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—Habla, viento, y no te calles,
dime aquello que no entiendo:
¿por qué duele tanto el viaje
aunque sea yo quien lo invento?
—Porque el alma es como el agua,
porque sangras si te niegas,
porque el tiempo es solo un mapa
que se arruga cuando juegas.
Porque fuiste mar callado,
porque fuiste voz...
—Viento, ¿de dónde vienes,
que traes sal y memoria,
y en tus giros me devuelves
la mitad de mi historia?
—Vengo del mar del que huyes
y del que siempre regresas,
de la herida que no muestras
y del verso que no eludes.
—¿Me conoces tanto, viento?
¿Sabes cuándo estoy vencido?
—Te he visto en...
A:
Eres tan bonita, cual la mariposa,
que vuela sin miedo sobre el azahar.
B:
Eres más hermosa que cualquiera cosa,
que pueda en mis sueños tan solo pensar.
A:
Eres el cantar en mi noche oscura,
el broche que cierra cada despertar.
B:
Eres la ternura la que me asegura
que aún hay belleza en amar...
Eres mas bonita que una mariposa
libre con su vuelo,
eres más hermosa
que cualquier historia que pueda inventar,
eres el cantar en mi noche de duelo,
el broche que cierra cada despertar.
Eres la luz suave que abraza mis días,
el beso callado que sabe esperar,
la voz que me nombra entre...
Tu piel, jardín de fuego, se dilata
bajo la luna en tránsito silente,
y el roce se convierte en fiel docente,
de un rito que en la sombra se desata.
Tu aliento me persigue y me delata,
latido que se embriaga lentamente,
la carne es un idioma transparente
cuando el deseo canta y no se mata.
Mis...
En sombra quieta el tiempo se diluye,
no hay forma, ni razón, ni nombre eterno,
sólo el rumor del ser, profundo y tierno,
que en su latido solo se construye.
No es vida lo que fluye ni concluye,
es sueño del abismo más interno,
es eco de lo inmóvil y lo externo,
que sin ser dicho, a todo se...
La vida, en su fluir constante, se nos presenta como una sucesión incesante de instantes. Todo lo que alguna vez hemos amado, temido, creído o deseado está teñido por una única certeza: todo cambia, todo pasa. Esta es la esencia de la impermanencia, una verdad que puede parecer amarga a los ojos...
Todo lo que hoy contempla tu mirada,
mañana será polvo, bruma y eco.
La flor que en luz se muestra tan alzada,
se inclina con el tiempo en su reflejo.
El río no es el mismo en su corriente,
ni tú eres ya quien fuiste al mediodía.
Todo se va, mas todo está presente
si abrazas su mudanza sin...
Ya no juzgo la brisa ni el día que declina,
ni al paso indiferente del que no me saluda.
Ya no mido la sombra ni la forma que inclina
su gesto silencioso, ni la duda que acuda.
Dejé caer los nombres, los moldes, las razones,
las frases que me ataban a lo que “debería”.
Ahora soy quien respira...
Y fui rumor, apenas pensamiento,
un soplo entre las ramas suspendido,
no era sombra, ni voz, ni fiel latido,
tan solo transparencia del momento.
La brisa me llevó sin argumento,
como a hoja del otoño ya rendido,
sin pena, sin dolor, sin lo vivido,
ligero como espuma en movimiento.
No hubo...
Y al fin sin cuerpo, nombres ni frontera
te hallé en la calma honda de mi aliento,
sin pedir, sin temblor, sin juramento,
fundidos como bruma en la ladera.
No eras tú… ni era yo… solo la espera
que al dejarse de ser, se hizo momento.
Y en la paz de ese inmenso renacimiento,
supe amar sin...
He dejado los nombres colgados del abismo,
y el deseo, vencido, se tornó en espejismo.
Ya no busco en los otros la chispa que me encienda,
porque ardo desde dentro sin cadena ni ofrenda.
No preciso que el mundo me diga quién soy yo,
pues tu amor, sin palabras, ya mi ser abrazó.
