Y como el silbo ausente - lloran los grillos
su voz descansa ahora - en duermevela,
bajo la huerta sola - roto el silencio
con las estrofas muertas - de las praderas
en pastoriles sueños - sin amapolas
Allí viven sus versos - de sangre roja
como lluvia de abril - recién sembrada,
y el céfiro tan suave - como unos besos
acaricia los trigos - que estallan panes
donde nace la tierra - ¡en Orihuela!
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