adaptação do poema original em espanhol, Salvador González Moles e Geny Pereira.
lesmo · · 0 comentarios Soneto Traducción

Soneto à Lua


A Lua enquanto dormes te acompanha,
te ilumina o cabelo se está à frente,
e depois do semblante, lentamente,
ao seio vai e suas cumbres banha.

Eu, Lesbia, no umbral de sua entranha
não durmo, choro e rogo inutilmente,
e o curso dessa Lua reluzente
ditoso hei-de seguir se o amor amanha.

Hei-de entrar, tal qual Lua, no aposento,
vou andar onde repousas tal qual dela
e vou-me tal qual dela aproximar.

Tal qual dela vou aspirar o seu alento,
e, tal qual essa deusa branca e bela,
puro, trémulo e mudo me apartar.


José Somoza
(1781-1852)

Tradução e adaptação do poema original em espanhol, Salvador González Moles e Geny Pereira.
lesmo · · 0 comentarios Portugal Soneto Traducción

Fanatismo


Minh’alma, de sonhar-te, anda perdida
Meus olhos andam cegos de te ver !
Não és sequer a razão do meu viver,
Pois que tu és já toda a minha vida !

Não vejo nada assim enlouquecida ...
Passo no mundo, meu Amor, a ler
No misterioso livro do teu ser
A mesma história tantas vezes lida !

"Tudo no mundo é frágil, tudo passa ..."
Quando me dizem isto, toda a graça
Duma boca divina fala em mim!

E, olhos postos em ti, digo de rastros :
"Ah ! Podem voar mundos, morrer astros,
Que tu és como Deus : Princípio e Fim! ..."

~•~•~•~•~•~•~•~•~••~•~•~•~•~•~•~•~•~

Fanatismo

Mi alma de soñarte anda perdida.
¡Mis ojos ya de verte no han de ver!
¡Ni eres la razón para mi ser
por ser ya para mí toda mi vida!

No veo nada así de enloquecida...
¡Voy por el mundo, Amor, para leer
del libro misterioso de tu haber
la misma historia tan y tan leída!

Todo pasa en el mundo en frágil vaso...
¡Cuando me dicen esto, será acaso
que una gracia divina me habla en mí!

Con mis ojos en ti voy dando pistas:
¡Mueran mundos o estrellas, con que existas,
tendré el principio y fin de Dios en ti!...

Florbela Espanca

Nasceu a 08 Dezembro 1894
(Vila Viçosa)
Morreu em 08 Dezembro 1930 (Matosinhos)


Tradução e adaptação do poema original em português Salvador González Moles e Geny Pereira.
lesmo · · 3 comentarios Soneto

Oh grande entre los grandes

Oh grande entre los grandes de la altura
que asciendes como el ave en dulce vuelo
huyendo del jardín y la clausura
que guarda tu enraizado y noble anhelo.

Oh guardia verdinegro, tu armadura
se confunde en el césped que en el suelo
te alfombra con fresquísima verdura
y alimenta en lo oculto de su celo.

Oh siempre vertical, solo y presente,
continuo como el canto en el espacio,
del claustro ensoñación reverberante.

Oh salmodia que al viento impenitente
resuenas en el cielo azul topacio;
¡oh fiel recuerdo de mi fe distante!



El sueño del ciprés

Un ciprés entre piedras se devana
y rebasa las cumbres del tejado,
batallando en el viento, cimbreado,
en una guerra que ninguno gana.

Inmóvil tiende sobre la besana
la sombra junto al surco del arado
que salta la clausura del cuadrado
en huida solitaria siempre vana.

Entretanto en la altura se desliza
y se clava su copa en lo celeste
la vista sobre él se cristaliza.

Verdinegro soldado de lo agreste
que otra ronda en un sueño realiza
del Norte al Sur, del Este hacia el Oeste.
lesmo · · 2 comentarios Glosa Soneto

La larde cae en tu cuerpo

La tarde de mis sueños va llegando
sobre las cordilleras de tu cuerpo,
en tanto que mis ojos solo siguen
las luces del ocaso en tu cintura.

No fui de las pasiones más esclavo
que esclavo siempre fui de tu presencia,
aquella que me ata a los contornos
de la blancura tibia de tu espalda.

Y en esa vida voy muriendo entonces
sin más aspiración que alguna tarde
se caiga para mí de entre tus manos.

Amor, pero no sueltes las cadenas,
y mira lo cercano de los filos
del hondo precipicio de la noche.


