Muy lejos de aquí

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Al día siguiente de la casualidad del olvido
habrá una paz desabrida, plenitud de luz sin mundo
en la avenida lúcida de rectitud y de llegada.
Los cipreses de pies ahogados en la banqueta
ya no andarán conmigo; tampoco bailarán sin ti.
Llegaré al Parque del Ferrocarril donde estarán los niños
que azuzan a las lagartijas y saltan los durmientes,
el que vende el pan de su hambre, los pocos le compran.
Señoritas de escaso rostro atrapadas en su propio ruido
que no sabrán decirme si les hablo con los ojos,
o las miro con los dientes, o si me he perdido.
Sentado en el brocal de la fuente de Artemisa,
miraré su flecha invisible que apunta a un norte de patos,
y me sentiré como ahora, muy lejos de aquí.
Tal vez me pregunte: ¿A qué he venido?
¿Por qué llegué tan tarde si nadie me estuvo esperando?
No alucinaré ninguno de tus ojos en los nidos caídos,
ninguna de tus bocas en las ventanas que no me hablen,
ninguna voz tuya en ese silencio solo de nadie.
Sin embargo, una mala costura en las cicatrices del tiempo
querrá recordarme que te he olvidado, hoy o hace mucho:
un nombre borrado con toda la noche del cielo encima,
un cuerpo sin relieve desordenando su vacío de caricias,
un eterno ayer sin labios
que para siempre permanecerá sonriente.

22 de septiembre de 2021
 
Última edición:
Siempre vos, poemando tan alto, desde tu galaxia, desde muy lejos de aquí, tan magníficamente que haces olvidar que no existe el olvido, menos que duele...
Sos grandioso, amigo mío tan querido.
Beso y abrazo graaaaande.
 
Siempre vos, poemando tan alto, desde tu galaxia, desde muy lejos de aquí, tan magníficamente que haces olvidar que no existe el olvido, menos que duele...
Sos grandioso, amigo mío tan querido.
Beso y abrazo graaaaande.
Mi Medusita, muchas gracias por hacerle compañía a este texto con tu muchosidad que tanto me encanta. Ya sabes que ningún olvido es adrede, y hasta hay olvidos donde caben dos ausencias.
Es otoño acá y a las líneas les da por doblar la esquina y caer en el pozo, ja, ja, ja. Lo que sea, menos aceptar que soy un boludo.
Te quiero mucho, amiga hermosa. Abrazote de oso flaco para ti.
 
Al día siguiente de la casualidad del olvido
habrá una paz desabrida, plenitud de luz sin mundo
en la avenida lúcida de rectitud y de llegada.
Los cipreses de pies ahogados en la banqueta
ya no andarán conmigo; tampoco bailarán sin ti.
Llegaré al Parque del Ferrocarril donde estarán los niños
que azuzan a las lagartijas y saltan los durmientes,
el que vende el pan de su hambre, los pocos le compran.
Señoritas de escaso rostro atrapadas en su propio ruido
que no sabrán decirme si les hablo con los ojos,
o las miro con los dientes, o si me he perdido.
Sentado en el brocal de la fuente de Artemisa,
miraré su flecha invisible que apunta a un norte de patos,
y me sentiré como ahora, muy lejos de aquí.
Tal vez me pregunte: ¿A qué he venido?
¿Por qué llegué tan tarde si nadie me estuvo esperando?
No alucinaré ninguno de tus ojos en los nidos caídos,
ninguna de tus bocas en las ventanas que no me hablen,
ninguna voz tuya en ese silencio solo de nadie.
Sin embargo, una mala costura en las cicatrices del tiempo
querrá recordarme que te he olvidado, hoy o hace mucho:
un nombre borrado con toda la noche del cielo encima,
un cuerpo sin relieve desordenando su vacío de caricias,
un eterno ayer sin labios
que para siempre permanecerá sonriente.

22 de septiembre de 2021
¿A qué he venido? Pregunta que nos hacemos tantas veces, cuando ya no bastan las miradas con dientes, las palabras con ojos que nos traigan esos nidos caídos y en silencio donde su voz no se escucha.
Gran poema querido amigo, muchas gracias por compartirlo con todos nosotros. Abrazos fraternos, Chema.
 
“Peter Pana”
un poema mamalón o chingon
para los que no entienden norteño.
Pero si, aunque sin intención, también
es un poema que me deja sin esperanzas.

Porque escribes asi carnal, con esos contrastes
que me dibujan esa curiosa marca en la mirada que
conocemos, pero por si las moscas, se llama asombro.

Tus musas son como un agua que corre
con un dulce paseo a través de un paisaje de rocas
y con un ritmo que alegra por lo profundo y lo cercano;
las mías, bueno, son directas o como el chorro de agua
que sale de una manguera rota por todos lados, pero
con lo que Dios nos dio se escribe lo que se puede.

