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Alonso Vicent — Blog

Alonso Vicent
Alonso Vicent — Blog
56 entradas · 11011 visitas
· 1 comentarios · ♥ 1
Vaya este acróstico dedicado a
Antonietta Paule Pepin-Fitzpatrick (Nenette): esposa, a la sombra, de Atahualpa Yupanqui que utilizó el sobrenombre de Pablo del Cerro para firmar las letras de sus propias canciones.


AL INEXISTENTE PABLO DEL CERRO
Antonietta cambió el nombre,
No quiso ser ni nombrada.
Tucumana de adopción,
Originaria de Francia.
Nenette fue Pablo del Cerro,
Inventó nueva templanza
Escribiendo como un hombre,
Trabajando desde casa
Toda vestida de versos
Apoyando a su Atahualpa.

Pianista de formación,
Amante de una guitarra;
Una más ante el olvido
Legal, a la vieja usanza.
Encubierta por sí misma,

Poeta aunque se callara.
Entre piedras se encontró
Parte viva de don Ata;
Igual contra igual, amor
Nacido entre sus dos almas.
-
Fue francesita Argentina,
Internacional su estampa,
Talismán para su amado,
Zamba para la esperanza.
Pepine, Paule, Pablo del Cerro,
Antonietta por las campas,
Trotando con su caballo,
Recorriendo las cañadas,
Inmersa en letras y cantos,
Compañera enamorada...
Kit de este poema y causa.
· 4 comentarios · ♥ 3
Clínicamente seguimos estando vivos.
Físicamente nos acompañamos.
Sicológicamente que dios nos ampare.
Me gusta sonreír cuando las guerras
son un fracaso y no salen de los despachos,
y cuando me despacho a gusto también.
Socialmente nos desenvolvemos.
Espiritualmente todo es humo.
Realmente más de lo mismo.
Pero sigo sonriendo cuando la leña arde
y calienta mi hogar.
Políticamente el plan es no tener planes.
Religiosamente es que los credos sean creíbles.
Normalmente es buscar la normalidad.
Ya sé que de normal tenemos poco,
que de religiosos solo un rato,
que de políticos lo que atañe a la Poli,
que de espiritual dos momentos,
que de social lo que interese,
que de sicológico los sueños.
…Y que clínicamente
seguimos estando vivos,
ya te dije.
· 2 comentarios · ♥ 1
Cuando los escenarios recuerdan los cipreses,
cuando el bar no nos cure las urgencias,
pediremos un doble de nada porque sí.
Hacer mutis por el forro
de unos pies curtidos por la acera
que afónica registra cada paso
aunque se calle.
Me gusta la orquesta de los pájaros
que arriesgan su vuelo por cantar,
sintiéndolo mucho.
Apostaste por un suicidio a largo plazo,
aplaudo,
soy de los tuyos.
· 6 comentarios · ♥ 6
Cuando hables de los ríos
no olvides los rápidos,
los remolinos,
las orillas resbaladizas;
no creas que los cursos
transcurren sobre papel mojado
ni que el agua tenga que ser tu salvación
cuando nadas a contracorriente.
Pero, por supuesto,
puedes centrar tu pensamiento
en ese discurrir eterno
que es el meandro de la vida;
digamos un simple poema.

Cuando hables del campo
siente los putos riñones,
las manos a la intemperie,
las piernas de largo recorrido,
la sequía, la lluvia,
los pies mojados o encendidos;
piensa en un poema realista.

Cuando hables de la montaña
no olvides las tormentas,
ni los riscos, ni las piedras;
pero sí que puedes olvidar la distancia
hasta un falso espacio de confort.
Intégrate, invéntate y, libre,
adapta tu mente.
Puedes pensar en un haiku interminable
sin reglas y con( )sentido.

Cuando hables de los dioses
(esos que no entienden
de las penurias del pueblo)
no creas a pies juntillas
todo lo que te dicen,
ni que están en todas partes.
Ellos, posiblemente,
también estén únicamente de paso
y recen para que la palabra
no sea mal interpretada,
ni sean los hechos cohechos;
otro juego sucio y al escondite.
Creo que aquí no cabría
un poema místico.