De Ligia Calderón Romero (Glosa)

La tarde de mis sueños va llegando
sobre las cordilleras de tu cuerpo,
en tanto que mis ojos solo siguen
las luces del ocaso en tu cintura.
Un día en los umbrales de mi patria
despertaron los prístinos abriles
fugaces como flor de un día. Hoy,
la tarde de mis sueños va llegando.

Entonces la alborada sucumbía
en el sacro jardín de tus dulzores
y al otro instante semejaba un ángel
sobre las cordilleras de tu cuerpo.

Aún escucho los turpiales tuyos
al correr de los oxidados trenes
en tanto que mis ojos solo siguen

buscando en tus fanales las estrellas
y, a la muerte del fénix, encender
las luces del ocaso en tu cintura.


Acabaste aquel poema

Ay mis versos que esperaban pero no sabían cuánto
y los puse en la ventana ignorando si vendrías,
se mustiaron poco a poco de mirar al horizonte
y el camino polvoriento allanado de alpargatas.

Ay pasaban labradores a sembrar entre los surcos
paralelos del arado del sudor y las fatigas,
y del tiempo la besana floreció de verdes pastos
y mis versos esperaban los llenaras con tu pluma.

Y un buen día que observaba el camino polvoriento
una nube diminuta tras los pasos se acercaba
y de pronto vi tu rostro que agotado de la senda

regresaba tras mil años con la fuerza entre las manos;
completaste aquellos versos con tu glosa y tu semblante,
y me hiciste el más dichoso acabando aquel poema.
lesmo · · 6 comentarios Alabanzas Navidad Soneto

Intimidad

Solos mi Niño estamos, Tú dormido
en el pobre pesebre; al Nacimiento
no lo toca ni un pálpito de viento
en esta intimidad sin ningún ruido.

Me acerco y me arrodillo, Dios nacido;
y cómo mira Madre, de contento
estalla el San José sin movimiento,
¡qué gozo, mi pequeño, haber venido!

Mi fe está conmovida de alegría
en nuestra soledad al fin de día;
te despiertas, me hablas y parece

quisieras del Portal escabullirte
conmigo, y en mis brazos rebullirte,
y mi mano buscándote te mece.
lesmo · · 2 comentarios Soneto

Tristeza


Tristeza mala amante y compañera,
que restalla el costado cuando alcanza
y dobla el espinazo a la esperanza
mostrando así la muerte que libera.

Tristeza, en el bullicio, es la sordera,
que afila las palabras como lanza,
que vuelca al mal el fiel de la balanza,
haciendo un gran canchal la carretera.

Tristeza que se arraiga y que enraíza,
que mata la ilusión, que paraliza,
que embosca el precipicio del abismo.

Tristeza que a sí misma se alimenta,
matando sin matar, que así atormenta,
y al triste vuelve esclavo de sí mismo.
lesmo · · 4 comentarios Andalucía Soneto
A José Galeote Matas,
ilustre iznajeño.

Iznájar

Se extiende un pueblo blanco en la ladera
entre el atardecer y la amarilla
luciérnaga que apenas ahora brilla
mostrando la campiña olivarera.

Arriba, solitaria, la señera
iglesia, y el castillo de la villa,
y al fondo, en un gran lago, una barquilla
de ensueño a mis pesares aligera.

Allí, con una hermosa partitura,
que sale de unas cuerdas –y lo tenso–,
parece que me atrae, por magnética

y envuelta en esas notas, la blancura;
entonces aparece el campo inmenso
tras el portal de Iznájar a la Bética.

Nota: La partitura a la que hace mención el poema se trata la de la obra "Iznájar (Fantasía Andaluza)" cuyo autor y compositor es José Galeote Nadal, hijo de nuestro compañero y poeta José Galeote Matas y Lola Nadal, también poeta ella. Está interpretada por el gran guitarrista Jacob Cordober. Queda aquí para quienes gusten de disfrutarla.
lesmo · · 6 comentarios Abuelos Soneto
I

Recuerdo fugaz

Casi como la llama de una vela,
a veces diminuta y titilante,
llega para quedarse algún instante
la imagen que persiste de mi abuela.

Y en esa vibración de la candela
se escucha algún perol burbujeante,
el guiso va esparciéndose humeante
y está sobre el mantel limpio, de tela.

También recuerdo oler en el verano
el cuenco que servía de aceitunas
y el plato de embutidos y de queso.

Y luego una caricia de su mano
con unas advertencias oportunas
del río y sus peligros, con un beso.

