Iván Terranova Cruz
El Gitano.
.
.
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Cuadrado tiempo... el tuyo y el mío...
El que alguna vez lo convivimos, cantando
bajo el ala de nuestros más firmes y sustentables
sentimientos.
¡ Oh triste !
¡ Oh cándida y melancólica cuadrada vida !
( la nuestra ) la que palpitó con sus vívidos volcanes
Supurando siempre, entre nuestros ocasionales
desencuentros.
Hubo un tiempo de luz / De ardiente convivencia
De noches puras sin sombras / De labios y piel
Congruentes, crepitando como vívidos espasmos
Al compás de nuestros convulsionados apasionamientos
Pero la vida...
Pero la vida y su nuevo "existencialismo" se llevó
Entre sus uñas, lo que tanto nos costó complementar
Hora tras hora, día tras día y beso tras beso.
Y, pensar que yo te veneraba siempre, con el altruismo
De mis amorosas connotaciones, hilvanándolas con lo más
Dulce, de mis siempre conmocionados ensueños
Pero tú... tan solo me devolvías pálidas y obtusas acciones
Maquilladas con tu supurante y anodino comportamiento.
¡ Oh triste !
¡ Oh cándida !
¡ Oh melancólica y cuadrada vida!
Hoy crepitan sobre nuestros párpados las últimas suspiros
Sin alma; los de mi sentir más puro... las que ya no queman
Ni la médula de sus palpitantes y amorosos huesos
El amor que nos tuvimos, se convirtió en un cuadrado
E, irreversible crepitar... desesperadamente macilento
¡ No lo digo yo ! ¡ Lo dicen nuestras lágrimas !
Aullando, como húmedos fantasmas desde el silencioso
cadáver, de nuestros desfallecidos sentimientos.
(x)
EXORDIO:
La connotación final del presente poema, es tan solo
el hecho, de que toda relación conjunta, cuando está
bien encaminada, tiene que cuidarse hasta en sus más
mínimos detalles; y para esto no hay nada mejor que,
en el diario convivir, aperturar conjuntamente el diálogo
conjunto; sustentándolo, simple y llanamente con la
auténtica verdad. Porque, todo lo que se convive y se
comparte mal, tarde o temprano... nos hará caer, por
el peso; de nuestros propios hechos.
(T)
El que alguna vez lo convivimos, cantando
bajo el ala de nuestros más firmes y sustentables
sentimientos.
¡ Oh triste !
¡ Oh cándida y melancólica cuadrada vida !
( la nuestra ) la que palpitó con sus vívidos volcanes
Supurando siempre, entre nuestros ocasionales
desencuentros.
Hubo un tiempo de luz / De ardiente convivencia
De noches puras sin sombras / De labios y piel
Congruentes, crepitando como vívidos espasmos
Al compás de nuestros convulsionados apasionamientos
Pero la vida...
Pero la vida y su nuevo "existencialismo" se llevó
Entre sus uñas, lo que tanto nos costó complementar
Hora tras hora, día tras día y beso tras beso.
Y, pensar que yo te veneraba siempre, con el altruismo
De mis amorosas connotaciones, hilvanándolas con lo más
Dulce, de mis siempre conmocionados ensueños
Pero tú... tan solo me devolvías pálidas y obtusas acciones
Maquilladas con tu supurante y anodino comportamiento.
¡ Oh triste !
¡ Oh cándida !
¡ Oh melancólica y cuadrada vida!
Hoy crepitan sobre nuestros párpados las últimas suspiros
Sin alma; los de mi sentir más puro... las que ya no queman
Ni la médula de sus palpitantes y amorosos huesos
El amor que nos tuvimos, se convirtió en un cuadrado
E, irreversible crepitar... desesperadamente macilento
¡ No lo digo yo ! ¡ Lo dicen nuestras lágrimas !
Aullando, como húmedos fantasmas desde el silencioso
cadáver, de nuestros desfallecidos sentimientos.
(x)
EXORDIO:
La connotación final del presente poema, es tan solo
el hecho, de que toda relación conjunta, cuando está
bien encaminada, tiene que cuidarse hasta en sus más
mínimos detalles; y para esto no hay nada mejor que,
en el diario convivir, aperturar conjuntamente el diálogo
conjunto; sustentándolo, simple y llanamente con la
auténtica verdad. Porque, todo lo que se convive y se
comparte mal, tarde o temprano... nos hará caer, por
el peso; de nuestros propios hechos.
(T)
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