Pero ahí están los ríos,
los campos, las montañas
y los dioses (si los hubiera)
para aportar sus certezas
y sus interrogantes,
y pasar o ver cómo pasamos
por este laberinto
qué justamente queda
entre la tierra y el cielo
y en el que, no más,
(en verso o en prosa)
nos encontramos.
· 8 comentarios · ♥ 5
LUNES

Los lunes no salgo de mi asombro,
todo sigue en su sitio menos mi ánimo;
arrimo el hombro y me descubro a la intemperie
al tiempo que emprendo otro viaje.
Suele ocurrir que los lunes
empiezan el domingo por la tarde
cuando nos invade un abismo de esos
de como si el martes no existiera.
Pero los lunes, los transeúntes
también pueblan las aceras
y corren a compartir su pesadilla
con los demás usuarios
por la estrecha frontera en que los sueños
lindan con las peores realidades.
Los lunes cae herido un argumento
y convalece el optimismo y la esperanza.


MARTES

Prefiero un martes cualquiera
aunque se presente en trece,
me va despertando y crece
la ilusión, si es que la hubiera.

Sin desplazar la cadera
permítanme que bostece,
después veré qué se cuece
tanto adentro como afuera.

Tengo los días contados,
siete son, llevamos dos
para cumplir la semana.

Me regalo unos bocados,
almuerzo, contras y pros,
y a por la nueva jornada.


MIÉRCOLES

Llevo una doble vida en el trabajo;
se curte al sol mi cuerpo mas la mente
se escapa, huye, sube y es ausente
para hacer más liviano mi destajo.

Ya después, cuando vuelvo, me relajo,
me amoldo a la rutina que, solvente,
permite que patine por mi frente
el sudor que por siempre fue y me atrajo.

No le cuentes a nadie que me escribo
ni que soy, cuando puedo, un viajero
atado a su caballo y a su estribo.

Que quede entre nosotros, compañero,
que parto, me reparto y me suscribo
sin olvidar que soy un jornalero.


JUEVES

El cuarto día de la semana,
en mi caso el quinto
(porque necesito empezar en domingo
para recargar las pilas),
me encomiendo a los astros,
al más grande y a sus lunas.
Su frío me refresca,
su luz me refleja,
sus nubes me gasifican.

La noche me despierta entumecido.
El amanecer, con sus guiños,
no me sorprende;
llevo ya mi dosis de bar y carretera,
y un ayuno roto y remendado.

A mediodía, improviso una silla y una mesa
con cajones reciclados,
enciendo la hoguera de las ilusiones
y brindamos con un vino de la tierra
(o del supermercado)
los compañeros.
Carne con pan,
músculos y fatigas,
fruta, huesos,
postres, artrosis,
y un café frío y espirituoso.
¡Por Zeus que acabo la semana!

Aúllan los lobos al atardecer
antes de cumplir otro diminuto ciclo
sin haber sido devorados por las tiranías.
Qué suerte la mía
cuando al aullar mantengo a raya
a los demás depredadores.


VIERNES

El mar que veía desde mi ventana
de primaveras y veranos
queda tan cerca hoy que los árboles
impiden que pueda ver sus olas.
Sin embargo, en la distancia de hace unos meses
cobraba su azul cielo
y un horizonte de aventuras.
El sur tenía su peña y sus cabras,
el norte una nube de contaminación lumínica
tan lejana que era prácticamente imperceptible,
el oeste era una puesta de sol incomparable,
y el este un Mediterráneo
visible en los días claros.
Quizás por eso
sigo confiando en una isla
que me salga al paso en cada tempestad.
Sigo salvándome de los naufragios
por agallas
y el tiempo, como la respiración,
es el mecánico arte de dejarse flotar
hasta hacer pie e impulsarse
desde el fondo.
Cada vez queda más cerca el paraíso
para decir las soledades y entenderse
con un interlocutor de esperas y esperanzas.
Puede ser que se acerque el fin
(de semana),
que las horas sean una futura promesa,
que los días se repitan
y tú hayas llegado a mí selva de cansancios
para escuchar mis oquedades
o interpretar mis gestos,
para compartir amaneceres y ocasos.
Te llamaré Viernes.


