Carrusel de la tristeza

ropittella

Poeta veterana en el Portal
Lo que escribo puede decirlo una guitarra
deshecha de añoranza de unos dedos
-que la templen solo con caricias hasta
que le suenen armónicas las mejores notas-
arrojada en el campo, mutilada de cuerdas.
Lo que no digo son las sombras de mi misma,
miserables opacidades de lo trunco,
lo que no quiero ver y aborto a diario,
con sonrisas forzadas lo despido,
y me enorgullezco del desapego;
tan ficticio orgullo es un carrusel
donde finjo sobre el caballo, saludando
a los mismos de siempre, y siempre consigo
la sortija para dar otra vuelta.
La tristeza se sienta en mis rodillas,
la hamaco como si fuera una niña,
como si yo fuera la niña y le doy
el derecho de ser inmadura.
El derecho a ser llorona, caprichosa,
contestataria y rebelde sin causa.
Todo lo que mi madre nunca pudo darme
o no supo,
por la constante necesidad de trabajar
para la materia de una subsistencia
que solo acapara cosas.
Sí, lo que escribo lo podría decir una guitarra
huérfana de su razón de ser.
 
Última edición:
Lo que escribo puede decirlo una guitarra
deshecha de añoranza de unos dedos
-que la templen solo con caricias hasta
que le suenen armónicas las mejores notas-
arrojada en el campo, mutilada de cuerdas.
Lo que no digo son las sombras de mi misma,
miserables opacidades de lo trunco,
lo que no quiero ver y aborto a diario,
con sonrisas forzadas lo despido,
y me enorgullezco del desapego;
tan ficticio orgullo es un carrusel
donde finjo sobre el caballo, saludando
a los mismos de siempre, y siempre consigo
la sortija para dar otra vuelta.
La tristeza se sienta en mis rodillas,
la hamaco como si fuera una niña,
como si yo fuera la niña y le doy
el derecho de ser inmadura.
El derecho a ser llorona, caprichosa,
contestataria y rebelde sin causa.
Todo lo que mi madre nunca pudo darme
o no supo,
por la constante necesidad de trabajar
para la materia de una subsistencia
que solo acapara cosas.
Sí, lo que escribo lo podría decir una guitarra
huérfana de su razón de ser.


rosa-subi%C3%B3-colecci%C3%B3n-de-im%C3%A1gen__k25229812.jpg
Ropitella, el título de tu obra es en sí un extraordinario poema, sus versos son la tristeza muda cantando sus lágrimas al son del caballito que la mece. Hermosísima obra, tu don poético se ha lucido desparramando la melancolía en un artístico lienzo.
Un placer haberte leído. Te abrazo…te abrazo.



 
rosa-subi%C3%B3-colecci%C3%B3n-de-im%C3%A1gen__k25229812.jpg
Ropitella, el título de tu obra es en sí un extraordinario poema, sus versos son la tristeza muda cantando sus lágrimas al son del caballito que la mece. Hermosísima obra, tu don poético se ha lucido desparramando la melancolía en un artístico lienzo.
Un placer haberte leído. Te abrazo…te abrazo.


Sí, mi querida Mireya, a veces las palabras son metáforas de si mismas, y llegan, vaya una a saber de dónde, y a destajo nos interpelan.
GRACIAS infinitas por llegar hasta mi carrusel de hoy y abrazarme. También te abrazo fuerte, fuerte, con todo mi cariño y admiración.
Y mis abrabesos en tu corazón generoso, ooobviamente.
 
Lo que escribo puede decirlo una guitarra
deshecha de añoranza de unos dedos
-que la templen solo con caricias hasta
que le suenen armónicas las mejores notas-
arrojada en el campo, mutilada de cuerdas.
Lo que no digo son las sombras de mi misma,
miserables opacidades de lo trunco,
lo que no quiero ver y aborto a diario,
con sonrisas forzadas lo despido,
y me enorgullezco del desapego;
tan ficticio orgullo es un carrusel
donde finjo sobre el caballo, saludando
a los mismos de siempre, y siempre consigo
la sortija para dar otra vuelta.
La tristeza se sienta en mis rodillas,
la hamaco como si fuera una niña,
como si yo fuera la niña y le doy
el derecho de ser inmadura.
El derecho a ser llorona, caprichosa,
contestataria y rebelde sin causa.
Todo lo que mi madre nunca pudo darme
o no supo,
por la constante necesidad de trabajar
para la materia de una subsistencia
que solo acapara cosas.
Sí, lo que escribo lo podría decir una guitarra
huérfana de su razón de ser.