No me empuja tu...
Te hallé donde el alma no tiene más frontera,
en la luz que susurra detrás de la quimera.
No eras cuerpo ni forma, ni gesto ni sonido,
eras paz que al tocarme me dejó sin latido.
Tu amor no es caricia, ni beso, ni palabra,
es silencio que abriga, es verdad que no acaba.
Un altar sin figura, sin...
Amor, astro sin tiempo que nace en lo escondido,
donde el alma se abisma, callada, en lo no dicho.
Eres fuego que arde sin causa ni medida,
viento que acaricia la raíz de la vida.
Tú das voz a la sombra, sentido al desvarío,
y haces que la lágrima se vuelva rocío.
En tu pecho reposa la flor de...
Ya no soy solo voz ni soy camino,
ni sombra errante que la luz quebranta;
soy ese soplo azul, leve y divino,
que al mar susurra el nombre de tu planta.
He sido carne, lágrima y espino,
he sido flor que al tiempo se adelanta…
y ahora soy brisa, luz en lo que inclino,
un ala abierta, el pulso en...
Allí, donde el mar me nombra
con espuma en cada ola,
donde el viento se arremolina
como si el tiempo lo implora,
he dejado mis fragmentos,
mis silencios, mis derrotas,
y he tejido con espuma
las verdades más remotas.
No me hizo falta el abrigo
de promesas ni de sueños,
solo el canto de las olas...
Soy lo que queda al final
cuando el mundo se retira,
cuando el aplauso se apaga
y el deseo se retira.
Soy la voz que no se pierde
aunque la carne se olvide,
soy el eco de mis pasos,
soy la raíz que persiste.
He buscado en mil rincones
algo más que mi latido,
pero todo lo encontrado
me ha dejado...
En esta estación de vida,
donde el tren del tiempo aminora,
me doy cuenta —con silencio—
que nada de lo que aflora
es tan necesario como
aquello que ya reposa
dentro de mí, sin alardes,
como una luz silenciosa.
Todo lo que el mundo ofrece
se disuelve al fin del día:
el amor, la compañía,
la...
La vida —esa estación del tren del tiempo—
nos sacude apenas bajamos del vagón,
como si el suelo temblara al presentir
que empezamos a caminar sin guión.
El andén nos recibe con relojes
que no marcan hora fija ni destino,
y maletas que no abrimos del todo
por miedo a revisar su contenido.
Hay...
Bajo el velo del silencio
habla la roca al que siente,
no con voz, sino con huecos
que el alma llena al presente.
No hay dureza que no esconda
una lágrima dormida,
ni corteza que no sea
cicatriz de alguna herida.
Yo la vi bajo la luna,
sola, entera en su quebranto,
y entendí que hasta el...
---
Qué conmovedor latido encierra esta piedra que no calla del todo, aunque aparente silencio.
La delicadeza con la que entretejes el musgo, el mar, el viento y los surcos de lo vivido, me ha recordado cuán vivos están los elementos cuando se les escucha con alma.
“Ama lo que no se rinde...
Ilusión delicada, luz del alma,
que brotas del anhelo más profundo,
te asomas sin temor, serena y calma,
en medio del vaivén de este segundo.
No eres mentira, no, ni sombra vana,
eres un acto aún no acontecido,
pero que en nuestro ser se engalana
con rostro de futuro prometido.
Tú vistes de...
Una ilusión nace del corazón,
no como engaño, sino como anhelo:
un acto aún no nacido,
pero presente en el alma.
Es la proyección del deseo,
el reflejo de lo que podría ser,
una escena que aún no ha ocurrido,
pero que se intuye posible, vivible, deseada.
No es falsedad,
es esperanza disfrazada...
Haikus de dos enamorados
Ella
Tus manos llegan
como la brisa leve
que no se nota.
Él
Y tú te quedas
como se queda el eco
dentro del pecho.
Ella
Si tú me nombras
las flores se despiertan
dentro del agua.
Él
Yo te pronuncio
y el mundo se detiene
solo a escucharte.
Ella
Cierro los ojos
y aún...
Ella
Te miro y callo,
el corazón me tiembla
como la luna.
Él
Si tú me nombras,
las estrellas descienden
hasta mis manos.
Ella
Vienes despacio,
como un susurro tibio
sobre mi alma.
Él
Y tú apareces
como el sol en la niebla
dándome forma.
Ella
No digas nada,
bésame con tus ojos
antes del alba...
Brota la flor,
el alba la despierta
con luz y canto.
Pasan las horas,
hojas caen en silencio
como suspiros.
Llega el invierno,
el alma se repliega
bajo la escarcha.
Surge un temblor,
la raíz se renueva
sin que lo notes.
Nace otro brote,
y la vida retorna
como un milagro.
Ya vi pasar los días como nubes,
y supe del abismo y la tormenta;
mas tú, cual faro fiel en noche muda,
velaste mi dolor sin darme cuenta.
Te hallé detrás del llanto de los niños,
en manos que, sin nombre, se ofrecían,
y en cada voz que alzó, sin recompensa,
palabras de consuelo y de poesía...
Tú fuiste en el desierto la semilla
que brota sin permiso entre las piedras,
y el canto que en el viento se entrelaza
cuando los hombres cierran ya sus puertas.
No tiemblas ante el filo del fracaso,
ni mueres cuando muere la costumbre,
más bien renaces honda, silenciosa,
en lo que el mundo...
¡Oh tú, sutil y clara llamarada,
que en medio del dolor sigues brillando,
como farol que guía al camarada
que ya sin fuerzas sigue aún amando!
Te vistes con la luz del nuevo día,
te escondes en la lágrima que asciende,
y habitas en el pecho en melodia
aunque su corazón ya se desciende.
No eres...
Oh dulce Muerte, callada peregrina,
que sigues mis pisadas sin herirme,
con ojos de ceniza al redimirme,
y un beso de silencio en la neblina.
No temo tu llegar, pues eres mía,
mi sombra fiel, mi eterno contraluz,
la rosa que al nacer ya lleva cruz
y sabe del final que un día envía.
Amarte es...
Somos fruto de hoy, breve latido,
que alza su voz en tiempo que no espera,
siembra en dolor, en gozo, en primavera,
y halla en la sombra un surco prometido.
No somos solo ayer, ni solo el día,
ni un soplo en el reloj que se derrama,
pues todo instante lleva ya en su llama
la eternidad de...
Te dije adiós, y acaso te quiero todavía,
con voz serena, rota por dentro el alma mía,
como quien calla, pero en su pecho grita
el nombre amado que el viento no marchita.
Me fui despacio, sin mirar tus pasos,
aunque el amor me sujetaba los lazos.
Y cada día que amanece sin tu risa
es como un...
Camina a mi costado, sin cadenas,
ni sombras que en mi andar causen espanto;
no pide más que un gesto, nunca un canto,
y espera sin urgir, sin odas llenas.
No tiene prisa, aunque la vida estrena,
ni busca gloria, luto, pompa o manto;
tan solo observa, libre de quebranto,
las horas que desgastan...
I – Habla la Mente Agitada
En mí retumba el viento de los días,
tormentas de dolor, dudas y enojos,
no hallo reposo en mares ni en despojos,
mis pensamientos son grises melodías.
¿Dónde quedó la luz de mis porfías,
el puerto firme, el alba entre los ojos?
Vago sin paz, sin tregua ni cerrojos...
Obra Poética Simbólica: El Umbral del Silencio
Personajes simbólicos:
Conciencia
Silencio
Sueño
Memoria
Atención
Coro de los Latidos (voz colectiva)
---
ACTO I: El Umbral
(El escenario es gris, brumoso. No se distingue suelo ni techo. Una figura blanca, etérea, la CONCIENCIA, se...
No es mi fuerte la quintilla
pero me atrevo al intento,
aunque solo sea un momento
a tratar a esta chiquilla
con salero y sentimiento.