SÁBADO

Sábado tarde (fin de semana)

Le doy gracias a este cuerpo
que consciente o inconsciente
siente
que se acabó la semana,
en el mejor sentido de la palabra.
Ahora, si acaso, me aseo,
paseo
mi cuerpo y mi alma,
con calma;
para salir de copas, oros o bastos
me basto.
La baraja anda servida
y, con mida,
en la noche me disuelvo
y vuelvo
a soñar como solía.


Sábado noche (cena de empresa)

No sé qué hora será, perdí el señuelo.
Otra cena de empresa con engorro,
y lo único que queda es el socorro
de saber que en las letras me consuelo.

Pasé la juventud, ¿seré un abuelo?
Ya no me agobio; cuando no ando corro
como buen perro viejo, como zorro,
conscientemente, sin armar revuelo.

La gente baila en unas pistas llenas:
tropieza, se disculpa, se respira,
se ahoga, flota (nada) dulcemente.

Y a mí me dio por aparcar las penas,
por sacar un papel, poner la mira
y escribir el soneto pertinente.


DOMINGO

Un día me di cuenta de que tenía rostro
y me dio por escuchar la nieve;
todo un gusto y un regalo,
¡qué bien huele!
Me inventé una casa a ojos vista,
un techo a quilómetros de altura
y una relación que cupiera
en un mínimo espacio.
Uno nunca supo de espacios sin coberturas;
en un metro cuadrado, ¡cuánta vida!
Hace tiempo que mi mundo no es España,
ni Europa, ni el mundo;
solo es un lugar que huele a azahar
y a romeros,
y sabe que su espacio es mi espacio:
un regreso, una huida, un encuentro.
Fuera de la ley, la ley cobra sentido.
Uno se refugia sin dejar rastro,
aunque el viento intuya un recorrido,
aunque deje alguna pista el aliento,
aunque la voz derrita la escarcha
y nos delate el silencio.
Pero qué importa.
Un día fue otro día.
Hoy escucho los pájaros,
es domingo,
descanso.
· 6 comentarios · ♥ 4
LO QUE SOY Y LO QUE ESPERO

Del campo el aroma libo,
y vivo.
Del cielo espero mesura,
ventura.
Del agua algún entretiempo,
a tiempo.
A fuerza de sol soy lempo,
por necesidad calmado,
por carácter recatado.
Y vivo, ventura, a tiempo.



POR SI ACASO

El día que yo me muera,
pues fuera.
Si veo que me aletargo,
me largo.
Espero no gritar S.O.S.
Adiós.
Lo digo por mí, por vos,
que morir no es para tanto.
Cuando se rompa el encanto,
pues fuera, me largo, adiós.


MANIFIESTO

Si imaginamos ser jueces,
a veces
nos sorprende la partida,
la vida.
Por ello andar predispuesto
es esto:
Escribir un manifiesto
que diga que el mundo es leve
y que es nuestra estancia breve;
a veces la vida es esto.



AZUCAR

Este postre, este pastel
de miel,
parece un azucarero;
prefiero,
entre juegos y embelesos,
tus besos.
No quieren dulces mis huesos
ni azucarados pasteles,
no quiero que me consueles;
de miel prefiero tus besos.



SAL

¿Qué quiere mi ser mortal?
Tu sal.
Tu salero mi persona
Sazona;
que siempre fuiste con mida
mi vida.
Eres tú mi consentida
y me subes la tensión.
No hay lugar a confusión;
tu sal sazona mi vida.



ACECHA EL VIENTO

¿Qué es lo que en mi rostro siento?
El viento.
¿Y si su fuerza no aplaca?
Ataca.
¿Quién en el fragor lo nombra?
Mi sombra.
Me sacude hasta la alfombra
cuando escala cordilleras
y acechando mis laderas
el viento ataca mi sombra.




MASCARILLA

Casi me causa dolor,
amor,
que los labios sigan presos
sin besos.
Este bozal nos recluye,
no fluye.