II

La infancia duradera

De tarde, cada tarde, con mi abuelo,
de su mano, me iba a ver el tren
y el tiempo lo pasaba en el andén
llevándome el olor en todo el pelo.

El ruido parecía ser del Cielo,
silbidos, y el metálico vaivén,
y el quiosco, sobre todo, un almacén
de ilusiones y dulce caramelo.

Tenía, a los tres años, vocación
de jefe, nada menos, de estación
por la gorra, el silbato y la bandera.

Y ahora, al resurgir de la memoria,
la gran protagonista de la historia
es la infancia feliz, y duradera.
lesmo · · 1 comentarios Andalucía Mulhacén Soneto

En los recuerdos de un rey

Tras la egregia figura del Veleta
casi con la humildad de una colina,
a su izquierda tan solo se adivina,
enhiesto, el mascarón de una goleta.

Y le clava en los cielos su saeta
aquel grande de España que ilumina
como un faro a la Vega Granadina
cuando el sol en su nieve se le aquieta.

Pujen alto, adalid de la alturas,
no se escondan y muéstrense de quien
son los altos torrentes de aguas puras.

Fue quedarse, marchándose también
cada risco en su llanto de amarguras
para el rey desterrado, el Mulhacén.
lesmo · · 6 comentarios Poesía Soneto
Menos guasa con las musas

Por la noche me he vuelto temeroso
y tanta oscuridad me solivianta,
pues noto que me aprietan la garganta
y no es por el fumar, porque no toso.

Es algo que me aflige, y tenebroso
tan solo de pensarlo ya me espanta,
me duermo acurrucado en una manta
con sueños de ectoplasmas sin reposo.

Me temo sean cosas del Parnaso,
si todo perjudica cuando abusas
podría ser adicto, ya recelo.

Lo malo es escuchar paso tras paso
temiendo que se acerquen nueve musas
y ensuciar mis calzones del canguelo.
lesmo · · 3 comentarios Poesía Soneto
Simposios poéticos

A ver en qué simposios de poetas
se obtienen tan dogmáticas sentencias,
qué posters y qué expertas conferencias
a cuántas letras tachan de obsoletas.

A ver qué conclusiones, las concretas,
se sacan de sus múltiples ponencias,
y a qué debe atenerse, por sus ciencias,
el común, cuando hablan los estetas.

A ver el memorándum lo que enseña
al vate sin recursos, de allí ausente
sin ver cada sesión lo que destila.

A ver si a algún poeta es que desdeña
la élite si escribe lo que siente
y no de la manera que se estila.
lesmo · · 6 comentarios Alejandrinos Soneto

Su Voz

Su Voz no suena como el rayo o el retumbo,
no viene con estruendos con lluvia o con tormenta,
se escucha en lo que menos parece o representa,
en el llanto de un niño, en el sur de algún rumbo.

Su Voz está ahogada, acaso, si la arrumbo,
y pongo en los placeres la vida, y se contenta
en falsas esperanzas, y en sinrazón se asienta,
y en lo falaz del mundo más vano me derrumbo.

Su Voz es la que sufre, y es la que sin abrigo
me pide una moneda con anhelante gesto,
susurra en el ajado rostro de aquel mendigo

que siendo inoportuno pudiera ser molesto;
su Voz es la sincera del Padre y del Amigo,
y es la más incansable, y más, si no contesto.
lesmo · · 2 comentarios Hermanos Nuevo Mundo Soneto


Hermanos


Hermanos, los que estáis en lejanía
tras las aguas inmensas, los cercanos
de mi España natal, todos hermanos
los que habláis esta lengua que es la mía.

Yo digo "amor", yo digo "madre mía",
y atravesando mares, sierras, llanos
-¡oh gozo!-, con sonidos castellanos,
os llega un dulce efluvio de poesía.

Yo exclamo "amigo" y en el Nuevo Mundo,
"amigo" dice el eco, desde donde
cruza todo el Pacífico y aún suena.

Yo digo "Dios", y hay un clamor profundo;
y "Dios", en español, todo responde,
y "Dios", sólo "Dios", "Dios" el mundo llena.

Dámaso Alonso
(1898 - 1990)

Fuente: http://www.tiempodepoesia.com/tiempo/grandespoetas/dalonso1/dalonso1.html
lesmo · · 0 comentarios Hermanos Nuevo Mundo Soneto

Para Dvaldés glosando a Dámaso Alonso
en su soneto "Hermanos"


Ay sí, nadar, nadar, contracorriente,
entre las marejadas y las olas,
entre vicisitudes, siempre a solas,
en este mundo extraño, y displicente.

Entonces aparecen, de repente,
sus voces en mil claras aureolas
o bien en murmurantes caracolas
con una lengua hermana dulcemente.

Y en ella tal grandeza es cuando asoma
que todo cuanto es dicho en nuestro idioma
cruzando el mundo entero aún resuena,

volando el mar, la sierra, o por el llano;
si digo "amigo en Dios" , y en castellano,
la boca con "hermano" se me llena.

"Hermanos" de Dámaso Alonso se puede encontrar en este mismo Blog en la siguiente entrada de la cual dejo el enlace: http://www.mundopoesia.com/foros/entrada-blog/de-damaso-alonso-hermanos.27912/
lesmo · · 0 comentarios Amistad Soneto

A Lesmo
(otoñal)

Con buena vibra viene tu presagio.
Imagino el paisaje amarillento
junto al llamado del flautín del viento
que al otoño extasía con su adagio.

Del glamour de tus obras me contagio
y aunque a veces las reglas yo violento
amo tus rimas —cómoda me siento—
y se niega mi cálamo al naufragio.

Nardos de oro en nuestros universos:
la luna, el sol y tus genuinos versos;
tanto rielar me deja sorprendida.

Con tus cantares —gráciles cristales,
joyeles en mis campos otoñales—
le traes panaceas a mi vida.

Ligia Calderón Romero.


Aquel adagio

Era en este lugar que en la mañana
me sorprendí, no tanto por tu verso,
quizás por renovarme el universo,
y comprendí al otoño en tu ventana.

Pues era ya el otoño, Ligia, hermana,
voló mi pluma, sí, por el anverso
de una hoja caduca, aún con terso
matiz amarillento y vetas grana.

Era otoño, y llamaba a aquella puerta,
dejándome la hoja que, aun muerta,
parecía ser como un gran presagio.

Era otoño otra vez con sus reflejos,
con multitud de ocres, y a lo lejos,
oí, y cómo de hermoso, aquel adagio .

Salva González Moles

Vengo aquí a publicar el soneto que la grandísima Ligia me escribió en respuesta a uno mío y publicó en su esmerado blog. El segundo que van a leer es mi respuesta a éste. Todo bajo el bandoneón de Astor Piazzolla en su "Otoño Porteño". Con mi admiración y gratitud a Ligia por su presencia constante y estos sensacionales momentos de amistad y poesía.

Salvador González Moles.
lesmo · · 0 comentarios Alejandrinos Soneto

Esas bellas palabras

Esas bellas palabras que de tu boca vienen,
aparecen, de pronto, para inundar mi oído,
para segar mis penas, para darle sentido
a la vida que pasa, tanta hermosura tienen.

Son esas, si las dices, serán las que convienen,
las que más apacientan sin hacer ningún ruido,
las que llegan y apagan mi trémulo gemido
y las que, sin saberlo, más y mejor sostienen.

Son esas tus palabras, delicadas y amables,
las que me dan apoyo como tiernas alfombras,
las que no soliviantan y son inolvidables.

Son esas, por ser tuyas, poeta, no me asombras,
y serán siempre mías porque serán palpables
señales amorosas, con las que tú me nombras.
lesmo · · 0 comentarios Plegaria Soneto
Miserere mei...
Olvido

Si miras a tu hijo en su calvario,
su mente que es su cruz y su martirio
que oculta su morado como un lirio
desde tu gran silencio en el sagrario.

Ves a tus predilectos a diario
que acuden, se perfuman con el cirio
pascual, en tanto yo con mi delirio
enfermo, vago triste y solitario.

Y Tú, si a Lázaro que ya podrido
sacaste de la tumba perfumado,
sabrás que en mi yacija muerto he sido.

Si Tú pasas de largo por mi lado
sabrás, de sobra sabes de tu olvido
y así por qué razón me has olvidado.

Laus Deo
lesmo · · 2 comentarios Soneto

Los frescos de San Nicolás
de Valencia


Detalle tras detalle no visible
a causa de la altura en lejanía;
es claro que el autor lo pintaría
ajeno del aplauso apetecible.

Un juego de color, en imposible
equilibrio, en la bóveda ponía,
allí que solamente lo vería
aquel cuya mirada es infalible.

Allí, que la herramienta del obrero
trabajó en diminutas perfecciones
donde no llegaría el ojo humano;

y sólo por dejar, con todo esmero,
a tan Grande Señor las oraciones
del arte que salía de su mano.
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