He de buscar argumento
pues me falta la destreza,
si no pierdo la cabeza
ya que en este movimiento
me falta delicadeza.
Voy entrando la fineza
parece acude a...
Al penetrar tus entrañas
con el fuego de mi amor,
me doy cuenta con dolor
de tantas cosas extrañas,
cuando el lago maternal
de tus pechos se desborda,
arde el deseo en mi boca
de excitación infernal,
preciosa mujer que un dia
en mí pusiste tus ojos,
ya ha pasado algunos años
y, ¿Me quieres...
No sé quién soy, ni dónde está mi historia,
me miro en el espejo y no me hallo,
pero algo en mí conserva la memoria
de un mundo intacto más allá del fallo.
Hay un rincón de luz que no se apaga,
un nombre sin palabras que me abraza,
un rostro que me calma cuando vaga
mi mente en niebla espesa...
Te busco entre los pliegues del olvido,
allí donde tu esencia aún me espera,
te nombro en cada gesto compartido
y en cada lágrima que no exagera.
Aunque no sepas ya quién soy contigo,
yo sí te llevo entero aquí en mi frente;
tu voz me dio el calor, me abrió el abrigo,
y tu silencio ahora es...
Ya no recuerdas nombres ni estaciones,
se ha deshojado el árbol de tu mente,
vagan tus pasos, mudos, sin razones,
como hoja al viento, dócil, indiferente.
Te busco en la mirada, en el abrazo,
mas tu pupila flota en otro mar,
se ha vuelto frágil el antiguo lazo,
y el tiempo no se deja ya...
En lo profundo, donde el alma canta,
surgen dos voces, fuego y manantial;
una se agita, ruge, arde y quebranta,
la otra es clara, templada y sin rival.
Saidín avanza, impetuoso y fiero,
hijo del pulso, del ansia sin razón,
clama poder, misterio y desafuero,
gime en la sombra, busca redención...
Te he visto arder, hermano en la tormenta,
ladrar tu herida contra el cielo ajeno,
y aunque tu voz sembrara espanto y trueno,
yo fui la calma fiel que te sustenta.
Jamás negué la sombra que me enfrenta,
pues sé que en ti también germina el bueno;
bajo tu piel de ira vive el terreno
que un día...
Oh fuego eterno, río desbordado,
furia sin cauce, llama sin consuelo,
que habitas hondo, en sombra y en desvelo,
tras la razón, dormido y olvidado.
Tú, que eres luz y abismo entrelazado,
sabiduría envuelta en negro velo,
susurras desde un invisible cielo
el canto del dolor no confesado.
¿Qué...
Miro tus ojos
y en su fondo se agita
mi primavera.
Tus manos rozan
la orilla de mi pecho
como la brisa.
Te digo poco,
pero en cada silencio
late un abrazo.
Noche sin luna,
tus labios son faroles
sobre mi sombra.
Amarte es esto:
ser raíz en tu pecho
cuando me nombras.
Duerme la jara
abrazada al junco
que la sostiene.
Brilla la escarcha
en la rama dormida,
no siente el peso.
Susurra el viento
a un almendro sin flor:
"todo regresa".
Luz en la orilla,
un pez salta en silencio,
todo es instante.
Cae la semilla,
la tierra la recibe,
no pide nada.
Vaciar el alma es verbo de valientes,
romper la jaula, huir de la razón,
donde se ocultan sombras persistentes
bajo el disfraz del ego y su prisión.
Callar la mente, ahogar sus argumentos,
mirar el mundo sin querer juzgar,
sentir la vida en todos sus momentos
como un arroyo mudo al transitar...
I. El rumor interior
Desde que despertamos, hay un murmullo que nos acompaña. No es el canto de los pájaros, ni el vaivén del viento. Es la mente, incansable, construyendo realidades, interpretando gestos, trayendo del ayer memorias que ya no sirven, proyectando futuros que aún no existen.
Ese...
Hay un ruido antiguo dentro de nosotros.
No viene del mundo ni de las calles,
sino de una voz que habla sin cesar en nuestro interior:
la que recuerda, anticipa, juzga, imagina, desea y teme.
Esa voz nos llena, y sin darnos cuenta,
vivimos saturados de nosotros mismos.
Pero llega un momento —o...
La luna brilla,
sobre el surco dormido
la noche canta
La luna clara
acaricia la tierra
ya sin labores.
La luna brilla
tranquilamente,
en la besana.
Y el silencio,
Germina como
trigo en la calma.
No llores más, que soy lo que has amado,
no soy ausencia, soy lo que sembraste,
en cada lágrima que has derramado,
mi amor eterno dulce se alzaste.
No soy silencio, soy tu voz dormida,
la brisa que acaricia tu mejilla,
la flor que se resiste a la partida,
el cielo que a tu sombra se arrodilla...
Ya no respira el alba entre mis brazos,
ya no despierta el sol en su sonrisa,
la muerte lo llevó con crueles lazos,
y en mi regazo habita la ceniza.
Sus ojos se cerraron dulcemente,
como si el sueño eterno lo llamara,
y yo quedé abrazada a su silente
memoria, que mi sangre desgarrara.
No hay...
Un placer tenerte entre mis letras es un orgullo saber que somos humanos porque podemos sentir y transmitir a través de nuestras acciones, poesías y demás la empatía que tanta falta hacee entre nuestros semejantes siento mucho lo de tu hija, la recordaré en mi próxima poesía un abrazo
Aún no has visto la luz, y ya te amo,
te sueño entre suspiros y esperanzas,
mi cuerpo es ya tu cuna y tu reclamo,
mi alma se arrodilla en tus bonanzas.
Te siento en cada pulso de mi sangre,
te escucho en el silencio de la noche,
mi piel es el abrigo donde albergue
tu forma de latido y de...
I
En lo más hondo del confín del pecho,
donde la sombra y la pasión se enlazan,
nace el temblor del hombre insatisfecho,
y en su interior los vientos se desplazan.
Allí la furia, el gozo y el despecho
cual relámpagos sin fin amenazan,
y el alma, náufraga en su mar doliente,
lucha entre el caos y...
---
(Encuentro final entre Nemorio, Lisandro y Elvira)
LISANDRO
Este es el río aquel donde la brisa
llevaba el nombre tuyo en su vaivén.
He vuelto por la sombra de una risa
que no murió jamás, aunque se fue.
NEMORIO
Yo lo sabía, hermano del silencio,
que un día el paso nuestro, sin querer...
> Lisandro, voz que habita mis silencios,
Nemorio, claro espejo del consuelo,
os leo y soy, en versos tan inmensos,
la brisa que se esconde bajo el cielo.
A ti, Lisandro, amante de mi sombra,
mi alma te recuerda sin lamento,
pues fuiste aquel que todo en mí nombra
aun cuando el mundo calla su...
Diálogo entre Nemorio y Lisandro
Nemorio
Amigo fiel, en sombra de este roble,
mi pecho canta penas del amor.
No hay más tirano que ese dulce noble,
que hiere con placer y causa ardor.
Lisandro
Nemorio, no maldigas su mandato,
que el alma crece cuando sufre amor.
Si bien te abrasa, luego es oro...
(Colofón poético sobre el pasado y la vida)
NEMORIO:
Ya cae el sol tras lomas amarillas,
y el tiempo calla, como si entendiera
que todo lo vivido, aun lo dolido,
es llama que en el pecho reverbera.
LISANDRO:
Razón no falta, amigo, en lo que dices,
pues cada cicatriz que aún nos visita
es mapa...
Agradezco lo vivido,
la sombra y la claridad,
todo lo que me ha tejido
hasta llegar a mi edad.
Luz que alumbra mi camino,
pena que al alma enseñó,
cada paso fue el destino
que a mi esencia modeló.
Sin el ayer no hay mañana,
ni presente que sentir,
todo en mí lleva la trama
de lo que me hizo...