Un fuerte abrazo hasta la capirucha que ambos amamos.

Fidel Guerra.
 
¿A qué he venido? Pregunta que nos hacemos tantas veces, cuando ya no bastan las miradas con dientes, las palabras con ojos que nos traigan esos nidos caídos y en silencio donde su voz no se escucha.
Gran poema querido amigo, muchas gracias por compartirlo con todos nosotros. Abrazos fraternos, Chema.
Chema, amigo mío, tanto gusto encontrar tus palabras que mucho enriquecen este texto. Muchas gracias por tu fraterna compañía y tu amable lectura.
Va el abrazo cálido.
 
“Peter Pana”
un poema mamalón o chingon
para los que no entienden norteño.
Pero si, aunque sin intención, también
es un poema que me deja sin esperanzas.

Porque escribes asi carnal, con esos contrastes
que me dibujan esa curiosa marca en la mirada que
conocemos, pero por si las moscas, se llama asombro.

Tus musas son como un agua que corre
con un dulce paseo a través de un paisaje de rocas
y con un ritmo que alegra por lo profundo y lo cercano;
las mías, bueno, son directas o como el chorro de agua
que sale de una manguera rota por todos lados, pero
con lo que Dios nos dio se escribe lo que se puede.

Un fuerte abrazo hasta la capirucha que ambos amamos.

Fidel Guerra.
Uno escribe con lo que puede, dices, y dices harto bien, carnalito Fidel. Este texto se escribió con un aire de humo rancio desalojado por mis pulmones malacostubrados a respirar. A veces escribimos con las tripas vacías, con los pies polvosos, con los huevos estrujados... y escribiríamos hasta con los huesos si una buena Parca nos acogiese en su seno.

Yo le echo la culpa al otoño que revuelve hojas de ojos y hojas de calendario. ¿Qué le vamos a hacer?

Gracias, mi chingón, por hacerme llegar tus sinceras impresiones. Va un abrazo recio de aguardiente, de una vez pa' lo que queda del año, parafraseando al Feyo Jiménez. Cuídate mucho.
 
POEMA RECOMENDADO

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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM

 
Al día siguiente de la casualidad del olvido
habrá una paz desabrida, plenitud de luz sin mundo
en la avenida lúcida de rectitud y de llegada.
Los cipreses de pies ahogados en la banqueta
ya no andarán conmigo; tampoco bailarán sin ti.
Llegaré al Parque del Ferrocarril donde estarán los niños
que azuzan a las lagartijas y saltan los durmientes,
el que vende el pan de su hambre, los pocos le compran.
Señoritas de escaso rostro atrapadas en su propio ruido
que no sabrán decirme si les hablo con los ojos,
o las miro con los dientes, o si me he perdido.
Sentado en el brocal de la fuente de Artemisa,
miraré su flecha invisible que apunta a un norte de patos,
y me sentiré como ahora, muy lejos de aquí.
Tal vez me pregunte: ¿A qué he venido?
¿Por qué llegué tan tarde si nadie me estuvo esperando?
No alucinaré ninguno de tus ojos en los nidos caídos,
ninguna de tus bocas en las ventanas que no me hablen,
ninguna voz tuya en ese silencio solo de nadie.
Sin embargo, una mala costura en las cicatrices del tiempo
querrá recordarme que te he olvidado, hoy o hace mucho:
un nombre borrado con toda la noche del cielo encima,
un cuerpo sin relieve desordenando su vacío de caricias,
un eterno ayer sin labios
que para siempre permanecerá sonriente.

22 de septiembre de 2021
Siempre vino de lejos la memoria; de tan lejos que los olvidos se confunden con el presente.
Los parques, las miradas, los transeúntes... los dientes que hemos perdido entre cicatrices.
Lo cierto es que vinimos, y se disfruta este auténtico poema, pese a las lejanías, que respira todos sus versos.
Un abrazote, cuatachón, desde este otoño con almanaque que marca lluvias.
 
Siempre vino de lejos la memoria; de tan lejos que los olvidos se confunden con el presente.
Los parques, las miradas, los transeúntes... los dientes que hemos perdido entre cicatrices.
Lo cierto es que vinimos, y se disfruta este auténtico poema, pese a las lejanías, que respira todos sus versos.
Un abrazote, cuatachón, desde este otoño con almanaque que marca lluvias.
Se arrimo tan temprano el frío al otoño que todavía no terminaban de irse las lluvias del verano. Carnalito Alonso, es un lujo que te pases por estos textos y los hagas crecer con tu lectura y tus amables comentarios; los agradezco mucho.
Van mis abrazos hasta tu tierra replegada en su descanso que espera por tus manos para volver a germinar.
 

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