Chal Negro

LUZYABSENTA

Poeta que no puede vivir sin el portal
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CHAL NEGRO.

En ese espacio se podía caminar descalzo y arrimarse a las marcas del secreto. Era su cabello, el cuerpo y el alma un fantástico reparto que se aproximaba a un chal negro. Los flujos rojos habían desaparecido, las yemas sin leche caliente se sentían huidas y las temblorosas manos tenían un tinte de piedra fría.

Era la mujer de la isla de la soledad, siempre esperando el vapor de la mañana como queriéndose otorgar un aroma de maíz y un cariño de cometa desencantada.

Negros labios para esa asistencia de los motivos del camino, negros como el telar de un destino que se convertía en una quimera viciosa y más propia de una luna buscada entre la paz del basalto oscuro que quería. Aquellas manos siempre juntas en una posesión rociada frente al telar del tiempo.

Negras eran las piedras de la isla, sombrías las arenas de aquel año que concordaba con un fluido donde las decepciones vivían, mientras su vida, como rugosa y con terribles golpes de afeitado, seguía siendo un camino inmolado. El perverso color enlutado era tan solo un presentimiento que se aproximaba a la imagen de una vela ahogada en lágrimas.

* * * * * * *

(luzyabsenta)

 

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En ese espacio se podía caminar descalzo y arrimarse a las marcas del secreto. Era su cabello, el cuerpo y el alma un fantástico reparto que se aproximaba a un chal negro. Los flujos rojos habían desaparecido, las yemas sin leche caliente se sentían huidas y las temblorosas manos tenían un tinte de piedra fría.

Era la mujer de la isla de la soledad, siempre esperando el vapor de la mañana como queriéndose otorgar un aroma de maíz y un cariño de cometa desencantada.

Negros labios para esa asistencia de los motivos del camino, negros como el telar de un destino que se convertía en una quimera viciosa y más propia de una luna buscada entre la paz del basalto oscuro que quería. Aquellas manos siempre juntas en una posesión rociada frente al telar del tiempo.

Negras eran las piedras de la isla, sombrías las arenas de aquel año que concordaba con un fluido donde las decepciones vivían, mientras su vida, como rugosa y con terribles golpes de afeitado, seguía siendo un camino inmolado. El perverso color enlutado era tan solo un presentimiento que se aproximaba a la imagen de una vela ahogada en lágrimas.

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(luzyabsenta)



La excelencia se manifiesta en esta prosa surrealista mi estima y admirado Carlos, cuanta hermosura literaria subyace en esas formas expresivas que has hilado con fluidez, armonía y un atractivo que cautiva hasta hacer repetir la dosis varias veces.
Yo te daría un reconocimiento sin consultar a nadie jajaja y que me disculpen los involucrados.

¡ME ENCANTO! de verdad...verdad ¡ME ENCANTO!
Smilie-Aplausos-02.gif

 
La excelencia se manifiesta en esta prosa surrealista mi estima y admirado Carlos, cuanta hermosura literaria subyace en esas formas expresivas que has hilado con fluidez, armonía y un atractivo que cautiva hasta hacer repetir la dosis varias veces.
Yo te daría un reconocimiento sin consultar a nadie jajaja y que me disculpen los involucrados.

¡ME ENCANTO! de verdad...verdad ¡ME ENCANTO!

Spring
Gracias por el honor de tu lectura y por tu comentario.
saludos de luzyabsenta
 
La excelencia se manifiesta en esta prosa surrealista mi estima y admirado Carlos, cuanta hermosura literaria subyace en esas formas expresivas que has hilado con fluidez, armonía y un atractivo que cautiva hasta hacer repetir la dosis varias veces.
Yo te daría un reconocimiento sin consultar a nadie jajaja y que me disculpen los involucrados.

¡ME ENCANTO! de verdad...verdad ¡ME ENCANTO!
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Gracias Mireya por tu acorde comentario para esta prosa y desde luego felicitar tus tiempos
dedicados a la lectura del mismo. saludos amables de luzyabsenta
 

En ese espacio se podía caminar descalzo y arrimarse a las marcas del secreto. Era su cabello, el cuerpo y el alma un fantástico reparto que se aproximaba a un chal negro. Los flujos rojos habían desaparecido, las yemas sin leche caliente se sentían huidas y las temblorosas manos tenían un tinte de piedra fría.

Era la mujer de la isla de la soledad, siempre esperando el vapor de la mañana como queriéndose otorgar un aroma de maíz y un cariño de cometa desencantada.

Negros labios para esa asistencia de los motivos del camino, negros como el telar de un destino que se convertía en una quimera viciosa y más propia de una luna buscada entre la paz del basalto oscuro que quería. Aquellas manos siempre juntas en una posesión rociada frente al telar del tiempo.

Negras eran las piedras de la isla, sombrías las arenas de aquel año que concordaba con un fluido donde las decepciones vivían, mientras su vida, como rugosa y con terribles golpes de afeitado, seguía siendo un camino inmolado. El perverso color enlutado era tan solo un presentimiento que se aproximaba a la imagen de una vela ahogada en lágrimas.

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(luzyabsenta)

terribles golpes de afeitado, excelente. Todo el texto tiene un poder hipnótico, me ha gustado. Saludos
 

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