Me lo quito y se diluye
entre los dos la distancia,
que nuestra privada estancia,
amor, sin besos no fluye.



LEPANTO

¿Quién no recuerda Lepanto?
¡Qué espanto!
Por ganar fue menester
perder,
por culpa del otomano,
la mano.
Pero cuenta el escribano
que fue batalla confusa;
no me vale a mí la excusa.
¡Qué espanto perder la mano!



PEDO

“Díjole Don Quijote a su escudero
después de ventearse el intestino
frente a las recias aspas de un molino
que transformó su mente en cruel guerrero.”



-¿Quién no echa lo malo afuera?
Cualquiera.
¿Qué hacer con lo que transpira?
Se tira.
¿Qué hueles, qué te da miedo?
¿Un pedo?.
El aire no tiene credo
ni dueño han los olores,
que no te suban calores,
cualquiera se tira un pedo.



OVILLEJO PARA MANU

Te estás haciendo mayor,
cantor,
a la vera del buen arte
que, en parte,
es la labor que en entrega
nos llega.
En comité un estratega,
de la vida un estudiante,
buen amigo, buen amante...
Cantor que en parte nos llega.



OVILLEJO PARA ROCÍO

Anteayer saqué la cuenta,
cincuenta.
Son, entre flautas y pitos,
añitos
que cumpliste algo asustada,
¡no es nada!
Media vuelta a la Tostada
y a llenar de contenido
lo que creías perdido;
¡cincuenta añitos, no es nada!



MI TRAJE

Siempre reparo en el fondo,
no escondo
en una horma el mensaje;
el traje,
si puedo, me lo acomodo
del todo.
Es verdad que tengo un modo,
una forma, un disparate;
procuro un buen acicate,
no escondo el traje del todo.



DE MOMENTO

De momento aún seguimos,
vivimos
transitando por doquiera.
La espera,
aunque haga frío o nos nieve,
es leve.
El corazón late y mueve
el ansia de seguir siendo
sin prisas. Y resumiendo,
vivimos, la espera es leve.



MI HIJO, A GOZAR VINIMOS

Fue mi madre quien me dijo
-mi hijo,
no te debieras casar;
gozar,
para eso fue que, con mimos,
vinimos.
Desde entonces los dos fuimos,
mi mujer y yo, sin madre;
que la vida es un "des-madre",
¡mi hijo, a gozar vinimos!



¿PADRE?

-¿Tú eres hijo de tu padre?
-¡Mi madre!
-¿Te explico tomando un té?
-Yo sé.
-¿No te tienta saber hoy
quién soy?
-Pues no. Ni quiero ni voy
a perderme en tu pasado,
nunca estuviste a mi lado;
¡Mi madre!, yo sé quién soy.



AUSENCIA

El presente se somete,
promete.
Sale el sol y me acompaña,
engaña.
Es un gran día sentencio,
silencio.
Aunque lo bueno potencio,
en mi vida falta algo,
entre la ausencia cabalgo:
promete, engaña... silencio.
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DESPEDIDAS I

Me voy de donde nunca estuve,
regreso a donde nunca me he encontrado,
me escondo de mí mismo,
sólo será un trago;
otro trago amargo.
Recojo mi bagaje como a tientas,
aireo el sentir desnudo,
luego lo plancho,
doblo la ropa,
la regalo;
habrá que cambiar de look...
por hacer algo.
Y ahora me espera un viaje
con rumbo fijo a ningún lado;
no ansío compañía
ni espero lo esperado.
"Me voy de donde nunca estuve",
me quedo con lo que no me han dado.
Con lo que no pido
me marcho.



DESPEDIDAS II

Decir adiós
no llena de lirismos un poema…
¡Por Dios!
Habría que inventar alegres despedidas,
“hasta luegos” que endulcen las distancias,
gestos con interrogantes
y posturas firmes y exclamativas.



