A la sugerencia de
mi amigo Marcos
(Maramín) por su
trabajo Mi árbol.
El brillo de un filo,
va de monte en monte.
Los pinos
se cargan
de gritos
y el sauce,
tiembla junto al río.
¡Ay, cómo tiemblan los pinos!
¡Ay! ¡ay! cómo están temblando!
Entre verdes jaras,
va haciendo camino
un hombre
de ojos encendidos.
En la cintura, un
machete prendido
y en la mano, un hacha.
¡Ay, cómo tiemblan los pinos!
¡Ay! ¡ay! cómo están temblando!
El aire es mordido
de un golpe afilado.
Un ritmo
seco se esparce en
lo umbrío,
es un golpe que
llena el cielo de
crujidos.
¡Ay! ¡ay! ¡ay!
¡Cómo llora el agua
del río!
¡Cómo enmudecieron
los grillos!
El brillo de un filo,
va de monte en monte.
¡Ay, cómo tiemblan los pinos!
¡Ay! ¡ay! cómo están temblando!
Luis
mi amigo Marcos
(Maramín) por su
trabajo Mi árbol.
El brillo de un filo,
va de monte en monte.
Los pinos
se cargan
de gritos
y el sauce,
tiembla junto al río.
¡Ay, cómo tiemblan los pinos!
¡Ay! ¡ay! cómo están temblando!
Entre verdes jaras,
va haciendo camino
un hombre
de ojos encendidos.
En la cintura, un
machete prendido
y en la mano, un hacha.
¡Ay, cómo tiemblan los pinos!
¡Ay! ¡ay! cómo están temblando!
El aire es mordido
de un golpe afilado.
Un ritmo
seco se esparce en
lo umbrío,
es un golpe que
llena el cielo de
crujidos.
¡Ay! ¡ay! ¡ay!
¡Cómo llora el agua
del río!
¡Cómo enmudecieron
los grillos!
El brillo de un filo,
va de monte en monte.
¡Ay, cómo tiemblan los pinos!
¡Ay! ¡ay! cómo están temblando!
Luis