Debajo de los cielos

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
Moderador Global
Arropado por la niebla,
en brazos de un mar de invierno,
varado en los arrecifes
se levantaba un pesquero.
Ruinoso, triste, yacente,
con anémonas ornado
y la quilla malherida,
llegó de los mares bravos.
Por debajo de los cielos,
nervios de metal sonaban,
¡oh, qué llantos se sentían
brotando de su garganta!
Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.
Pesquero ¿dónde guardas las
almas de los marineros,
aquellos ecos de gritos
que por siempre ya se fueron?
¿Quién cerrará tus heridas
para que nadie te toque?
¿Qué manos sin cesación
darán luz a tus faroles?
Triste soledad ¡Memento!
Reposas sobre la arena
y tú, no puedes sentir
por ser de hierro y madera...
Más aunque guardes las formas
sin remeros ni velajes,
manos mojadas del tiempo
harán de ti viejas sales.

En una noche profunda

y al unísono los barcos,
la mar dejaba en la arena
los nombres de sus ahogados.

Luis
 
Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.

AMADO poeta Luis, todo el poema es una verdadera joya pero estos versos me tocaron el alma y eso es lo que hace el poema, produce una reacción.

Me alegra ser de las primeras huellas en su excelente poema.

Besos rojos hasta su hermoso mundo,
 
Arropado por la niebla,
en brazos de un mar de invierno,
varado en los arrecifes
se levantaba un pesquero.
Ruinoso, triste, yacente,
con anémonas ornado
y la quilla malherida,
llegó de los mares bravos.
Por debajo de los cielos,
nervios de metal sonaban,
¡oh, qué llantos se sentían
brotando de su garganta!
Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.
Pesquero ¿dónde guardas las
almas de los marineros,
aquellos ecos de gritos
que por siempre ya se fueron?
¿Quién cerrará tus heridas
para que nadie te toque?
¿Qué manos sin cesación
darán luz a tus faroles?
Triste soledad ¡Memento!
Reposas sobre la arena
y tú, no puedes sentir
por ser de hierro y madera...
Más aunque guardes las formas
sin remeros ni velajes,
manos mojadas del tiempo
harán de ti viejas sales.

En una noche profunda

y al unísono los barcos,
la mar dejaba en la arena
los nombres de sus ahogados.

Luis
El mar es un amigo que nos da sustento y a veces, nos quita la vida. Hermoso romance nos dejas. Toda una belleza más allá de sus melancólicos versos. Un gusto.
 
Arropado por la niebla,
en brazos de un mar de invierno,
varado en los arrecifes
se levantaba un pesquero.
Ruinoso, triste, yacente,
con anémonas ornado
y la quilla malherida,
llegó de los mares bravos.
Por debajo de los cielos,
nervios de metal sonaban,
¡oh, qué llantos se sentían
brotando de su garganta!
Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.
Pesquero ¿dónde guardas las
almas de los marineros,
aquellos ecos de gritos
que por siempre ya se fueron?
¿Quién cerrará tus heridas
para que nadie te toque?
¿Qué manos sin cesación
darán luz a tus faroles?
Triste soledad ¡Memento!
Reposas sobre la arena
y tú, no puedes sentir
por ser de hierro y madera...
Más aunque guardes las formas
sin remeros ni velajes,
manos mojadas del tiempo
harán de ti viejas sales.

En una noche profunda

y al unísono los barcos,
la mar dejaba en la arena
los nombres de sus ahogados.

Luis


Pura belleza en sus agradables y trámites versos.

Excelente!!!
 
AMADO poeta Luis, todo el poema es una verdadera joya pero estos versos me tocaron el alma y eso es lo que hace el poema, produce una reacción.

Me alegra ser de las primeras huellas en su excelente poema.

Besos rojos hasta su hermoso mundo,

Mi querida amiga Guadalupe, me alegra mucho que haya sido de tu agrado como me alegra tu siempre grata presencia.
Besos de colores hacia tu morada con los mejores deseos.
 
Triste poema por el dolor que conmuta, pero de una belleza absoluta y exquisita para expresar en letras la agonía de quienes se tragó el mar. Magistral poema, Luis, saludos Daniel

Eso es exactamente lo que quería transmitir Daniel. Muchas gracias por tu presencia con tan gratas palabras.
Mis saludos y un abrazo
 
Arropado por la niebla,
en brazos de un mar de invierno,
varado en los arrecifes
se levantaba un pesquero.
Ruinoso, triste, yacente,
con anémonas ornado
y la quilla malherida,
llegó de los mares bravos.
Por debajo de los cielos,
nervios de metal sonaban,
¡oh, qué llantos se sentían
brotando de su garganta!
Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.
Pesquero ¿dónde guardas las
almas de los marineros,
aquellos ecos de gritos
que por siempre ya se fueron?
¿Quién cerrará tus heridas
para que nadie te toque?
¿Qué manos sin cesación
darán luz a tus faroles?
Triste soledad ¡Memento!
Reposas sobre la arena
y tú, no puedes sentir
por ser de hierro y madera...
Más aunque guardes las formas
sin remeros ni velajes,
manos mojadas del tiempo
harán de ti viejas sales.

En una noche profunda

y al unísono los barcos,
la mar dejaba en la arena
los nombres de sus ahogados.

Luis
La bella melancolía acompaña tu hermoso poema, interrogantes que sólo el tiempo responderá. Un gusto haber recorrido tus letras poeta, mis saludos cordiales..Tengas un buen domingo.
 
El mar es un amigo que nos da sustento y a veces, nos quita la vida. Hermoso romance nos dejas. Toda una belleza más allá de sus melancólicos versos. Un gusto.

Certeras palabras dejas del mar pero sea cual sea su estado no cabe duda de que a mi por lo menos, me aísla del mundo siempre que acudo a él.
Muchas gracias Valdes por tu presencia.
Cordial saludo
 
Arropado por la niebla,
en brazos de un mar de invierno,
varado en los arrecifes
se levantaba un pesquero.
Ruinoso, triste, yacente,
con anémonas ornado
y la quilla malherida,
llegó de los mares bravos.
Por debajo de los cielos,
nervios de metal sonaban,
¡oh, qué llantos se sentían
brotando de su garganta!
Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.
Pesquero ¿dónde guardas las
almas de los marineros,
aquellos ecos de gritos
que por siempre ya se fueron?
¿Quién cerrará tus heridas
para que nadie te toque?
¿Qué manos sin cesación
darán luz a tus faroles?
Triste soledad ¡Memento!
Reposas sobre la arena
y tú, no puedes sentir
por ser de hierro y madera...
Más aunque guardes las formas
sin remeros ni velajes,
manos mojadas del tiempo
harán de ti viejas sales.

En una noche profunda

y al unísono los barcos,
la mar dejaba en la arena
los nombres de sus ahogados.

Luis
Qué bello, poco más puedo decir, que no es poco, gracias por dejarme leer tus hermosos versos, feliz tarde-noche, siempre es un honor pasar por tus letras, un saludo Luis
 
Arropado por la niebla,
en brazos de un mar de invierno,
varado en los arrecifes
se levantaba un pesquero.
Ruinoso, triste, yacente,
con anémonas ornado
y la quilla malherida,
llegó de los mares bravos.
Por debajo de los cielos,
nervios de metal sonaban,
¡oh, qué llantos se sentían
brotando de su garganta!
Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.
Pesquero ¿dónde guardas las
almas de los marineros,
aquellos ecos de gritos
que por siempre ya se fueron?
¿Quién cerrará tus heridas
para que nadie te toque?
¿Qué manos sin cesación
darán luz a tus faroles?
Triste soledad ¡Memento!
Reposas sobre la arena
y tú, no puedes sentir
por ser de hierro y madera...
Más aunque guardes las formas
sin remeros ni velajes,
manos mojadas del tiempo
harán de ti viejas sales.

En una noche profunda

y al unísono los barcos,
la mar dejaba en la arena
los nombres de sus ahogados.

Luis
Qué historias de misterio dejan los barcos naufragados, que tu has oído en esa noche bajo el cielo. Me ha encantado! con mucho cariño Carola
 
Qué historias de misterio dejan los barcos naufragados, que tu has oído en esa noche bajo el cielo. Me ha encantado! con mucho cariño Carola

Cierto Carola, historias y preguntas sin respuesta lo que hace más interesante su naufragio. Muchas gracias por tu siempre grata presencia.
Un abrazo con todo mi afecto.
 
Me ha dado gusto leer estos melancólicos octosílabos asonantados , Luis . Te dejo mi huellita y un abrazo.

Arropado por la niebla,
en brazos de un mar de invierno,
varado en los arrecifes
se levantaba un pesquero.
Ruinoso, triste, yacente,
con anémonas ornado
y la quilla malherida,
llegó de los mares bravos.
Por debajo de los cielos,
nervios de metal sonaban,
¡oh, qué llantos se sentían
brotando de su garganta!
Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.
Pesquero ¿dónde guardas las
almas de los marineros,
aquellos ecos de gritos
que por siempre ya se fueron?
¿Quién cerrará tus heridas
para que nadie te toque?
¿Qué manos sin cesación
darán luz a tus faroles?
Triste soledad ¡Memento!
Reposas sobre la arena
y tú, no puedes sentir
por ser de hierro y madera...
Más aunque guardes las formas
sin remeros ni velajes,
manos mojadas del tiempo
harán de ti viejas sales.

En una noche profunda

y al unísono los barcos,
la mar dejaba en la arena
los nombres de sus ahogados.

Luis
 
Hermoso poema, el mar es una gran amigo, pero a veces se convierte en un
asesino cruel y nos deja impotentes ante estos hechos. Me gustó mucho la
suave melancolía de tus versos mi querido Luis. Gracias por traerlos.
Besitos apretados en tus mejillas.

Totalmente de acuerdo Ana, muchas gracias por acercarte.
Besos también apretados para ti
 
Tu poema es de una gran belleza, tus verso reflejan la luz y la oscuridad de la vida, el mar posee la belleza, la fuerza, el alimento, pero también es artifice de tragedias. Me encanto tu obra Luis. Mis saludos mas cordiales.

Muchas gracias Laly por acercarte dejando tan grata huella, celebro que haya sido de tu agrado.
Te mando mis saludos con un abrazo.
 
Arropado por la niebla,
en brazos de un mar de invierno,
varado en los arrecifes
se levantaba un pesquero.
Ruinoso, triste, yacente,
con anémonas ornado
y la quilla malherida,
llegó de los mares bravos.
Por debajo de los cielos,
nervios de metal sonaban,
¡oh, qué llantos se sentían
brotando de su garganta!
Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.
Pesquero ¿dónde guardas las
almas de los marineros,
aquellos ecos de gritos
que por siempre ya se fueron?
¿Quién cerrará tus heridas
para que nadie te toque?
¿Qué manos sin cesación
darán luz a tus faroles?
Triste soledad ¡Memento!
Reposas sobre la arena
y tú, no puedes sentir
por ser de hierro y madera...
Más aunque guardes las formas
sin remeros ni velajes,
manos mojadas del tiempo
harán de ti viejas sales.

En una noche profunda

y al unísono los barcos,
la mar dejaba en la arena
los nombres de sus ahogados.

Luis
Excelente poema, Luis. Es grato pasar por tus letras, amigo poeta.
Me ha encantado. Un abrazo. Azalea.
 
Arropado por la niebla,
en brazos de un mar de invierno,
varado en los arrecifes
se levantaba un pesquero.

Ruinoso, triste, yacente,
con anémonas ornado
y la quilla malherida,
llegó de los mares bravos.

Por debajo de los cielos,
nervios de metal sonaban,
¡oh, qué llantos se sentían
brotando de su garganta!

Se apagaban las estrellas
al ósculo de la aurora,
por el aire se esparcía
el romance de las olas.

Pesquero ¿dónde guardas las
almas de los marineros,
aquellos ecos de gritos
que por siempre ya se fueron?

¿Quién cerrará tus heridas
para que nadie te toque?
¿Qué manos sin cesación
darán luz a tus faroles?

Triste soledad ¡Memento!
Reposas sobre la arena
y tú, no puedes sentir
por ser de hierro y madera...

Más aunque guardes las formas
sin remeros ni velajes,
manos mojadas del tiempo
harán de ti viejas sales.

En una noche profunda

y al unísono los barcos,
la mar dejaba en la arena
los nombres de sus ahogados.

Luis

Los barcos son esos mudos testigos de todo cuanto guarda el Mar, en este caso, las tormentas sufridas, percances y aún más, casi todo aquello que infortunadamente, no regresa con vida. Un fiel retrato, doliente e intenso por donde las imágenes nos conducen y nos adentran a la pena de la pérdida y su recuerdo. Es muy bello el escrito, sensible y descriptivo. Muchas Gracias por compartir su Arte mi Apreciado Poeta y Amigo @Luis Prieto . Le saludo afectuosamente. Por favor acepte mi admiración y mis mejores deseos sinfín
 

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