DESPEDIDAS III

Voy a morirme un rato,
perdona.
Después vuelvo y te cuento, o me callo
como hago siempre que entiendo
pero no comparto
mi dolor.
Y no es que me duela nada en particular,
ni que mi voz no tenga el timbre ni la fuerza;
ese mismo timbre y esa misma fuerza
que me acompaña en la ducha cuando me arranco.
No llueve, no está nublado...
luce el sol pero no lo quiero;
ni luz ni calor aguanto.
Quiero sombra y dejarme,
dejarme de lado.
Después vendré como si nada,
porque es nada y nada soy,
y nos contamos.
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Te presté un corazón y sus latidos,
sin fianzas ni embargos ni otras gaitas;
me regalaste un mundo sin fronteras
y una presencia en cuerpo, vivo, y alma.
Las perspectivas, desde entonces, miran
a la puesta del sol la noche clara;
la luz de luna nos invita, y forja
un nuevo despertar cada mañana.
Un limpio amanecer con credenciales,
un tiempo compartido que no acaba
hoy, que refuerza sus raíces, tiempo
y futuro, y se arraiga y afianza.
Me prestaste una vida, la utilizo,
me tienta el interés que sigue al alza
y los módicos plazos de tus créditos
en mutua economía derrochada.
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EL CERO

No se asuste caballero,
el cero
es como un hueso cachondo,
redondo,
pero sin tibia ni húmero,
el número.
Y no crea que es sinnúmero
la redondez que lo habita,
que aunque a la izquierda no pita,
el cero, redondo el número.
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MARTES
Sentenciado que "los martes
ni te cases ni te embarques";
apuntes del refranero.
Pero el martes amanece
como los lunes o miércoles;
otro día pasajero.
Si no te casas con nadie,
si no navegas los mares,
¿para qué naves o puertos...
o corazones?
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AMANECER

Amanece en los campos
a la hora en que se retienen los sueños,
la luna aún es testigo
del entretiempo
en que empiezan y terminan los astros.
Estamos siguiendo la línea
que tiende al finito del día,
de los días;
nacemos de nuevo
como nace la claridad
de lo más profundo del suelo,
pero por el aire,
por el viento,
por la tierra.
Nos vamos diluyendo
y queda de lo que fuimos
lo que somos;
de lo que seremos,
sólo un rastro
que se pierde con el tiempo.
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IGNORANTE

Hace tiempo que soy un ignorante
y, por todos los dioses,
nada me apetece más
que seguir siéndolo.
Mis mejores tiempos pasados
siguen siendo los perdidos;
¡Cuánto me acuerdo de ellos!

De futuros no sé nada,
del presente, lo que me trae,
de las despedidas, el mientras tanto,
de los olvidos no me acuerdo.
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SIESTAS Y ATARDECERES

Se duerme el gato
después de haber cazado,
huye el ratón.

El perro ladra,
el gato se despierta,
hambre y calor.

El ratón corre
por latidos y patas,
se salvó hoy.

La noche espera
otros lances nocturnos,
se esconde el sol.
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BALAS PERDIDAS

Cuando crees que lo tienes todo perdido, atacas;
a ciegas.
Cuando piensas que ganaste la batalla, ¡ten cuidado!
…y piensa.
Cuando tu ombligo no te deja ver el mundo
y tus ojos te delatan,
mantente alerta.
El mundo sigue su curso y poco o nada le importan
las pequeñeces.
Los daños colaterales no entienden de egocentrismos,
ni de salvaciones.
En toda guerra queda alguna bala perdida,
y puede que lleve tu nombre.
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DE MOMENTO

De momento aún seguimos,
vivimos
transitando por doquiera.
La espera,
aunque haga frío o nos nieve,
es leve.

El corazón late y mueve
el ansia de seguir siendo
sin prisas. Y resumiendo,
vivimos, la espera es leve.
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LAS MANCHAS DE MI PIEL MORENA

Llevo en la piel las manchas de mi tierra,
los rigores de un sol que a la intemperie
se empeña en recordarme que me aterra
el reporte final, cutánea serie.

Tengo el cansancio acumulado en huesos
de los que ignoro el nombre y que no uso,
conscientemente al menos, y son esos
que me tienen y traen inconcluso.

Tengo puestos los pies a la fatiga,
los dedos correosos como garras
que se aferran al suelo que castiga
y al horizonte sueltan sus amarras.

Llevo un reloj que atrasa y adelanta
las horas, el momento y circunstancia,
y un cristal con arena que decanta
el frío y el calor de la arrogancia.

Traigo conmigo el sobrante y sudor
de un día trabajado entre puñales;
son los árboles vida en derredor
y un derroche continuo de frutales.

Otoño llega y vive por mis venas,
una nueva cosecha, cinco meses,
seis a lo sumo, y luego tres verbenas
que confunden el trigo con las mieses.

Llega el invierno y uno persevera,
castiga y se castiga por si acaso
fuera el castigo flor en primavera...
Y por dios, que no llegue con retraso.

Esta mente se sabe en estaciones,
irracionalidad de lo sentido,
y mira en ventanillas y balcones
las vistas, entre tiempos, de lo ido.

Después llegar, no importa, a cualquier lado,
pero llegar con ilusión y a tiempo
al destiempo final de lo acordado;
blanco llegué y me voy cansado y lempo.
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NACER HASTA EL FINAL

Naces y el mundo está a tus pies;
lloras, pero respiras
aunque no puedas ni dar un solo paso.
Ríes, porque te tocan una parte
de esta recién estrenada vida
y hueles que todo va a ir bien.
Después gateas
y escoges los alcances de tu mano,
y miras con esos ojos
que ya empiezan a ver.
Sufres las reprimendas y gozas,
sé que gozas,
cuando las reacciones se confunden,
te indultan, te dejan hacer.
Más tarde, crecer
nos traerá alguna que otra condena:
adolescencia,
juventud,
madurez
(no es el camino fácil,
tampoco incierto),
senectud.
Nunca fueron los pasos perdidos
ni fue lo que no fue.
Seguimos empeñados en ser sobrevivientes
con ansias de trascender.
Existe una enfermedad que no tiene cura,
la vida,
esta vida que nos concierne
desde el principio al final.
No elegimos morirnos un día,
pero si hay que hacerlo,
por supuesto, habrá que tomarse un tiempo.
Yo estoy acostumbrado a las esperas
y esta, actualmente,
no la llevo mal.
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LUNES

Los lunes no salgo de mi asombro,
todo sigue en su sitio menos mi ánimo;
arrimo el hombro y me descubro a la intemperie
al tiempo que emprendo otro viaje.
Suele ocurrir que los lunes
empiezan el domingo por la tarde
cuando nos invade un abismo de esos
de como si el martes no existiera.
Pero los lunes, los transeúntes
también pueblan las aceras
y corren a compartir su pesadilla
con los demás usuarios
por la estrecha frontera en que los sueños
lindan con las peores realidades.
Los lunes cae herido un argumento
y convalece el optimismo y la esperanza.
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MIRAS ABIERTAS.

Me estoy dando cuenta de que la vida
sigue su curso:
te subes, te bajas, dudas (siempre dudas),
te ofende, te llena, la discutes.
Puede que un día la vida seas tú,
puede que un atardecer se te caiga el cielo,
puede que puedas o que te des por vencido.
Amanece al gusto o al disgusto,
anocheces con estrellas o estrellado;
pero la vida sigue y no somos sus únicos clientes.
Si la vida fuera una empresa, que lo es,
habría que hacer balance de pérdidas y ganancias,
de hurtos y regalos,
de desahucios y apropiaciones.
Si la vida fuera esto
que ahora mismo me tiene en sus manos,
le tendería el cuerpo entero
para que dispusiera
de una parte de ella misma;
siempre que siguiera permitiéndome
ser dueño de un espacio en el que poder decir NO.
Hice un cursillo para decir los "noes"
y otro para lidiar con las propias y ajenas libertades.
Los “sis” venían umbilicalmente impuestos.
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SÁBADO NOCHE.

Le doy gracias a este cuerpo
por aguantar a un inconsciente
que siente
que no hay peor delito,
y cito,
que morir en vida o al relente.
Y ahora, si acaso, me aseo,
paseo;
para salir de copas o bastos
me basto.
La baraja anda servida
y, con mida,
en la noche me disuelvo
y vuelvo
a soñar como solía.
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