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Espejos de infancia...

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa

Tardes de feria en carruseles
que nos llevan a dar vueltas
por ese mundo infantil,
imaginario de aventuras
a lomos de un corcel de madera
que sube y baja en un trote
que nos hace soñar.


Algodón de azúcar,
o aquel exotismo de una raja de coco
que en contadas ocasiones podías comer.


Ruido que aturde el recuerdo
y lo mezcla, nos lleva, como un juego de la oca,
de ratos felices a momentos dichosos;
paseos por las calles engalanadas,
llenas de luminarias que encienden la noche
y la visten de colores.


Deseos que se hallan
tras los cristales de los escaparates.
Y las risas de quienes se fueron,
pero habitan la memoria de esos tiempos,
lozanos, enteros, risueños...


Añoranza de los días sin grandes preocupaciones,
dedicados a crecer,
a descubrir el mundo,
a llenar la vida de experiencias frescas,
tan recientes que no creíamos
que otros las hubiesen vivido antes...


Espejos de la infancia,
sabores puros, auras de felicidad.
 
Días tan felices de cuando éramos niños y nuestro.mayor anhelo era llegar a ser grande para vivir esas aventuras que teníamos en los sueños, luego de grandes añoramos volver a ser niños. Hermoso y profundo poema, Luis, saludos Daniel
 
Tardes de feria en carruseles
que nos llevan a dar vueltas
por ese mundo infantil,
imaginario de aventuras
a lomos de un corcel de madera
que sube y baja en un trote
que nos hace soñar.


Algodón de azúcar,
o aquel exotismo de una raja de coco
que en contadas ocasiones podías comer.


Ruido que aturde el recuerdo
y lo mezcla, nos lleva, como un juego de la oca,
de ratos felices a momentos dichosos;
paseos por las calles engalanadas,
llenas de luminarias que encienden la noche
y la visten de colores.


Deseos que se hallan
tras los cristales de los escaparates.
Y las risas de quienes se fueron,
pero habitan la memoria de esos tiempos,
lozanos, enteros, risueños...


Añoranza de los días sin grandes preocupaciones,
dedicados a crecer,
a descubrir el mundo,
a llenar la vida de experiencias frescas,
tan recientes que no creíamos
que otros las hubiesen vivido antes...


Espejos de la infancia,
sabores puros, auras de felicidad.

Hay quienes continúan viviendo como si esos descubrimientos fuesen inacabables, mantener viva la capacidad de asombro, una hermosa tarea personal... Cuantos recuerdos en un solo escrito manifestados, reminiscencias de un ayer que se hace presente y pervive en la memoria del corazón y el ánima. Me gusta mucho el escrito y la magia que convoca mi Admirado Poeta y Querido Amigo @Luis Á. Ruiz Peradejordi . Resalto las dos últimas estrofas porque son esenciales de la infancia. Muchas Gracias por compartir su Arte. Ha sido muy grata la lectura. Por favor reciba mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre
 
Me acuerdo de esos días estimado poeta, donde todo era tan sencillo aún el amor.
Mis respetos en un abrazo de colores, siempre es un placer dejar mi huella en sus maravillosos versos,
Los días de la infancia dejan un poso duradero en el alma. Son memoria de buenos tiempos por lo general y así los he querido traer. Gracias por tu visita. Un abrazo
 
Días tan felices de cuando éramos niños y nuestro.mayor anhelo era llegar a ser grande para vivir esas aventuras que teníamos en los sueños, luego de grandes añoramos volver a ser niños. Hermoso y profundo poema, Luis, saludos Daniel
Las aventuras que soñamos, eran mejores que las vividas. Por ello siempre hay un poso de la infancia en la memoria, presto a volver, para acercarnos de nuevo a aquel tiempo. Agradezco mucho tu visita y tus palabras. Un abrazo
 
