En algún momento un Donald Trumpo cualquiera va a tomar todas esas bombas y acabará con medio medio mundo (o con tres cuartos) para quedarse con lo que quede. Yo no puedo ser tan optimista como usted, Évano: siento que estamos en el umbral de una diferenciación sin precedentes, inclusive biológica, inducida, entre la "humanidad tecnológica" (por así llamarla) y la humanidad como la conocemos hasta ahora. Sin ánimos de emular a Julio Verne, veo venir una diferenciación tecnobiológica inducida sin precedentes de la cual disfrutará apenas una elite muy rica, mientras que las grandes mayorías (las que queden vivas, por supuesto) serán reducidas a una esclavitud de escala mundial sin precedentes, porque ya ni siquiera seremos de la misma especie (me cuento entre los "no favorecidos") sino una especie ya no solo moralmente inferiorizada, sino realmente, biotecnológicamente confinada a ser inferior.
Desquiciados mentales con mucho dinero, tales como Donald Tump ¿no tomarían tales ventajas para sí de tenerlas al alcance de la mano? Yo las veo muy cerca y no dudo de que las tomarán. Creo que la humanidad, tal como la conocemos, está en el albor de un cambio evolutivo importantísimo, definitivo y muy malo para las actuales mayorías... tan malo como fue para el cro-magnon el advenimiento del homo-sapiens, o peor.
¿Podemos hacer algo? No sé. Cuando veo el entusiasmo con el que algunos pueblos quieren entregar las presidencias de sus respectivos países a enfermos que harían lucir como como el Dalai Lama a "pequeños locos" como Hitler y Mussolini, y cuando veo que esos enfermos han logrado captar ese apoyo mediante medios masivos, internet, estupideces y espejitos de colores (por decirlo de alguna manera), eso sí, todas esas estupideces y espejitos fabricados en muy eficaces laboratorios de control mental... me pregunto si no será ya demasiado tarde.
De todas maneras su poema es inquietante y por lo tanto interesante. Un saludo.