Subimos peldaño a peldaño
por la escalera de la vida,
cada minuto de cada día,
peldaño tras peldaño.
Pero no vemos
los que caen
detrás de nosotros,
aquellos escaladores débiles,
aquellos escaladores sin soporte,
los que caen a cada paso,
los que no consiguen nunca
su objetivo
sin ayuda.
No miramos hacia atrás
ni un momento.
Andamos con mucha prisa
para alcanzar la cima,
tanto es nuestro deseo
de satisfacer nuestro gusto
y, al subir, arrastramos
con nosotros
las bellas joyas
del mundo que hemos amasado
ignorando desafortunadamente
la miseria.
La miseria de
nuestros semejantes
más desafortunados,
hasta cuando un día,
cuando se rompen los peldaños
debajo de nuestros pesados pies,
y de un gran estrépito, caemos
a la tierra de abajo,
la tierra de la cual
nunca vamos a levantarnos.
por la escalera de la vida,
cada minuto de cada día,
peldaño tras peldaño.
Pero no vemos
los que caen
detrás de nosotros,
aquellos escaladores débiles,
aquellos escaladores sin soporte,
los que caen a cada paso,
los que no consiguen nunca
su objetivo
sin ayuda.
No miramos hacia atrás
ni un momento.
Andamos con mucha prisa
para alcanzar la cima,
tanto es nuestro deseo
de satisfacer nuestro gusto
y, al subir, arrastramos
con nosotros
las bellas joyas
del mundo que hemos amasado
ignorando desafortunadamente
la miseria.
La miseria de
nuestros semejantes
más desafortunados,
hasta cuando un día,
cuando se rompen los peldaños
debajo de nuestros pesados pies,
y de un gran estrépito, caemos
a la tierra de abajo,
la tierra de la cual
nunca vamos a levantarnos.