Mi querida amiga a traves de estos dolientes versos escucho estremecido el llanto de tu guitarra, esa voz amarga saliente de su algibe negro. Me encanta cuando magistralmente mencionas a la tristeza sobre tus rodillas, es como si naciera otro poema dentro del poema.
Qué maravilla de sentires he tenido el placer de palpar mi dulce Ropi.
Te mando mil abrabesos a tu siempre dulce alma.
 
Ciertamente compañera... si una guitarra pudiera connotar lo que con tanto arte has escrito... de hecho
le saldrían solo notas melancólicas y desgarradas... por todo ese tiempo de sufrimiento que es la vida;
cuando uno la vive desde ese ángulo de los que no tienen mucho. Mis saludos y felicitaciones por tan bello
intimismo. Afectuosamente:
 
Mi querida amiga a través de estos dolientes versos escucho estremecido el llanto de tu guitarra, esa voz amarga saliente de su aljibe negro. Me encanta cuando magistralmente mencionas a la tristeza sobre tus rodillas, es como si naciera otro poema dentro del poema.
Qué maravilla de sentires he tenido el placer de palpar mi dulce Ropi.
Te mando mil abrabesos a tu siempre dulce alma.
La guitarra mutilada de cuerdas, tirada en el campo, no suena compañero, es la alegoría de alguien que se siente girando en un carrusel de tristeza. Si hablara esa guitarra...
Salió así, fluyó, será que amo a las guitarras y no debe haber nada más triste que encontrarse con una que ya no puede ser lo que vino a ser...
Abrabesos agradecidísimos a tu alma sensible, a tu grata visita que me alegra tanto. Y a tu corazón siempre comprensivo que es mi amigo.
 
Ciertamente compañera... si una guitarra pudiera connotar lo que con tanto arte has escrito... de hecho
le saldrían solo notas melancólicas y desgarradas... por todo ese tiempo de sufrimiento que es la vida;
cuando uno la vive desde ese ángulo de los que no tienen mucho. Mis saludos y felicitaciones por tan bello
intimismo. Afectuosamente:
Mil gracias por tu paso y la calidez de tus huellas Iván, que denotan una lectura muy atenta.
Y... a veces no es la cantidad de lo que se posee, sino la calidad. Muchos tienen mucho de todo lo material, pero le faltan igual esas caricias del afecto y la paciencia que se merece el desarrollo.
Abrabesos en tu alma noble.
 
Vibrante y sonoro el destilar emotivo de tus versos linda amiga... toca el alma...
Un gusto leerte...te abrazo con todo mi cariño...
Nancy
GRACIAS totales Nancy, si algo de lo que digo conmueve me alegro. Porque para mí ése es el objetivo primordial de la escritura.
GRACIAS por llegar siempre y ser mi amiga tan admirada. Abrabesos en tu alma sensible
 
Lo que escribo puede decirlo una guitarra
deshecha de añoranza de unos dedos
-que la templen solo con caricias hasta
que le suenen armónicas las mejores notas-
arrojada en el campo, mutilada de cuerdas.
Lo que no digo son las sombras de mi misma,
miserables opacidades de lo trunco,
lo que no quiero ver y aborto a diario,
con sonrisas forzadas lo despido,
y me enorgullezco del desapego;
tan ficticio orgullo es un carrusel
donde finjo sobre el caballo, saludando
a los mismos de siempre, y siempre consigo
la sortija para dar otra vuelta.
La tristeza se sienta en mis rodillas,
la hamaco como si fuera una niña,
como si yo fuera la niña y le doy
el derecho de ser inmadura.
El derecho a ser llorona, caprichosa,
contestataria y rebelde sin causa.
Todo lo que mi madre nunca pudo darme
o no supo,
por la constante necesidad de trabajar
para la materia de una subsistencia
que solo acapara cosas.
Sí, lo que escribo lo podría decir una guitarra
huérfana de su razón de ser.

Yo tengo una guitarra muda, de cuerdas impostadas, tendida en la pared.
Y sí. Claro. Lo que escribe usted es de esa clase de cosas que suele decir una guitarra
¡Qué bueno que conoce a las guitarras!
Ellas también le dan derecho (e izquierdo, incluso) a ser como [usted] se sienta:
llorona, caprichosa, contestataria y rebelde sin causa
todo lo que su madre nunca pudo -o no supo- darle.