Hay quienes continúan viviendo como si esos descubrimientos fuesen inacabables, mantener viva la capacidad de asombro, una hermosa tarea personal... Cuantos recuerdos en un solo escrito manifestados, reminiscencias de un ayer que se hace presente y pervive en la memoria del corazón y el ánima. Me gusta mucho el escrito y la magia que convoca mi Admirado Poeta y Querido Amigo @Luis Á. Ruiz Peradejordi . Resalto las dos últimas estrofas porque son esenciales de la infancia. Muchas Gracias por compartir su Arte. Ha sido muy grata la lectura. Por favor reciba mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre
Muchas gracias por la visita, por tu comentario lleno de amabilidad, por tus palabras. Son muchos los momentos en que la infancia vuelve a mi memoria. Contemplar un carrusel, ver la lona de un circo, disfrutar los fuegos artificiales, leer... Es como si volviera otro tiempo a revivir en mi pecho y a llenarme de satisfacción, de esa alegría que no sabe uno explicar bien. Y eso he querido dejar en el papel. Muchas gracias por tu hermosa amistad. Yo también te ofrezco la mía. Un cordial abrazo
 
Son recuerdos que siempre vivirán en nuestros corazones, y creo que lo hermoso es
hacerlos el himno de nuestras vidas, que no podamos dejar de sentir esa emoción
que ellos nos avivan, no dejar de ser esos niños que lograban emocionarse ante todo
lo que la vida ofrecía. Ese es el gran mensaje que me llevo mi querido Luis. Gracias
por compartirnos tan bello poema. Besitos apretados en tus mejillas.
 
Tardes de feria en carruseles
que nos llevan a dar vueltas
por ese mundo infantil,
imaginario de aventuras
a lomos de un corcel de madera
que sube y baja en un trote
que nos hace soñar.


Algodón de azúcar,
o aquel exotismo de una raja de coco
que en contadas ocasiones podías comer.


Ruido que aturde el recuerdo
y lo mezcla, nos lleva, como un juego de la oca,
de ratos felices a momentos dichosos;
paseos por las calles engalanadas,
llenas de luminarias que encienden la noche
y la visten de colores.


Deseos que se hallan
tras los cristales de los escaparates.
Y las risas de quienes se fueron,
pero habitan la memoria de esos tiempos,
lozanos, enteros, risueños...


Añoranza de los días sin grandes preocupaciones,
dedicados a crecer,
a descubrir el mundo,
a llenar la vida de experiencias frescas,
tan recientes que no creíamos
que otros las hubiesen vivido antes...


Espejos de la infancia,
sabores puros, auras de felicidad.


Espejos de la infancia
Qué maravillosos cuando vienen de la mano de tus versos, mágicos como aquella primera vez cuando subí a unos caballitos mecánicos, con esa capacidad de maravillarme ante la magia del momento, me ha encantado el paseo por tus tardes de feria en carrusel y volver mi mirada hacia mi tierna infancia, gracias Luis, por la magia que le imprimes a cada escrito y permitir que llegue a mi niña que de cuando en cuando despierta de la mano de tus obras, un fuerte abrazo, con todo respeto,

ligiA
 
Espejos de la infancia, que se reflejan en tu lacónica memoria y se hacen tangibles imágenes
de un tiempo que ya pasó. Todos tenemos siempre en lo profundo de nuestros corazones
el tiempo más hermoso de nuestras vidas, donde la familia y la hermandad lo significaba todo
mi estimado luis. Bellas y dulces evocaciones.
Mis saludos virtuales como siempre.
En lo profundo del corazón, llevamos ese niño que fuimos, que nunca nos abandona y que nos hace valorar las cosas verdaderamente importantes de la vida. Disfrutar de un buen día, saborear una comida, apreciar un rato con amigos o el amor de una familia...
Gracias por acercarte hasta estas letras y dejar tu huella. Un cordial saludo.
 
