Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer no fue mañana
en el rincón florido de mi huerta,
ni siquiera fue instante
para que prenda un sueño.
Fue sementera yerma de infértiles quimeras
donde muere el deseo.
Y yo, que cultivaba
claveles y azucenas en tu pecho
y el trueque sucesivo de besos y miradas,
que tenaz guarnecía
hasta la linde exacta de tu sombra,
soy pasto de cipreses.
Me debato entre escombros y derrotas
y los siglos de efímera autoestima
que oculto entre mis piernas con tu nombre.
Retiro los rastrojos y el brote agonizante
en la savia infecunda de tu boca
con el sabor amargo y desabrido
de una desolación sembrada de silencios.
Ayer no fue mañana,
no fue tiempo
y es tarde para todo
en el jardín marchito de mi huerta.
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