Iván Terranova Cruz
El Gitano.
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Quizás creas hermano mío
que todavía existen firmamentos blancos colgando
de tus ojos... y que ese es tu destino
Quizás creas que todas nuestras aspiraciones viajan en los picos
de las cándidas palomas... porque todo ya está programado
Y por ello, sueñas alcanzar otras dimensiones donde puedas
existir entre las alas de un tibio y cándido cometa
Pero lo cierto es que la vida es realmente una pérfida y descarada
consecuencia de nuestros actos; nadie nos regala nada
Cuando hay abismos profundos en nuestros hechos
y las aspiraciones se nos hunden con agonía en las manos
De hecho los culpables somos nosotros
Y si algún día la desazón te señala, prepárate porque sus caminos
tienen dos cabezas que caminan al revés, no le creas todo lo que
te pinte. Al contrario... Hazla tuya... súbete a su lomo y doblégala
y condúcela por donde te convenga
Porque ese es el gran secreto... nunca te dejes llevar por las
circunstancias que ella poco a poco te encamine
Muy por el contrario y no le tengas miedo
Porque lo que verdaderamente le resta vida a nuestra vidas
Es nuestro estúpido temor a esa transición profunda que nosotros
llamamos muerte
Lo cierto es que nunca muere nuestra esencia
lo que muere es nuestra carne para luego volver a empezar hasta
cuando alcancemos nuestra verdadera consistencia
¡ Y, no lo digo yo... lo dice la propia y arrogante
ciencia !.
(t)
Sinopsis:
Existen muchas teorías, sobre todo dentro de lo religioso, de que
supuestamente uno llega a este mundo con un camino determinado.
Quien escribe, cree todo lo contrario; si bien es cierto de que uno llega
a este mundo bajo determinadas condiciones... también es cierto que
si uno se lo propone puede, poco a poco cambiar el destino de su vida.
Y... Dios, no tiene nada que ver en esto. Este es el mensaje del presente
poema
La simbología de la imagen muestra a un hombre, frente a una mesa y en
la mesa una pequeña planta (nuestra existencia)
El hombre ve y decide si lucha contra todo por hacer grande esa planta,
o se deja en el abandono; y acepta lo que simplemente,
a su antojo le ofrezca la vida.
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