Hola, soy Agustina, la hija menor de Eduardo de la Barra.
Quería en breves palabras agradecer a Julia y a todos los miembros de Mundo Poesía que se han acercado aquí a dejar sus condolencias. Que hermosas palabras, que bellos sentimientos. Ha sido muy especial que los puedan compartir con nosotros y nos acompañen en la despedida de mi padre.
Es para mí un gran honor poder leer las líneas que le han dejado, y también el saber que él ha dejado aquí una huella, una semilla en cada uno de ustedes. Las poesías que le han dedicado con tanto afecto, capturan mucho de su esencia: su don para la enseñanza, sus modos, su paciencia, su pasión por la palabra precisa, por la libertad, por la métrica, por la madera, la pintura y tantas cosas más...
Hace pocos meses, dejó de enseñar en la facultad de Ingienieria Civil por superar la edad de jubilación, y en un acto final lo invitaron a hablar. Él en ese momento lamentablemente no aceptó, por no haber preparado nada con anticipación. Dias después cuando nos contó ésto, mi hija Francisca, que es muy buena preguntando, le dijo, ¿Sabes ahora qué hubieras dicho Tata?
“Hubiera dicho que hace mucho tiempo, un gran poeta persa dijo que si sólo le quedaran dos panes, él vendría uno para comprar un Jacinto, porque los jacintos son alimento para el alma”.
“En mi vida, mi trabajo ha sido para mi el pan, y la enseñanza los jacintos”.
Creo que lo que nos contó ese dia, también os lo hubiera dicho a ustedes si hubiera tenido la oportunidad de despedirse. Espero que sus jacintos brinden muchos frutos en ustedes.
Agradecemos sinceramente sus mensajes, palabras y poesias.
Afectuosamente
Agustina