Son recuerdos que siempre vivirán en nuestros corazones, y creo que lo hermoso es
hacerlos el himno de nuestras vidas, que no podamos dejar de sentir esa emoción
que ellos nos avivan, no dejar de ser esos niños que lograban emocionarse ante todo
lo que la vida ofrecía. Ese es el gran mensaje que me llevo mi querido Luis. Gracias
por compartirnos tan bello poema. Besitos apretados en tus mejillas.
Son recuerdos que todos llevamos en la memoria. El sabor del algodón de azúcar, la emoción del primer viaje en un carrusel, las risas de los que nos rodean... Es como un tesoro que avariciosamente guardamos. La vida a veces nos sorprende muy dulcemente. Besos. Gracias por la visita
 

Espejos de la infancia
Qué maravillosos cuando vienen de la mano de tus versos, mágicos como aquella primera vez cuando subí a unos caballitos mecánicos, con esa capacidad de maravillarme ante la magia del momento, me ha encantado el paseo por tus tardes de feria en carrusel y volver mi mirada hacia mi tierna infancia, gracias Luis, por la magia que le imprimes a cada escrito y permitir que llegue a mi niña que de cuando en cuando despierta de la mano de tus obras, un fuerte abrazo, con todo respeto,

ligiA
Tienen magia los primeros recuerdos que habitan nuestra memoria. Una tarde de circo. Un paseo en carruseles o el sabor de una manzana bañada en caramelo. Son momentos inolvidables. Pocas veces nos sentiremos como nos encontramos en esos momentos. Es el hechizo del recuerdo, el dejar asomarse al niño que vive en nosotros.
Me alegra tu visita, tus palabras que agradezco, tu presencia que siempre ha sido importante para mí.
Gracias por todo Ligia. Espero leer pronto poemas de tu pluma. Y deseo encontrarte con frecuencia en mis letras. Un fuerte abrazo.
 
Tu poema tiene toda la magia de esos imborrables momentos., Luis. Esos recuerdos son los que nos devuelve la sonrisa y fortalece nuestro espíritu ante los problemas que nos aquejan. Gracias por tu bello poema. Mis saludos mas cordiales.
Gracias por la visita y por tu tiempo, dedicado a dejarme tu comentario, cosa que te agradezco profundamente. Agradecido también a la amabilidad de tus palabras. Un cordial saludo
 
Resulta grato encontrarnos con nuestra niñez,donde la pureza de la inocencia,nos alejaba de las. preocupaciones.
Hermosas letras.
Un placer leerte
Gracias por este comentario. El tiempo de la infancia es el que más permanece en nuestra memoria y su presencia siempre nos arranca una sonrisa. Me es muy grato encontrarla en mis letras. Un cordial saludo
 
Tardes de feria en carruseles
que nos llevan a dar vueltas
por ese mundo infantil,
imaginario de aventuras
a lomos de un corcel de madera
que sube y baja en un trote
que nos hace soñar.


Algodón de azúcar,
o aquel exotismo de una raja de coco
que en contadas ocasiones podías comer.


Ruido que aturde el recuerdo
y lo mezcla, nos lleva, como un juego de la oca,
de ratos felices a momentos dichosos;
paseos por las calles engalanadas,
llenas de luminarias que encienden la noche
y la visten de colores.


Deseos que se hallan
tras los cristales de los escaparates.
Y las risas de quienes se fueron,
pero habitan la memoria de esos tiempos,
lozanos, enteros, risueños...


Añoranza de los días sin grandes preocupaciones,
dedicados a crecer,
a descubrir el mundo,
a llenar la vida de experiencias frescas,
tan recientes que no creíamos
que otros las hubiesen vivido antes...


Espejos de la infancia,
sabores puros, auras de felicidad.
Ay Luís al leer este bellísimo poema que nos compartes he rememorado detalles de mi infancia, y me han venido imágenes muy felices de mis abuelos, padres. hermanos y amigos que han hecho se me salten las lágrimas de la emoción. Gracias querido amigo por ayudarnos a soñar con tus preciosas letras. Un millón de besos para ti llenos de profundo cariño y de verdadera admiración....muááááckssss
 
Ay Luís al leer este bellísimo poema que nos compartes he rememorado detalles de mi infancia, y me han venido imágenes muy felices de mis abuelos, padres. hermanos y amigos que han hecho se me salten las lágrimas de la emoción. Gracias querido amigo por ayudarnos a soñar con tus preciosas letras. Un millón de besos para ti llenos de profundo cariño y de verdadera admiración....muááááckssss
Parece ya un tema recurrente, pero cada vez echo más la vista atrás para encontrar el mundo perdido de mi infancia, una infancia que fue feliz. Nos alegraron la vida muchas cosas pequeñas, y se grabaron en la memoria, dejando un poso amable e ilusionado. Eso es lo que traigo a mis letras y me alegra muchísimo el encontrar la huella de tu paso por ellas. Muchas gracias. Un gran beso, con todo cariño
 
Última edición:
Tardes de feria en carruseles
que nos llevan a dar vueltas
por ese mundo infantil,
imaginario de aventuras
a lomos de un corcel de madera
que sube y baja en un trote
que nos hace soñar.


Algodón de azúcar,
o aquel exotismo de una raja de coco
que en contadas ocasiones podías comer.


Ruido que aturde el recuerdo
y lo mezcla, nos lleva, como un juego de la oca,
de ratos felices a momentos dichosos;
paseos por las calles engalanadas,
llenas de luminarias que encienden la noche
y la visten de colores.


Deseos que se hallan
tras los cristales de los escaparates.
Y las risas de quienes se fueron,
pero habitan la memoria de esos tiempos,
lozanos, enteros, risueños...


Añoranza de los días sin grandes preocupaciones,
dedicados a crecer,
a descubrir el mundo,
a llenar la vida de experiencias frescas,
tan recientes que no creíamos
que otros las hubiesen vivido antes...


Espejos de la infancia,
sabores puros, auras de felicidad.


En Argentina al carrusel le decimos "calesita". Días pasados fuimos con la familia a la Ciudad Autónoma (yo vivo en la provincia, a unos km), y visitamos una plaza en la ciudad en la cual existe una de las calesitas más antiguas de Buenos Aires, y me vi, pequeña de nuevo. Mi tía me llevaba, y lo que dice tu poema, es un reflejo exacto de aquellos días.
La felicidad se parece a todo eso.
Te darás cuenta que cuando uno encuentra en un poema o relato, lugares hermosos y profundos, siente que debe agradecer al autor ese viaje de ternuras que no se olvidan.
Te voy a seguir leyendo, muy muy muy contenta de poder expresarlo.
Un abrazo.
 
En Argentina al carrusel le decimos "calesita". Días pasados fuimos con la familia a la Ciudad Autónoma (yo vivo en la provincia, a unos km), y visitamos una plaza en la ciudad en la cual existe una de las calesitas más antiguas de Buenos Aires, y me vi, pequeña de nuevo. Mi tía me llevaba, y lo que dice tu poema, es un reflejo exacto de aquellos días.
La felicidad se parece a todo eso.
Te darás cuenta que cuando uno encuentra en un poema o relato, lugares hermosos y profundos, siente que debe agradecer al autor ese viaje de ternuras que no se olvidan.
Te voy a seguir leyendo, muy muy muy contenta de poder expresarlo.
Un abrazo.
Cerca de mi casa instalan carruseles durante las fechas de navidad y fiestas. El ver a los niños, deseosos de montarse en ellos, me trajo recuerdos que yo intenté traspasar al papel. Esa felicidad sin fisuras ni dobleces que se da en la infancia, no la volvemos a encontrar y yo, ahora que los años me han vestido de blanco la cabeza, creo descubrirla en los gestos, en las voces, en los juegos de los niños. Esa es la razón de que muchas veces escriba sobre esas cosas sencillas que parecen no importar a nadie, pero que a mí me llenan de alegría y no quisiera que se perdieran. Gracias por seguir llegando a mis escritos y tener una palabra grata para ellos. Un fuerte abrazo, mi amiga.
 

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