A veces descuelgo la guitarra y lloro notas, pobres, toscas,
hacia la luna
hasta que llueve.
 
Yo tengo una guitarra muda, de cuerdas impostadas, tendida en la pared.
Y sí. Claro. Lo que escribe usted es de esa clase de cosas que suele decir una guitarra
¡Qué bueno que conoce a las guitarras!
Ellas también le dan derecho (e izquierdo, incluso) a ser como [usted] se sienta:
llorona, caprichosa, contestataria y rebelde sin causa
todo lo que su madre nunca pudo -o no supo- darle.

A veces descuelgo la guitarra y lloro notas, pobres, toscas,
hacia la luna
hasta que llueve.
Y qué bueno que usted pueda llorar notas, una guitarra siempre es la mejor amiga que se pueda tener. Son fieles. Mi familia siempre supo ese secreto, que la música sana y desde antes de nacer me lo hicieron sentir. Cuando una guitarra no suena, aunque sea para soltar notas lágrimas, no cumple su razón de ser. Entones, solo entonces se pone triste. GRACIAS por llegar y trasmitir sus emociones. Abrabesos en su corazón y música, por supuesto, de uno de los mejores guitarristas que conozco: Lucho González con una de las mejores cantantes que conozco que es mi hermosa amiga Laura Albarracín. Entre las voces del coreo también está la mía, estuve allí. Caballero de fina estampa. POETA
 
Última edición:
Lo que escribo puede decirlo una guitarra
deshecha de añoranza de unos dedos
-que la templen solo con caricias hasta
que le suenen armónicas las mejores notas-
arrojada en el campo, mutilada de cuerdas.
Lo que no digo son las sombras de mi misma,
miserables opacidades de lo trunco,
lo que no quiero ver y aborto a diario,
con sonrisas forzadas lo despido,
y me enorgullezco del desapego;
tan ficticio orgullo es un carrusel
donde finjo sobre el caballo, saludando
a los mismos de siempre, y siempre consigo
la sortija para dar otra vuelta.
La tristeza se sienta en mis rodillas,
la hamaco como si fuera una niña,
como si yo fuera la niña y le doy
el derecho de ser inmadura.
El derecho a ser llorona, caprichosa,
contestataria y rebelde sin causa.
Todo lo que mi madre nunca pudo darme
o no supo,
por la constante necesidad de trabajar
para la materia de una subsistencia
que solo acapara cosas.
Sí, lo que escribo lo podría decir una guitarra
huérfana de su razón de ser.

Bien vestida en Palo Santo
e incitando a los encuentros
y sacando con su canto
lo que lleva en sus adentros....

Sentidos versos tengo el placer de degustar.
Abrazo poético.
 
Bien vestida en Palo Santo
e incitando a los encuentros
y sacando con su canto
lo que lleva en sus adentros....

Sentidos versos tengo el placer de degustar.
Abrazo poético.
Millones de GRACIAS compañero, sobre todo por los versos. El placer es mío por su visita y mis abrabesos a vuestro corazón, con afecto fraterno.
 
Lo que escribo puede decirlo una guitarra
deshecha de añoranza de unos dedos
-que la templen solo con caricias hasta
que le suenen armónicas las mejores notas-
arrojada en el campo, mutilada de cuerdas.
Lo que no digo son las sombras de mi misma,
miserables opacidades de lo trunco,
lo que no quiero ver y aborto a diario,
con sonrisas forzadas lo despido,
y me enorgullezco del desapego;
tan ficticio orgullo es un carrusel
donde finjo sobre el caballo, saludando
a los mismos de siempre, y siempre consigo
la sortija para dar otra vuelta.
La tristeza se sienta en mis rodillas,
la hamaco como si fuera una niña,
como si yo fuera la niña y le doy
el derecho de ser inmadura.
El derecho a ser llorona, caprichosa,
contestataria y rebelde sin causa.
Todo lo que mi madre nunca pudo darme
o no supo,
por la constante necesidad de trabajar
para la materia de una subsistencia
que solo acapara cosas.
Sí, lo que escribo lo podría decir una guitarra
huérfana de su razón de ser.
Cuanta sensibilidad trasmites, grato leerte bella
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba