Payasos y guerreros somos uno,
ansiosos de que nazcan las verdades;
ebrios de ver absurdas realidades
de las que no se escapa loco alguno.
Nadie es dueño de nadie y no hay ninguno
que paz abone y que ventura calle,
prisioneros que somos de este valle
donde llaman al sueño inoportuno.
No importa de qué talla es la armadura
que proteja del mal al caminante;
siempre es la guerra cruel, la vida dura.
Siempre hay molinos cuando no gigantes,
no a todos guarda la gentil locura,
no todos los infiernos son del Dante.
ansiosos de que nazcan las verdades;
ebrios de ver absurdas realidades
de las que no se escapa loco alguno.
Nadie es dueño de nadie y no hay ninguno
que paz abone y que ventura calle,
prisioneros que somos de este valle
donde llaman al sueño inoportuno.
No importa de qué talla es la armadura
que proteja del mal al caminante;
siempre es la guerra cruel, la vida dura.
Siempre hay molinos cuando no gigantes,
no a todos guarda la gentil locura,
no todos los infiernos son del Dante.