Me ha gustado, estimado. Ubica al lector en el centro de las penurias y simplezas del protagonista. El recurso de lo que a primera vista parece una redundancia (no lo es, opino), ese "la cara oculta del oculto monte" nos revela con nitidez ese "dios Jano" que el mozalbete enfrenta: el acecho (el monte como mero simbolismo, tal vez) y la simpleza de las praderas. Un gusto de lectura ha sido, Pepe.
Un cordial saludo.
Gracias Tommy, es un soneto más descriptivo que culto, (Característica habitual de este escribiente, que no escritor) pero me alegra que hayas sabido interpretar pefectamente el recurso utilizado en el verso que indicas:
"la cara oculta del oculto monte"
El recurso de lo que a primera vista parece una redundancia (no lo es, opino), ese "la cara oculta del oculto monte" nos revela con nitidez ese "dios Jano" que el mozalbete enfrenta: el acecho (el monte como mero simbolismo, tal vez) y la simpleza de las praderas.
Efectivamente es el dios Jano, la doble funcionalidad, el comienzo y el final, y también el acecho, la lucha diaria y la fuga que le hace ver la vida con dos caras al poeta de las tres heridas...una de sus obras para mí, de la mejores: en"El hombre acecha" destaca ese bifrontismo permanentemente.
Por ejemplo en su CANCIÓN PRIMERA escribe:
"Se ha retirado el campo
al ver abalanzarse
crispadamente al hombre.
¡Qué abismo entre el olivo
y el hombre se descubre!
El animal que canta:
el animal que puede
llorar y echar raíces,
rememoró sus garras.
Garras que revestía
de suavidad y flores,
pero que, al fin, desnuda
en toda su crueldad.
Crepitan en mis manos.
Aparta de ellas, hijo.
Estoy dispuesto a hundirlas,
dispuesto a proyectarlas
sobre tu carne leve.
He regresado al tigre.
Aparta, o te destrozo.
Hoy el amor es muerte,
y el hombre acecha al hombre."
En
El hombre acecha, el poeta se siente desanimado, fatigado, solo, vulnerado, afligido, los ímpetus juveniles de una poesía primera se van apaciguando ante la dramática realidad de los acontecimientos de la guerra civil, el lenguaje es más sobrio, intimista y directo, menos apoyos en metáforas surrealistas, menos despliegue de medios rurales o bucólicos, hasta perder la felicidad y la fe como si en estos poemas presintiera que se acercaba el fin, el fin de la República, el fin del hombre, «él mismo era la respuesta» dijo María Zambrano.
Perdóname Tommy pues Miguel Hernández es mi poeta de cabecera,
Reitero mi agradecimiento, un abrazo
Pepe