¡Ay Granada nazarí!
tus colores al trasluz
me parecieron en ti
que cada sombra era luz
y cada luz un rubí.
¡Ay Granada esplendorosa!
tan árabe y tan hermosa
llena de fuentes y bríos
donde Ibn- alAhmar reposa
bajo el cauce de dos ríos:
el Genil que navegando
baja en sus aguas cantando
con un murmullo de coros,
y el Darro que va bailando
por la cuesta de los moros.
¡Ay Granada nazarí!
Dios te encargó por encanto
mil estrellas con un manto
rojo como el alhelí
por eso te quiere tanto,
y así tu belleza quiso
Granada, partirla en dos,
una para el Paraíso
y a la otra gracias a Dios
le canto con su permiso.
Última edición: